TOCONPE Todos contra Petro

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TOCONPE Todos contra Petro

El gobierno municipal y la Secretaría de Infraestructura asistieron a la primera mesa de diálogo entre instituciones y comunidades campesinas e indígenas que protestan en el sector de El Juncal en la vía Neiva Palermo

Al parecer, sienten pasos de animal grande por el ascenso del célebre senador en campaña actual hacia el solio de Bolívar, con la mayor posibilidad de triunfo en los comicios de mayo, en desarrollo de la primera vuelta electoral. La más cercana referencia sobre el tema propuesto en el título de nuestra columna presente habla de la unión pluripartidista (godos y liberales, incluida la izquierda, entre otros sectores, en contubernio) contra Horacio Serpa Uribe (bautizada 'Toconser'), luego de convertirse éste en el más serio aspirante para suceder a Ernesto Samper Pizano en la Casa de Nariño, a finales del XX. El exótico episodio fue definido en últimas por las FARC, a favor de Andrés Pastrana, tras el guiño de su jefe máximo, Manuel Marulanda Vélez, 'con palmadita en el hombro' del aspirante conservador, en algún lugar de Colombia. Entonces, los debates sobre las propuestas de los programas de un nuevo gobierno nacional a la vista, en los medios masivos de comunicación, se convierten en una andanada de impro perios contra el virtual presidente de la República, en la figura del señor Petro, de acuerdo con las preferencias tabuladas hasta ahora en el país, su ascenso es inatajable. Es necesario cambiar el nombre original de 'debates con los candidatos a la presidencia' por el de 'los debates contra Gustavo Petro'. La encerrona endemoniada, el acorralamiento perverso dentro de los propios estudios de televisión convocantes, al aire, no se hace esperar, y revela el nivel ético y político de sus adversarios en contienda, y la connivencia de los organizadores mediáticos, cómplices del statu quo de tinte feudal que nos rige en más de 100 años (siendo optimistas) y, por lo general, enriquecidos con el patrimonio público. Tal vez, como nunca antes se había sentido una manipulación tan descarada de la opinión pública, una persuasión envolvente hacia los receptores de noticias, insuflada por la mentira, según el influyente periodista Juan Gossaín, en uso de buen retiro. Sus críticas más serias aparecen en las redes sociales, y no pierden vigencia alguna, pues la delicada situación registra mayores agravantes hoy, sin solución aparente, mientras permanezca el gobierno Duque-Uribe y sus camarillas delincuenciales. Cabe agregar, frente al tema Petro y los medios amangualados en su contra, que muchos presentadores y figurones de los medios por igual se convierten en jefes de debate de los demás aspirantes, y en altavoces del mismo gobierno Duque, en sus emisiones de noticias, y frente a la actividad política, para imponer la ideologización derechista, la confusión popular sin ningún pudor, haciendo gala de una ignorancia cínica, peor que la de muchos de sus receptores ocasionales. Razón tiene este candidato de las mayorías colombianas al poder cuando anuncia que se debe reglamentar el cumplimiento de esos debates, sin que implique ello una participación 'dirigida' de su campaña, con preguntas previas como acostumbran de manera velada algunos de sus contrincantes en la arena política. La lista de enemigos abiertos empieza por el presidente Duque, en apariencia un impulsor del neoliberalismo, tal vez como ningún otro en el mundo ,y del fascismo, o del neonazismo redivivos, de moda orbital-, aunque con un carácter criollo, mixto en su esencia, en virtud de su ejercicio profesional asociado al FMI antes del ascenso a la cima político-administrativa. Habla mal de un presidente en funciones, como este malhadado señor de las sombras (lo más parecido a su jefe Uribe), que decide acabar con la dignidad, con la majestad del primer cargo de la nación, con la imparcialidad de su investidura de cara al derecho constitucional a elegir y a ser elegido, luego de arreciar sus ataques contra el candidato de la Colombia Humana y de la gran coalición político-partidista que lo acompaña, cual si el mundo tuviera un solo polo, una sola verdad: la suya... Así, con sus ínfulas de estadista mundial, pretende resucitar la guerra fría en medio de la ridiculez y hasta de la estupidez, que se le endilgan en el ámbito civilizado. Duque desborda el sentido de las proporciones y le imprime más fuerza a las preferencias mayoritarias por el aspirante del Pacto Histórico a la Casa de Nariño.






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