Sequía por El Niño mata 365 animales en Huila
La sequía provocada por El Niño ha dejado 365 animales muertos y afectado 243 mil hectáreas en el Huila, alertan autoridades sobre impacto en ganadería y cultivos de la región.
Ganaderos y campesinos del Huila enfrentan una crisis ambiental sin precedentes. La sequía desencadenada por El Niño ha causado la muerte de 365 animales en el departamento y ha impactado negativamente 243 mil hectáreas de tierra, según informó este mes la autoridades locales de gestión ambiental y desarrollo rural.
Para los productores de la región, las cifras se traducen en pérdidas económicas inmediatas. Un ganadero que pierda cabezas de ganado no solo ve desaparecer su patrimonio, sino que interrumpe el ciclo de ingresos que sostiene a su familia. En municipios como Pitalito, La Plata y Timaná, donde la ganadería extensiva es fuente principal de empleo, el impacto llega a cadenas completas: desde el productor hasta comerciantes de forraje, veterinarios y transportistas.
Cultivos y agua: la doble presión en el Huila
Más allá del ganado, la sequía golpea cultivos estratégicos para la economía huilense. Café, maíz, frijol y cultivos de subsistencia dependen del agua que no llega. Con 243 mil hectáreas afectadas en un departamento donde la agricultura es columna vertebral de empleo rural, la preocupación es que esta temporada seca se prolongue y erosione aún más los márgenes de familias campesinas ya presionadas por precios volátiles.
La falta de agua también tensa los servicios en Neiva y municipios intermedios. Acueductos rurales operan con restricciones, y comerciantes que dependen de consumo doméstico y actividad agrícola ven caer la demanda. Los pequeños negocios de compra y venta de insumos agrícolas en cabeceras municipales reportan movimiento lento.
Autoridades adviertes mientras se monitorea la situación
Las entidades ambientales del departamento mantienen vigilancia sobre la evolución de la sequía. El monitoreo es crítico: si El Niño persiste o se intensifica, nuevas alertas llegarían a municipios que aún no reportan emergencias, extendiendo la crisis a zonas que hoy tienen reservas hídricas relativas.
Productores y gremios del sector agropecuario han solicitado declaratorias de emergencia que activen fondos de calamidad y líneas de crédito de emergencia para evitar quiebras masivas. Hasta ahora, esas medidas no se han formalizado en el departamento a nivel institucional.
El próximo mes será decisivo. Si las lluvias no regresan con fuerza antes de mediados de junio, autoridades advierten que nuevos reportes de animales muertos y pérdidas de cosechas llegarán de municipios andinos y del piedemonte. Familias campesinas ya cuentan sus pérdidas mientras espera una respuesta institucional que mitigue el golpe.
Equipo editorial - Dime Media
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