Sequía reseca los limonales del Huila: agricultores claman por sistemas de riego

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Sequía reseca los limonales del Huila: agricultores claman por sistemas de riego

La falta de lluvia amenaza las plantaciones de limón Tahití en el departamento. Productores huilenses demandan del Gobierno medidas urgentes para captar y almacenar agua antes de perder cosechas.

Los limonales del Huila enfrentan una crisis hídrica que golpea el bolsillo de miles de familias dedicadas al cultivo del limón Tahití. La sequía prolonga sus efectos en el departamento y pone en riesgo una de las actividades agrícolas que genera empleo e ingresos en municipios como Garzón, Gigante, Tarqui y otras zonas productoras de la región.



Los productores no esperan lluvias milagrosas. Lo que piden, más bien, es que las autoridades departamentales y municipales ejecuten sistemas de cosecha de agua que permitan almacenar el líquido en época de lluvia y usarlo en tiempos de sequía. Sin riego, los árboles de limón se debilitan, bajan la producción o mueren, y con ellos desaparece el trabajo de obreros agrícolas y los ingresos de familias que dependen de la venta de fruta fresca.



Un problema que no es solo ambiental



Cuando falta agua en los cultivos, falta empleo en el campo huilense. Los jornaleros que viven del trabajo en los limonales de Garzón y Gigante saben bien qué significa una sequía prolongada: menos jornadas contratadas, menos dinero para comprar alimentos, menos capacidad de las familias para pagar servicios básicos o educación de los hijos. Los pequeños productores, por su lado, ven cómo sus inversiones en tierra y plantas se desvanecen sin acceso al agua.



La situación se agrava porque la crisis hídrica no llegó de la noche a la mañana. Es un patrón que se repite cada cierto tiempo en el Huila, y sin embargo, los sistemas de retención de agua siguen siendo limitados. Mientras algunos municipios han avanzado en pequeños proyectos de microcuencas o represas locales, otros aún cuentan con infraestructura insuficiente para enfrentar períodos sin lluvia.



¿Qué pedimos ahora?



Los agricultores plantean una salida concreta: acelerar la construcción e instalación de sistemas de cosecha de agua. Esto incluye desde embalses comunitarios hasta tuberías para captar escorrentía en ladera, pasando por técnicas simples como surcos de infiltración en las parcelas. No es tecnología de punta ni requiere de millonarias inversiones en cada finca, pero sí demanda voluntad institucional y recursos coordinados a nivel departamental.



El Gobierno del Huila, las corporaciones autónomas regionales y los municipios tienen la responsabilidad de escuchar esta demanda. Los limonales no pueden esperar a que llueva cuando ya están secos. Mientras tanto, familias en Garzón, Gigante y Tarqui cuentan los días para ver si la próxima semana trae agua o una crisis más profunda en sus fincas.



En los próximos días se conocerá si hay una respuesta institucional concreta a estos llamados de los productores huilenses o si la sequía seguirá marcando el ritmo de la pobreza rural en el departamento.

Equipo editorial - Dime Media
Contenido elaborado con asistencia artificial, verificado y editado por el periodista

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