REMINISCENCIAS PARISINAS

Ricardo Perdomo Pinzon

REMINISCENCIAS PARISINAS
Huyendo al fantasma  del emperador Nerón, alma en pena que sufre en la séptima paila del ultimo infierno en Roma, nos desplazamos a Paris, buscando explicaciones directas, a las revueltas que originaron la revolución francesa que puso fin a la monarquía en el imperio de la ciudad Luz, el nacimiento de la república y la declaración de los derechos humanos. La toma de la bastilla, fue el comienzo del estallido social del pueblo que termino con el hambre, la opresión y  todos sus símbolos, llámense Reyes, nobles y clérigos, que con privilegios extravagantes de riqueza, oro y exención de impuestos, estaban confabulados en mantener ese oprobioso statu quo de privilegios palaciegos que la horda enfurecida se tomó y saqueó, en una gesta violenta del ¡basta ya!, que termino en la guillotinada del Rey, su esposa, su moza y muchos personajes, que formaban parte de esa estructura de poder y sometimiento. Como símbolo de ese poderío es de obligatoria referencia, el palacio de Versalles, residencia del monarca, que nadaba en privilegios y lujos nunca imaginados por el ser humano, antes de conocer la historia; mientras el pueblo harapiento que mendigaba un mendrugo de pan, solo tenía como respuesta, el estiércol del monarca y su corte, arrojados desde las ventanas del palacio, a los jardines y pasillos del mismo, el acto más asqueroso que contrastaba con los lujos, las obras y el oro, al interior del palacio.

 

La Revolución Francesa de 1789, fue un acto político del pueblo, dirigido contra el  absolutismo monárquico del rey, que tenía todo el poder y no estaba sujeto a ninguna limitación; patrocinado con la manipulación que el clero de aquella época ejercía sobre el pueblo, con el cuento chino, de que el poder absoluto del rey, provenía de la divinidad. Válgame Dios, semejante mentira, a cambio de propiedades, poder, influencia y exención de impuestos!

 

La nobleza francesa también disfrutaba de privilegios y exenciones fiscales que la mayoría de la población no tenía, generando una oprobiosa desigualdad económica; pues la riqueza se concentraba en manos de una pequeña élite, mientras que la mayoría de la población vivía en la pobreza.

 

Todos esos factores de exclusión y desigualdad, solo fue posible consolidarlos, gracias a que el pueblo no tenía representación en los órganos de decisión del gobierno y no podía participar en la toma de decisiones; circunstancias que entronizaron la desigualdad y la inmovilidad social; pues los ciudadanos sometidos a ese esquema, estaban condenados a nacer y morir en la misma clase social; es decir, a nacer pobres y morir pobres.

 

La toma de la Bastilla (fortaleza medieval que funcionaba como prisión y se había convertido en un símbolo de la opresión y la tiranía de la monarquía absoluta),  ocurrió el 14 de julio de 1789 en París y marcó el comienzo de la Revolución Francesa, y se convirtió en un acto simbólico de resistencia contra la monarquía, símbolo de la lucha por la libertad, la igualdad e inspiración de la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano.

 

Escribiendo estas notas, pensadas en un recorrido maravilloso y romántico, en una embarcación por el rio Sena; es inevitable sumergirme en el charco de nuestra propia realidad, y contrastar los episodios que generaron la revolución francesa con el estallido social en Colombia; y a igual que Nostradamus, me hacen predecir, que estamos al borde de que algo parecido nos ocurra en Colombia, y puede llegar el día, Dios no lo quiera; que la horda popular enfurecida ingrese al congreso de la república y saque de las mechas, a esos supuestos representantes del pueblo, que se niegan a permitir las reformas reclamadas por el mismo pueblo. Creo que el constituyente del 91, cometió grave error, al dejar en manos y arbitrio del congreso de la república, la aprobación de los mecanismos de participación ciudadana, dirigidos a adoptar cambios reclamados mayoritariamente por el pueblo, quien como constituyente primario, es el que dispone sobre su propio destino. De donde acá, 8 hp (honorables padres de la patria) tienen el poder absoluto de impedir el debate de proyectos de ley, que comprometen el interés general de los colombianos, como ocurrió con el proyecto de reforma laboral y muy   seguramente la reforma a la salud, próxima a discutirse en esa comisión séptima del senado de la república?

 

Notas de cierre: 1. Como huilense, tengo la Esperanza, de que nuestra senadora, este a la altura del momento histórico que vive el país; o que de lo contrario, este pilas para que cualquier harapiento, no le vaya a desbaratar el blower, que tan divina la hace ver. 2.  Con Donald Trump, se puede considerar la última era del Imperio Norteamericano y con Gustavo Petro, el comienzo del fin de una hegemonía política que gobernó a espaldas de un país sediento de justicia, paz y democracia. 3. Estoy que puyo el burro de regreso a Colombia, antes de que se prenda la tercera guerra mundial y quede por aquí encerrado con mi esposita linda; pues no hablamos francés y no nos han dado kit de guerra, aquí en Paris.

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