Si la Selección Colombia fuese el Gobierno Nacional
Si la selección estuviera conformada por tanto talento y su convocatoria no dependiera de quién habla peor del otro, de quién dice más mentiras o de quién tiene el prontuario más extenso —como ocurre en la política actual—, muy seguramente estaríamos pensando en convertirnos, como colombianos, en referentes del mundo.
En épocas de fervor futbolero, se me vino a la cabeza qué pasaría si los gladiadores de nuestra Selección Colombia, junto con su cuerpo técnico, asumieran la tarea de gobernar el país. Esto implicaría, en principio, que doce de los ministros serían afrodescendientes, once mestizos y uno de ascendencia indígena. Estos futbolistas provienen históricamente de regiones con alta población afrodescendiente en el Pacífico, el Caribe y el suroccidente del país, aportando la fortaleza física y la velocidad características del combinado nacional. Entonces, quienes dicen que “no comen de negro ni de indígena” tendrían que tragarse su discurso xenófobo, pues nuestra inspiradora selección es, en su mayoría, afrodescendiente, indígena y de extracción humilde.
Lo más importante es que fueron seleccionados por sus méritos, su capacidad técnica, su experiencia, su rendimiento y su compromiso con la camiseta. Estos héroes no son producto de las palancas; tienen el puesto porque, a pesar de la adversidad, se entrenaron, se abrieron espacio, lucharon contra viento y marea por sus sueños y hoy se destacan en clubes internacionales. Por ello, tienen el privilegio de representar la unidad nacional. Son inspiración para muchos jóvenes y se convierten en verdaderos referentes a seguir.

Jugando al gabinete ministerial, el Presidente sería Luis Díaz, líder y referente internacional que representa la esperanza y el talento colombiano. Camilo Vargas sería el Ministro de Defensa, guardián histórico del arco que protege la “seguridad nacional” del equipo. David Ospina sería el Viceministro de Defensa, por su experiencia, disciplina y respaldo estratégico en la protección. Álvaro Montero ocuparía la Dirección de la DIAN, encargado del orden y control para asegurar la disciplina fiscal del grupo.
Daniel Muñoz sería el Ministro de Transporte, jugador dinámico por las bandas que facilita la movilidad y conexión del país. Johan Mojica sería el Ministro de Agricultura, por su trabajo constante por las bandas: siembra y cosecha resultados. Davinson Sánchez sería el Ministro del Interior, encargado de imponer firmeza y orden en la defensa, manteniendo la estructura interna del país. Jhon Lucumí sería el Ministro de Vivienda, por su solidez y construcción de juego, que representan la estabilidad del equipo colombiano. Yerry Mina sería el Ministro de Justicia, imponente y justo, símbolo de autoridad y respeto por las reglas. Santiago Arias sería el Ministro de Minas y Energía, por su resistencia y energía constante, que aportan vitalidad al equipo. Déiver Machado, Ministro de Ambiente, por su conexión con la naturaleza, equilibrio y sostenibilidad en el juego. Willer Ditta, Ministro de Trabajo, por ser persistente y trabajador, representa el esfuerzo colectivo. Richard Ríos sería el Canciller de Colombia, embajador del talento nacional, con experiencia internacional y diplomacia. James Rodríguez, sería el ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación encargado de conectar líneas y facilitar transiciones rápidas e innovar en el juego. Jefferson Lerma sería el Director del DNP, analítico y táctico, planifica el desarrollo estratégico. John Arias ocuparía el cargo de Ministro de Salud, por su incansable y productivo trabajo, cuidando la salud del equipo con equilibrio y carácter. Jorge Carrascal sería el Ministro de Cultura, creativo y apasionado, aporta identidad caribeña. Juan Fernando Quintero, Ministro de Hacienda, encargado de administrar los recursos en el mediocampo, eficiente y calculador. Gustavo Puerta sería el Ministro de Educación, joven y prometedor, representa la formación y el futuro del país. Jáminton Campaz sería el Ministro de Comercio, explosivo y ofensivo, promueve exportaciones de jugadas. John Córdoba, Ministro del Deporte, por su fuerza y constancia, representa el esfuerzo competitivo. Juan Camilo Hernández “Cucho” ocuparía el cargo de Ministro de Turismo, dinámico y versátil, promueve la imagen internacional. Luis Suárez sería el Ministro de Juventud, potente y disciplinado, promueve la excelencia física. Carlos Andrés Gómez, Ministro de Inclusión Social, joven talento que representa diversidad y futuro. Néstor Lorenzo, Ministro de la Presidencia, estratega y coordinador, dirige con visión y liderazgo.
Si la selección estuviera conformada por tanto talento y su convocatoria no dependiera de quién habla peor del otro, de quién dice más mentiras o de quién tiene el prontuario más extenso —como ocurre en la política actual—, muy seguramente estaríamos pensando en convertirnos, como colombianos, en referentes del mundo. Solo los proyectos que se forjan con talento, disciplina, constancia y capacidad de sus integrantes pueden asegurar un mejor país; lo demás será igual o peor que lo mismo. Como decía la gente cuando fui gerente de la campaña de Antanas Mockus a la Presidencia en el departamento del Huila: “Este nunca será presidente, porque para serlo, por desgracia, en Colombia se requiere tener prontuario”.
Conclusión
Si la Selección Colombia fuese el Gobierno Nacional, demostraría que el liderazgo verdadero nace del mérito, la disciplina y la diversidad. Este gabinete simbólico nos invita a imaginar un país donde el talento y la honestidad sean los criterios para gobernar, y donde cada colombiano, sin importar su origen, tenga la oportunidad de representar con orgullo la camiseta de la nación. Solo así podremos jugar el partido más importante: el de construir una Colombia justa, unida y digna.