Reinado Nacional de la bellecera política
El pueblo está en la plaza, con sombrilla, viendo el desfile por televisión, en espera que desfilen los problemas reales: La salud, la seguridad, el empleo, la inflación, las tierras buenas para trabajar, los créditos de fomento al campo y al pequeño emprendedor. Este es el único reinado donde todas las candidatas ganan corona.
Damos la bienvenida a la transmisión más larga y costosa de Colombia: El Reinado Nacional de la bellecera política; el único reinado donde las candidatas no quieren entregar la corona; todas juran que vienen con el pueblo, que trabajaran por el pueblo y para el pueblo; pero al final, terminan a espaldas del pueblo y posando para la foto, con el mismo joyero, cargado de mentiras y engaños. Este año, la sede es Barranquilla, pero la pasarela es Bogotá, con tapete rojo bordeando la estatua de Tomas Cipriano De Mosquera, como testigo de tanta miseria humana y cursilería. Veamos las participantes:
Miss Pacto Histórico:
Llegó al concurso pregonando que no iba a desfilar con los mismos diseñadores de siempre; que ella venía mambeando coca, bastón de mando y traje de fique, hecho por las manos del pueblo. Su banda dice "cambio", pero su cortejo es de lo más tradicional. Cuatro años después, la vemos prestándole los tacones, el maquillaje y el camerino a sus enemigas, para que se resguarden muy bien de todo proceso en su contra. Es una reina controvertida y cerrada; de tanto cerrar la puerta a sus amigos y pretendientes, hoy no se sabe quiénes están por dentro, quienes quedaron por fuera y si aún tiene pretendientes. Ella es como la Sota de Copas: “Muy bonita cantinera pero se le van los clientes”. Sus malquerientes la llaman pliego de peticiones, porque está en todos los sindicatos.
Miss Partido Conservador:
Lleva más de 170 años concursando. Ha perdido y ganado guerras, ha sido reina, virreina, princesa y ahora es la mejor amiga de la reina. En campaña dijo: "Jamás desfilaré con corona progresista; soy confesional, de valores y tradición". Llegó al gobierno y dijo: "Por los valores, la tradición y por tres viceministerios, dos superintendencias y la Agencia Nacional de Tierras, estoy dispuesta a desfilar". Su talento en los ensayos, es lo más idéntico a un camaleón. Se pone el pañuelo verde, el azul, el rojo, el amarillo; en fin, el que le pongan. Lo importante es no quedar por fuera ni perder el contrato del vestuario. Es una reina que, por el dinero, es capaz de traicionar hasta al mismísimo Jesús: Un campesino se dirigió a la parroquia del pueblo, para que el cura Laureanista le bautizara un gato; y el cura, en una reacción salida de la majestad que le impone la sotana, lo trato de imbécil y le dijo que el bautismo solo se hizo para los cristianos. Ante semejante respuesta, el campesino le dijo al energúmeno cura: “Padre, perdóneme el descache; mejor le doy los quinientos mil pesos al pastor evangélico, que el sí me bautiza el gato; y ante semejante oferta, el curita interesado, lo llamo y le dijo: “venga para acá hijo mío; porque no había dicho que el gato es católico”. Por plata baila la reina y hasta el cura bondadoso.
Miss Partido Liberal:
Roja por fuera, pero ya nadie sabe de qué color es por dentro. Llegó al certamen con mucho desprestigio, y a pesar de su estado famélico, entro gritando que ella era la cuna de las ideas liberales, la democracia, la libertad y la esperanza del pueblo. En la primera noche de reinas, se le vio brindando con todos: Un trago con el gobierno que quiere acabar con la oposición y otro con la oposición que quiere tumbar al gobierno. Desde que perdió sus encantos y el poder de seducción de aquellos tiempos idos; cada vez que llega un nuevo gobierno, se le escucha una frase vergonzosamente recurrente: "apoyamos el gobierno, pero con independencia crítica"; lo que en lenguaje politiquero significa: "Apoyamos todo lo que traiga burocracia, contratos y repartija; pero criticamos todo aquello que no nos dieron". Es la única candidata que puede estar en el gobierno y en menos de un estornudo, alinearse con la oposición. Sus detractores dicen que es una ramera barata; y otros dicen que es perra de toda misa. ¡Que infames!
