Pitalito, un municipio que crece a ciegas
Un ejemplo reciente es el parque La Valvanera, donde se planea la ejecución de la llamada “Calle del Café”, una intervención que ya estaba contemplada en documentos oficiales antes de que comenzaran las obras. En diciembre de 2025, la Alcaldía expidió la Resolución 1054, mediante la cual se asignaron recursos para la construcción de la Plazoleta del Café. Sin embargo, fue cuando la intervención llegó al parque que surgieron los cuestionamientos de distintos sectores sobre el uso y la protección de este espacio público. Y ahí está la importancia de apropiarnos del POT, para saber qué se está planeando en nuestro territorio antes de que las decisiones avancen y terminemos reaccionando cuando ya sea demasiado tarde.
Pitalito está creciendo y basta con recorrer sus calles para darse cuenta de que hay más barrios, más vehículos, nuevas construcciones y cada vez más personas haciendo su vida en este territorio. Según las proyecciones del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE,2020), el municipio se acerca a los 146.000 habitantes en 2026, lo que lo consolida oficialmente como el segundo centro más poblado del Huila y el eje de desarrollo económico e institucional más importante para el sur del departamento. Este panorama nos obliga a pensar cómo queremos que Pitalito siga creciendo, y para hacerlo, hay una herramienta que no podemos seguir dejando de lado el Plan de Ordenamiento Territorial, más conocido como POT.
De acuerdo con la Ley 388 de 1997, el Plan de Ordenamiento Territorial es el reglamento oficial que tiene cada municipio para decidir el uso de su suelo, determinando qué se puede construir y qué áreas comunes deben ser protegidas. En Pitalito, este se define actualmente por el Acuerdo 023 de 2021 aprobado por el Concejo de Pitalito, una ley municipal que marca las directrices urbanas e infraestructurales que comprometen al territorio hasta el año 2035. El desconocimiento sobre el contenido de estas normas también tiene consecuencias para la ciudadanía. Muchas veces, la falta de información hace que solo prestemos atención a las decisiones sobre nuestro municipio cuando sus efectos ya son visibles, cuando las máquinas llegan, las obras comienzan y el espacio que conocemos empieza a cambiar.
Un ejemplo reciente es el parque La Valvanera, donde se planea la ejecución de la llamada “Calle del Café”, una intervención que ya estaba contemplada en documentos oficiales antes de que comenzaran las obras. En diciembre de 2025, la Alcaldía expidió la Resolución 1054, mediante la cual se asignaron recursos para la construcción de la Plazoleta del Café. Sin embargo, fue cuando la intervención llegó al parque que surgieron los cuestionamientos de distintos sectores sobre el uso y la protección de este espacio público. Y ahí está la importancia de apropiarnos del POT, para saber qué se está planeando en nuestro territorio antes de que las decisiones avancen y terminemos reaccionando cuando ya sea demasiado tarde.
Es justamente ahí donde la información cobra importancia, John Dewey, filósofo estadounidense que estudió la relación entre comunicación y democracia, planteaba que una ciudadanía necesita información para formar su propia opinión sobre los asuntos que la afectan. En un caso como el nuestro, la desinformación puede ser costosa, si no sabemos qué se está planeando para Pitalito, difícilmente podremos decidir qué queremos para su futuro o quiénes deberían tomar esas decisiones. Por eso, hablar del POT también implica mirar hacia las próximas elecciones y preguntarnos qué proponen quienes aspiran a gobernar el municipio.
Y esto cobra aún más importancia de cara a las elecciones de 2027, se vienen meses de propuestas sobre vivienda, vías, empleo, seguridad y desarrollo, pero antes de decidir qué candidato nos convence más deberíamos hacernos una pregunta: ¿qué tanto conoce el territorio que quiere gobernar? Saberlo también nos puede dar pistas para mirar con más atención sus propuestas, hacer preguntas y tomar una decisión más informada. Al final, informarnos sobre lo que pasa y lo que se planea para Pitalito también es una forma de no dejar que las decisiones nos cojan con los pantalones abajo cuando llegue el momento de reaccionar.