Territorio ajeno, sueños propios
En marzo del presente año, los habitantes de este sector fueron sorprendidos por una fuerte inundación que les dejó a su paso grandes pérdidas, pues la quebrada que pasa cerca de dónde están ubicadas las viviendas, arrasó con fuerza algunos de estos lugares donde habitan alrededor de 55 familias.
Por un pequeño camino, resbaladizo y lleno de lodo por las fuertes lluvias, se abre un paisaje que jamás había visto de cerca, a su alrededor, guaduales altos y abundantes junto a un afluente turbio que en su corriente apresaba troncos y objetos personales de su gente vecina. El Guadualito, era lo que tenía enfrente, un asentamiento informal ubicado en el municipio de Pitalito - Huila, lleno de casas en su mayoría hechas con guaduas y madera de distintos orígenes, dónde algunas de las viviendas eran más altas que otras debido al inminente riesgo de inundación, pues la quebrada la Yucala que ya ha causado algunos estragos en esta comunidad, los atemoriza y los mantiene alerta en las oscuras noches dónde la lluvia y el frío se cala entre las inestables paredes cubiertas de lona. Según la Plataforma Urbana y de Ciudades de América Latina y el Caribe, los asentamientos informales son sectores residenciales donde los habitantes no tienen seguridad de tenencia de los terrenos o viviendas que habitan, que van desde la ocupación ilegal hasta viviendas de alquiler informales, aquí las condiciones tampoco son las más seguras, pues en su mayoría carecen de servicios básicos e infraestructura adecuada, y están ubicadas generalmente en áreas ambientales y geográficas de alto riesgo. Pero preguntando a sus habitantes, ¿cómo definirían el asentamiento dónde viven? sus respuestas rondan en que aquel lugar, no es más que su hogar, dónde llevan cerca de 10 años, con la esperanza viva de que algún día, puedan ser reubicados con las condiciones dignas de una vivienda, es decir, habitaciones, baños y duchas, una cocina con agua potable, y un patio dónde sus niños puedan crecer jugando, o ¿no es eso la vida digna a la que todos deberíamos acceder? En marzo del presente año, los habitantes de este sector fueron sorprendidos por una fuerte inundación que les dejó a su paso grandes pérdidas, pues la quebrada que pasa cerca de dónde están ubicadas las viviendas, arrasó con fuerza algunos de estos lugares donde habitan alrededor de 55 familias. Entre aquellos testimonios se encuentran los de las hermanas Mayerlin Benavides y Maryuri Benavides, quienes manifiestan que de esta calamidad les costó recuperarse porque el agua les había arrebatado varias de sus pertenencias pensando incluso en abandonar lo poco que les quedaba, sin embargo, decidieron permanecer allí, con la ilusión de que la Alcaldía Municipal actúe frente a la situación que muchas de estas familias padecen. En este caso particularmente se ha presentado una acción popular en contra del Municipio de Pitalito por la presunta vulneración de los derechos colectivos al goce de un espacio público …. existencia del equilibrio ecológico y el manejo y aprovechamiento racional de los recursos naturales para garantizar su desarrollo sostenible, conservación, restauración, conservación de las especies … y acceso a una infraestructura de servicios que garantice la salubridad pública como las demás. Conocida por el Juzgado Séptimo Administrativo de Neiva bajo radicado 410013333007 2019-00356-01 y el Tribunal Administrativo del Huila, por lo que el Despacho Judicial en sentencia del 12 de abril de 2021, ordenó: TERCERO: PROTEGER los derechos colectivos mencionados en el resolutivo anterior, para lo cual el municipio deberá: elaborar un proyecto que incluya entre sus puntos, adelantar el estudio de identificación y caracterización de la población que se encuentra en la ronda de la quebrada El Guadal y proceder a su reubicación o retorno a cualquier otra localidad. Entre otras acciones que deberá cumplir la Administración Municipal actual bajo el mando del alcalde de Pitalito Yider Luna Joven, que tendrá plazo hasta el 31 de diciembre de 2026 para dar cumplimiento a una sentencia con la que se pretende hacer lo que ninguna administración ha querido por voluntad propia. Por lo cual, es necesario y urgente que se dé cumplimiento a lo que se determina en el fallo, no solo como una forma de responder a la acción social sino, como una manera de dignificar la vida humana de las familias que habitan El Guadualito, personas mayores, niños y niñas, mujeres cabeza de hogar y población en situación de discapacidad, quienes se encuentran en un riesgo inminente y un estado de vulnerabilidad y abandono. No más promesas o casas en el aire, como dice la canción de Rafael Escalona. Hoy, se hace un especial llamado a que las administraciones encuentren aquel camino enlodado y vean por cuenta propia que la situación es inaudita, y que aquellas personas como cualquiera de nosotros, merecen vivir en una casa que se sienta como el hogar que siempre han querido.