Paraguay sacude su poder político: cae Santiago Peña por escándalo financiero
Paraguay enfrenta una de las mayores crisis políticas e institucionales de los últimos años tras la destitución del presidente Santiago Peña, en medio de un escándalo financiero relacionado con Ueno B…
Paraguay enfrenta una de las mayores crisis políticas e institucionales de los últimos años tras la destitución del presidente Santiago Peña, en medio de un escándalo financiero relacionado con Ueno Bank. La decisión, adoptada el pasado 6 de noviembre, se produjo luego de que el Congreso impulsara un juicio político contra el mandatario por presunto mal desempeño de sus funciones.
Tras la salida de Peña, el vicepresidente Pedro Alliana (en la foto) asumió la Presidencia y deberá completar el periodo constitucional hasta agosto de 2028. Su llegada al poder se produce en medio de una creciente inconformidad ciudadana y de las exigencias de miles de afectados que reclaman respuestas por la pérdida de acceso a sus recursos financieros.
El caso Ueno Bank ha puesto bajo cuestionamiento las relaciones entre el poder económico y las estructuras políticas del país. Las investigaciones apuntan a posibles irregularidades en operaciones crediticias, préstamos a empresas vinculadas con los propietarios de la entidad y cuestionamientos sobre el manejo de activos. También se han señalado posibles conexiones con sectores del Gobierno y la exposición de recursos públicos.
Las repercusiones alcanzaron al propio Peña, quien, según el texto base, quedó bajo arresto domiciliario y deberá responder por señalamientos relacionados con presuntas irregularidades y tráfico de influencias. Las investigaciones también involucran al expresidente del Banco Central, Carlos Carvallo, y a antiguos directivos de la entidad financiera.
Mientras avanzan las actuaciones judiciales, miles de ciudadanos han salido a las calles para exigir explicaciones y reclamar la devolución de sus ahorros. La crisis también ha profundizado las divisiones dentro del Partido Colorado y provocado la salida de funcionarios de alto nivel, dejando al descubierto la fragilidad institucional y los cuestionamientos sobre la relación entre los intereses financieros y el poder político paraguayo.