Tentativa de feminicidio en Bogotá reaviva alertas sobre la violencia extrema contra mujeres en Colombia
Katherine Cruz
· Actualizado
A pesar de los esfuerzos judiciales y de las organizaciones comunitarias, el feminicidio sigue cobrando vidas en Colombia. Mientras la Fiscalía reporta cientos de casos sin resolver, colectivos como Guaitpán se detienen por la falta de recursos, acceso a información y garantías para seguir documentando violencias extremas contra las mujeres. El reciente asesinato de Marly Yulieth Melo en Neiva y una tentativa de feminicidio en Bogotá reafirman una tendencia nacional: las mujeres siguen siendo víctimas de odio, en contextos marcados por la impunidad, la desprotección y la falta de respuesta estatal oportuna.
Un nuevo caso de violencia de género registrado en Bogotá pone de manifiesto la persistencia del feminicidio como una de las expresiones más graves de violencia contra las mujeres en Colombia. La Fiscalía General de la Nación informó sobre la judicialización de un hombre señalado de agredir brutalmente a su pareja sentimental el pasado 22 de septiembre en la localidad de Fontibón, occidente de la capital.
Contundente odio
De acuerdo con la investigación, el presunto agresor habría atacado a la víctima con un objeto contundente dentro del apartamento en el que residían, en el sector de La Felicidad. La mujer sufrió graves lesiones en el rostro, resultado de múltiples golpes, y fue trasladada a un centro médico donde permanece bajo observación médica debido a la complejidad de su estado de salud.
Tras el ataque, el hombre huyó del lugar, dejando las llaves del apartamento a los guardas del conjunto residencial. Más tarde, se presentó voluntariamente en un CAI de la Policía y fue puesto a disposición de la Unidad de Reacción Inmediata (URI) de Engativá, donde se le imputó el delito de feminicidio agravado en grado de tentativa, cargo que no aceptó. No obstante, el juez de control de garantías le impuso medida de aseguramiento en centro carcelario mientras avanza el proceso judicial.

Feminicidio en cifras
Este caso no es un hecho aislado. Colombia enfrenta un panorama alarmante en cuanto a feminicidios y tentativas:
Entre enero y junio de 2025 se han registrado 427 feminicidios en el país, según fuentes de prensa y organizaciones sociales. En 2023 y 2024, la Fiscalía reportó más de 630 feminicidios, con más de 2.500 procesos aún sin resolución, lo que refleja una alta tasa de impunidad. La violencia en el ámbito íntimo sigue siendo el contexto más común: la mayoría de los agresores son parejas o exparejas de las víctimas, como en este reciente caso en Bogotá.
Además, los investigadores del caso indicaron que el procesado ya habría ejercido un ciclo previo de violencia física y psicológica contra la víctima, un patrón que es consistente con lo que evidencian distintos informes nacionales sobre feminicidio: la repetición y escalamiento de la violencia sin intervención oportuna por parte del entorno o el Estado. La víctima ya habría denuncia a su agresor.
Prevención y justicia
Este tipo de casos subraya la urgencia de fortalecer los mecanismos de prevención, protección e intervención efectiva en contextos de violencia basada en género. Aunque el acusado fue capturado y enfrenta un proceso judicial, la víctima continúa en riesgo vital y evidencia la fragilidad de los sistemas de alerta temprana y protección.
El caso también reitera la importancia de reconocer el feminicidio no solo cuando hay muerte consumada, sino también en sus formas tentadas o evitadas, ya que representan la misma lógica de odio y control que amenaza la vida de las mujeres por el solo hecho de serlo.
Investigación independiente, y las barreras del Observatorio
La Colectiva del Observatorio de Feminicidios del Huila — Guaitipán — funciona como un observatorio formado por mujeres, activistas y profesionales independientes que investigan cómo se manifiestan las violencias basadas en género en el territorio. Guaitipán define al feminicidio como “la expresión máxima de violencia contra las mujeres” y se moviliza principalmente a través de registros de prensa, entrevistas, análisis local y diagnósticos en el departamento del Huila.
Caso Marly Yulieth Melo
Uno de los casos recientes que ha despertado la atención de Guaitipán es el de Marly Yulieth Melo, oriunda de Santa María, quien llegó a Neiva en búsqueda de oportunidades y fue asesinada. Una profesional miembro del observatorio comenta:
«Nosotras no tenemos una relación con la Fiscalía o alguna entidad que pueda proporcionar la información más confiable de lo sucedido. Nutrimos la información del registro a través de la prensa local. En la lectura de la prensa que realicé hay información que se desconoce como la persona que realiza el asesinato, eso limita poder comprender los motivos, la relación de la víctima con quién la asesina, etc. … Lo que sí llama mucho la atención es la clara muestra de odio que se refleja en el acto, al propinarle reiteradas heridas con arma cortopunzante … Este dato nos permite catalogar el caso como un feminicidio; sin embargo es importante seguir esperando más información sobre el caso que pueda seguir nutriendo la caracterización.»
Este testimonio evidencia las principales dificultades, no tener acceso directo a informes oficiales, depender de prensa local y enfrentar vacíos sobre quién cometió el delito, posibles relaciones entre víctima y agresor, contexto del crimen, y otros detalles que son fundamentales para determinar con certeza si debe tipificarse como feminicidio.

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Feminicidios en Colombia
Mientras que Guaitipán no dispuso de datos oficiales propios de 2025 para este caso al momento del testimonio, algunas fuentes nacionales arrojan cifras que ayudan a dimensionar el problema:
Según reportes de prensa, y el Observatorio de mujeres a mitad del año 2025 se registraron 342 feminicidios entre el 1 de enero y el 4 de junio, en Colombia. En un informe más reciente, se mencionan 427 feminicidios en el primer semestre de 2025.
Estas cifras muestran un escenario grave, pero también reflejan que los datos oficiales pueden tener retrasos, subregistros o variaciones según la fuente, lo que hace que la labor de observatorios como RHUDA sea aún más importante.
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Limitaciones económicas de organizaciones
Guaitipán enfrenta importantes barreras estructurales que limitan su capacidad de investigación y seguimiento constante:
Al carecer de recursos institucionales suficientes, no tiene vínculo formal con entidades como la Fiscalía, lo que los deja dependientes de fuentes abiertas como medios locales. Esto hace que muchos detalles queden sin verificar oficialmente. Como lo expresa la profesional entrevistada:
«Al ser un proyecto independiente, no contamos con recursos o apoyos económicos por las instituciones que nos permitan encontrar en el observatorio una retribución por nuestros conocimientos y tiempo. Eso nos ha llevado a las integrantes buscar empleos que nos permitan sostener nuestras vidas y bienestar, lo que produce que nuestros tiempos estén limitados y no logremos seguir con la constancia que manejábamos anteriormente cuando estábamos en la universidad».
Debido a esas condiciones, el proceso investigativo se ha visto afectado:
«Lastimosamente el proceso del observatorio se encuentra en pausa desde este año, por cuestiones de tiempo y aspectos personales de quiénes integramos la colectiva».
Estas limitaciones implican que aunque el observatorio hace un aporte esencial al documentar casos no cubiertos por reportes institucionales, su capacidad de mantener registros actualizados, hacer seguimiento judicial, producir informes completos y presionar por justicia se vea reducida.