Miss La U y Miss Cambio Radical:
Son como dos Gemelas Fantásticas. Nacieron para ser oportunistas. No importa quién sea la reina, ellas siempre están en el comité de aplausos. Si gana la izquierda, son de izquierda. Si gana la derecha, son de derecha y si gana la ultra; también ceden a los encantos del cetro y el poder del trono. Su pasarela son los contratos, los nombramientos y la tajada presupuestal. "Solo el que tenga lana y chequera, se podrá acostar con nosotras” Por la plata baila la perra. En este gobierno entraron con pancarta de independientes. A los pocos días estaban pidiendo pista para el desfile en traje de baño oficial. Son embusteras y ante la propuesta indecente de un parroquiano, airadamente responden: “Usted cree que nosotras somos de esas?; pero no es sino que vean dinero y poder, que enseguida son de esas!
Miss Partido Verde:
En el mundo ecológico, se le conoce como la Reina Hippie Arrepentida. Llegó descalza, hablando de páramos, de oxígeno, de no matar al planeta. Se ganó el voto de miles de jóvenes que querían tomarse selfies con ella; hoy la vemos en el reinado peleando con la propia Reina Madre, por saber quién riega las matas. Se dividió en dos: las que están en el balcón del palacio aplaudiendo al gobierno y las que están abajo tirando piedras al balcón. Las dos llevan la misma camiseta verde, pero con diferente nómina e intereses. Se pueden dividir en bancadas distintas y seguir diciendo que son un solo partido. Merece el premio a la acrobacia.
Miss Centro Democrático:
Era la Reina más sonada; ahora apenas es jurado. No se pierde un reinado; está en primera fila, tomando nota de todo y lamentando su suerte. Esta que grita que hubo fraude en el vestuario, olvidando que fue ella la que se inventó la pasarela. Fue la primera que se entregó en cueros al presentador del certamen; que, una vez convertido en rey, ni la miró, ni la invitó a la fiesta de gala. La pobre quedó totalmente desplumada, sin canutillos ni lentejuelas; paso de reina, a suegra del certamen.
Miss Defensores de la Patria:
Se alzó con el cetro y la corona, en una disputa reñida y estrecha. Como escoba nueva, está barriendo la basura, que, según ella, le dejo regada en el piso, el pasado director del certamen. Tiene presentador de bolsillo, que prometió que este reinado sería distinto, que no habría rosca, que el jurado estaría integrado por los que nunca habían participado de tanta bellecera; pero que, a la hora de votar por la mejor representante de la belleza y majestad de la patria, resultaron ser los mismos marrulleros de siempre. Tan pronto el jurado de los nunca, dio el nombre de la reina ganadora; todas se alinearon firmes por la patria y gritaron con ingenua sonrisa: ¡Que viva Cristo Rey!, sin saber lo que les viene piernas arriba, con canutillos, organzas, lentejuelas, cucos, ligas y todo su ajuar; sin que sus edecanes las pueda salvar del tigre feroz.
El pueblo está en la plaza, con sombrilla, viendo el desfile por televisión, en espera que desfilen los problemas reales: La salud, la seguridad, el empleo, la inflación, las tierras buenas para trabajar, los créditos de fomento al campo y al pequeño emprendedor. Este es el único reinado donde todas las candidatas ganan corona. Unas ganan el Ministerio, otras la Embajada, otras el contrato. La única que nunca gana nada, es la que está en la tribuna aplaudiendo, hambrienta y sin agua para tomar.
Nota de cierre: El presentador del certamen pasado, debe pedir perdón al pueblo que lo acompaño con fervor; por todos los descaches, errores y desaciertos cometidos, que nos mandaron a dormir muy tristes y en retirada. Aunque logró muchas cosas buenas, perdió la oportunidad de liderar un reinado ejemplar, atractivo, querido, dinámico, recordado, y apoyado por todos; que bien nos hubiera permitido llegar a un sitio mejor. Es posible que la próxima reina, no sea distinta y que luzca otro vestido, prestado por los mismos diseñadores.