Todos, todas, y todes…….Menudo problema!

Ricardo Perdomo Pinzon

Todos, todas, y todes…….Menudo problema!

La homofobia, la violencia de género, el maltrato a la mujer, el lenguaje homofóbico y la exclusión, son comportamientos y actitudes reprochables de nuestra sociedad patriarcal, que nos tiene en muchos apuros en nuestra vida de relacionamiento cotidiano.

Por cuenta de la maldita exclusión y por tratar de expresar nuestras palabras del castellano en lo que hoy se denomina el lenguaje inclusivo, muchos estamos a punto de renunciar a intervenciones en público; pues mientras terminamos de saludar a tanto género, se nos olvida lo que vamos a decir.

Es muy aburridor, comenzar una intervención, saludando así: Buenos días a todos, todas, comunidad LGTBI Q+ y a todes (palabreja que ni siquiera se encuentra en el diccionario). ¡Eso es mucho embeleco! En mi caso personal, cuando digo buenos días a todos, están incluidos todos (hombres, mujeres, gays, transgeneros y todo ese chunchullero de letras que encierra lo que se denomina comunidad LGTBIQ+); no me pidan más.  El diccionario de la lengua castellana, está repleto de expresiones o palabras neutro que comprenden a todo el género humano y que son perfectamente inclusivas; por ejemplo, cuando decimos “el hombre en la historia” o “la humanidad”, estamos incluyendo a Raimundo y todo el mundo. En una acalorada discusión le escuche decir a un contertulio, que “los homofóbicos, tienen un problema de atrás”.

En lo que se denomina comunidad LGTBIQ+, ya no le cabe una letra más, para incluir tanto genero nuevo que se inventan; así como vamos, se acabará el abecedario, y no alcanzamos a meter tanta desviación o ramas de género y sexo; y no cabremos ni en la Barca de Noé. Así como vamos, llegara el día en que un hombre de género extraño, se case con una yegua o una marrana; o una mujer aventajada y rara, se case con un burro o un cocodrilo. Menudo problema en el que estamos metidos, compadre!

En nuestro macondiano país de la exclusión reprobada y la inclusión reclamada, todo se ha vuelto un gallo; si vamos a saludar o referirnos a un grupo heterogéneo de personas (hombres, mujeres, gays, transgénero y tantas otras modalidades de género y sexo que hoy existen sobre la faz de la tierra); se nos ha impuesto una multiplicidad de términos de obviedad y alargue gramatical, para que nadie se sienta excluido. “Buenos días a todos, todas y todes”, meticulosamente pronunciado, le escuche decir a una persona que atendía una entrevista radial. Menudo problema; pues a nuestra edad, no he podido acostumbrarme a utilizar ese salpicón de expresiones que hoy se justifican y emplean, con el cuento de la inclusión. Loro viejo, no aprende a hablar.

Cuando apenas botaba mi primera pluma en este mundo historial; sabía que en el corral humano, solo habían hombres, mujeres, maricas, cacorros, y pare de contar; muchos años después, comencé a escuchar la expresión LGTB ( Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales); ahora, cuando estoy entre los 61 años y la muerte, me doy cuenta que la sigla LGTB, quedo corta y ya casi se agota el abecedario, para incluirle más letras (LGTBIQ+), porque la diversidad de género y sexo, está aumentando; al punto que si no se le incluyen todas las letras, cualquier integrante de esa diversidad sexual y de género diverso, se siente excluido y hasta mete una demanda.

Somos una sociedad patriarcal que infravalora la mujer; lo cual se expresa en exclusiones, expulsiones, lapidaciones, desigualdad económica y tiene su máxima expresión en un machismo que las cosifica; olvidando que generalmente el papel de la reproducción social y la economía del cuidado, es gestionada por las mujeres, sin las cuales no habría humanidad ni producción de bienes y servicios; pero de ahí, a pasar a ese lenguaje inclusivo o feminismo extremo, no va a transformar la realidad, porque esos cambios se logran es luchando con acciones concretas y colectivas contra el sistema, inundando de derechos a todos los sectores excluidos; hay mucho camino por recorrer. Una hermosa dama abierta y directa, me decía: “Richar, por ese lenguaje y feminismo extremo, las mujeres fácilmente nos podemos quedar sin admiradores, ni quien nos eche un piropo, o quien nos haga la vuelta; por mero temor a ser señalado de acosador, violador de genero etc, etc.

Pertenezco a una generación que no renuncia a decirle a una mujer, frases o piropos bonitos. Como estas de hermosa!; como te luce ese vestido mi amor, te ves linda!; eres una reina hermosa, solo comparable con la flor más bella que despunta la mañana en el jardín!; eres la representación de la Virgen María en la tierra!; pareces una palmera danzante, que cuando caminas, hasta sonríe la sabana!, como lo cantó el ciego Leandro Díaz!; o como dijera el maestro Gustavo Gutiérrez Cabello: Te mereces el capullo más tierno del día!.

Me inclino ante tanta belleza de frases lindas para las mujeres, compuestas por Luis Egurrola, en su canción vallenata “amor de mi juventud”; obra que es una página de amor sublime. Veamos:

“ Ay, yo quiero poner un castillo en tus manos, quiero regalarte la luna y el sol….Quiero dibujarte en espejos de oro y escribir tu nombre en el cielo y el mar….., convertir desiertos en bellos jardines y esculpir tu imagen en flores de azar”

Con frases y piropos de esa factura, cualquier mujer se siente halagada y hasta nos da un piquito.

 

 

 

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