¿Y si un día abrimos la llave y no sale agua?
Y esto no significa estar en contra del crecimiento. Todo lo contrario. Gigante tiene derecho a crecer. Tiene derecho a desarrollar nuevos proyectos, generar vivienda, mejorar sus vías, ampliar sus servicios y ofrecer mejores condiciones de vida a sus habitantes.
La Quebrada Gigante lleva el nombre de nuestro municipio, pero hoy de gigante ya no tiene nada. Fuimos hasta allí y lo que encontramos no puede pasar desapercibido: un cauce prácticamente seco, muy lejos de la imagen que alguna vez tuvimos de una quebrada con vida, con agua y con fuerza. Y quizás lo más preocupante no sea solamente verla así, sino que podamos acostumbrarnos a verla así.
No pretendo afirmar, sin un estudio técnico, cuál es la causa exacta de la disminución de su caudal. Sería irresponsable hacerlo. Pero tampoco podemos mirar hacia otro lado. Una fuente hídrica en estas condiciones debería ser suficiente para hacernos una pregunta que Gigante necesita comenzar a responder con seriedad: ¿qué estamos haciendo para garantizar el agua que vamos a necesitar mañana?
Porque mientras nuestras fuentes hídricas muestran señales que no podemos ignorar, Gigante continúa creciendo. Llegan nuevas familias, aparecen nuevos sectores, se desarrollan proyectos de vivienda y aumenta la demanda de servicios públicos. Proyecto Gigante, Ciudadela Matambo y otros sectores son una muestra de un municipio que se está expandiendo y que, inevitablemente, necesitará cada vez más agua potable.
Y aquí aparece una realidad que no podemos seguir dejando para después: el crecimiento de Gigante no puede ir más rápido que nuestra capacidad para garantizar el agua que ese crecimiento necesita. La pregunta no es solamente cuántas viviendas podemos construir. La pregunta es cuánta agua tendremos para sostenerlas. No es únicamente cuántas personas vivirán en Gigante dentro de diez o veinte años; es si nuestras fuentes, nuestro acueducto y nuestra infraestructura estarán preparados para atenderlas.
¿Sabemos realmente cuál es la capacidad actual de nuestro sistema de acueducto? ¿Sabemos cuánto pueden producir nuestras fuentes durante el verano? ¿Tenemos mediciones permanentes de nuestros caudales? ¿Estamos protegiendo los nacimientos y las zonas donde se produce el agua? ¿Estamos planificando desde ahora el municipio que vamos a tener mañana?
Son preguntas incómodas, pero precisamente por eso debemos hacerlas. Porque tener agua hoy no significa tenerla garantizada mañana.
La seguridad hídrica no se construye cuando ya llegó la emergencia. Se construye antes: protegiendo las fuentes, recuperando las rondas de las quebradas, reforestando las zonas estratégicas, evitando su deterioro y tomando decisiones de infraestructura pensando no solamente en el Gigante de hoy, sino en el Gigante de las próximas décadas.
Y esto no significa estar en contra del crecimiento. Todo lo contrario. Gigante tiene derecho a crecer. Tiene derecho a desarrollar nuevos proyectos, generar vivienda, mejorar sus vías, ampliar sus servicios y ofrecer mejores condiciones de vida a sus habitantes. Pero crecer también significa planificar. Porque no tendría sentido tener un municipio más grande si algún día no tenemos cómo garantizarle lo más básico a quienes lo habitan: agua para beber, agua para vivir y agua para nuestros hijos.
La Quebrada Gigante debería servirnos como una advertencia. No para buscar culpables ni para generar miedo, sino para entender que nuestras fuentes hídricas no son infinitas y que protegerlas no puede seguir siendo un discurso bonito que repetimos cada cierto tiempo. Tiene que convertirse en una prioridad.
Porque el agua no se fabrica. El agua se protege.
Y quizás algún día, cuando abramos la llave y el agua ya no salga, entenderemos demasiado tarde que el problema no comenzó ese día. Comenzó mucho antes, cuando vimos nuestras quebradas secarse y decidimos que todavía había tiempo.
Gigante puede seguir creciendo. Pero el verdadero desarrollo será aquel que nos permita crecer sin quedarnos sin agua. Porque al final, podemos esperar una carretera, una obra, un proyecto o una nueva construcción.
Lo que no podemos esperar es el agua.