Releer el pasado para cambiar el porvenir

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Releer el pasado para cambiar el porvenir

Con dichos implementos las organizaciones ambientales se comprometieron a continuar trabajando en pro del monitoreo de la fauna silvestre y la educación ambiental en sus territorios

somos violentos por naturaleza. Los discursos de estos jóvenes, entre los 16 y los 20 años, dan cuenta de un imaginario social que concibe que nada va a cambiar porque nada ha cambiado en más de quinientos años. Los colombianos somos violentos desde nuestras raíces ya que cargamos con el peso de un ciclo ininterrumpido de guerras. El sistema educativo ha borrado la historia y la literatura de los currículos, la escuela está más preocupada por los estándares de las pruebas Saber que por dar herramientas a los niños y jóvenes para el pensamiento crítico. Cada semestre los jóvenes que llegan a la universidad reflexionan sobre su vida escolar planteando que no se apropiaron de la historia del país, solo memorizaron fechas, próceres e ideas sueltas. La historia que les narraron no es la que han encontrado en los libros que leen en el presente. Además, se aproximaron a obras como Cien años de soledad o La Vorágine sin discutir sobre el contexto de lo escrito y su valor para comprender nuestro pasado.



Los colombianos desconocemos la historia, también asumimos que somos violentos, como si se tratara de algo genético, una condición heredada del mestizaje entre españoles (manchados de tierra), indígenas y afros. En muchas ocasiones, justificamos la guerra como medio para tener un Estado sólido. Hemos votado por presidentes que han prometido mano firme y políticas armamentistas para recuperar el orden, la seguridad y la economía en la patria. Otros han simpatizado con la resistencia violenta y la lucha armada como único camino para disputar el poder político. En la academia algunos violentólogos, como se han denominado a los expertos en la violencia, han hablado de la cultura de la violencia , y la cultura del narcotráfico , como si el crimen y la guerra hicieran parte constitutiva de la nación. La guerra parece una costumbre de los salvajes que habitamos estos territorios con divisiones político-administrativas imaginarias. Los colombianos y otro puñado de países del Tercer mundo no hemos logrado el establecimiento de un contrato social que nos permita salir de la barbarie. Se olvida que Occidente ha utilizado la guerra y modelos dominadores para ampliar los horizontes las ciudades Estado y de los imperios por más de cinco mil años. Se olvida en ese relato que, después del contractualismo, la violencia y la política han estado juntas en las revoluciones, los nacionalismos fascistas, en las guerras mundiales, en el desarrollismo de la posguerra y en el neoliberalismo.



Es posible imaginar otros mundos posibles y para ello es fundamental conocer el pasado. El poeta Víctor Hugo, durante su exilio de más de veinte años en la isla de Jersey por cuestionar la dictadura de Napoleón III en Francia, escribe en el libro A propósito de Shakespeare: La historia, que ha sido hasta ahora un cuadro, será en el porvenir un espejo. El reflejo del pasado modificará el porvenir. , Agregaría la necesidad de otras exploraciones del pasado desde la prehistoria y las memorias de los pueblos que no han tenido tradición escrita para tener un panorama más amplio y plural del pasado. Pensadores como Alexander von Humboldt, Piotr Kropotkin, Riane Eisler o Carl Henrink Langebaek (antropólogo colombiano) nos han mostrado en sus escritos que en el planeta han existido otros modelos organización social que estaban basadas en la vida en común, la solidaridad, la conciencia colectiva de la interdependencia de la vida y la valoración de la diversidad. Estas relecturas del pasado nos permiten cuestionar la violencia como algo natural para pensar la política, la vida en común, desde otras perspectivas. Es necesario que los ciudadanos y la academia releamos el pasado en el que se encuentran ideas fértiles para el nacimiento de un nuevo presente y de otros porvenires.



Alexandra Uribe Sánchez, investigadora del grupo Estudios Políticos.


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