Fracking gana respaldo en Colombia, pero sigue sin convencer a la mayoría
El respaldo ciudadano al fracking aumentó en Colombia durante 2026, aunque la técnica de extracción de hidrocarburos continúa generando más rechazo que aceptación. Según el Barómetro Petrolero, el 34…
El respaldo ciudadano al fracking aumentó en Colombia durante 2026, aunque la técnica de extracción de hidrocarburos continúa generando más rechazo que aceptación. Según el Barómetro Petrolero, el 34 % de los encuestados está de acuerdo con su implementación en el país, cuatro puntos porcentuales más que en 2025, cuando el respaldo se ubicó en el 30 %.
Los resultados fueron presentados por Jaime Arteaga, director general de Arteaga Latam, durante la Cumbre del Petróleo, Gas y Energía realizada en Cartagena. El estudio, que recoge las percepciones de ciudadanos, autoridades y representantes empresariales, evidencia que el debate sobre los hidrocarburos sigue atravesado por diferencias relacionadas con el modelo energético y el futuro de la industria.
En los municipios productores también se registró un incremento en la aceptación de esta técnica, que pasó del 21 % al 31 % en un año, su nivel más alto desde 2019. Sin embargo, Arteaga advirtió que la discusión no depende únicamente de consideraciones económicas o energéticas, sino que también está influenciada por las posiciones políticas y la confianza de los ciudadanos en el Gobierno nacional.
Una de las diferencias identificadas por la encuesta aparece cuando se plantea el fracking como una alternativa para aumentar las reservas de gas natural. En ese escenario, el respaldo ciudadano alcanza el 38 %, lo que demuestra que la aceptación puede variar dependiendo del propósito que se atribuya a esta práctica.
La distancia entre la ciudadanía y el sector empresarial también quedó reflejada en los resultados: el 80 % de los directivos consultados considera que el fracking debería retomarse como parte de la política pública. Entre las autoridades gubernamentales, el 49 % respalda esa posibilidad y el 42 % se opone. Así, pese al crecimiento del apoyo ciudadano, la técnica sigue enfrentando resistencias en medio de las discusiones sobre sus implicaciones ambientales y energéticas.