Vendiendo chismes compró dos casas
Doña Miriam, una mujer de 67 años de Armenia, Quindío, ha encontrado una forma única de ganarse la vida: vendiendo chismes y secretos a sus vecinos.
Ella señala que este trabajo que le da ingresos, no es un jugo, porque no solo recopila información por curiosidad, sino que ha establecido tarifas específicas. Por ejemplo, los chismes considerados por ella “suaves” tienen un costo de 5.000 pesos, los que son “gordos” que tienen destalles, cuestan 10 mil pesos y otros más jugosos han costado hasta 700 mil pesos y con el dinero que cobro por los chismes ya me he comprado dos casas.
Confesó que tiene un tablero en su habitación donde coloca fotos de sus vecinos implicados en casos de infidelidad, indicando que eso son los que se venden mejor. Además de pagarle para que cuenten los chismes, también le pagan los que están involucrados y no quieren que se cuenten sus secretos.
Ella señala que este trabajo que le da ingresos, no es un jugo, porque no solo recopila información por curiosidad, sino que ha establecido tarifas específicas. Por ejemplo, los chismes considerados por ella “suaves” tienen un costo de 5.000 pesos, los que son “gordos” que tienen destalles, cuestan 10 mil pesos y otros más jugosos han costado hasta 700 mil pesos y con el dinero que cobro por los chismes ya me he comprado dos casas.
Confesó que tiene un tablero en su habitación donde coloca fotos de sus vecinos implicados en casos de infidelidad, indicando que eso son los que se venden mejor. Además de pagarle para que cuenten los chismes, también le pagan los que están involucrados y no quieren que se cuenten sus secretos.