Reforma a las regalías: qué está en juego para el Huila en vías, agua y proyectos productivos

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Reforma a las regalías: qué está en juego para el Huila en vías, agua y proyectos productivos

El Gobierno anunció un proyecto de ley para reformar el Sistema General de Regalías y priorizar obras grandes. Para el Huila, la discusión define cuánta plata llega y en qué se invierte.

El Gobierno Nacional anunció que llevará al Congreso, a través del Departamento Nacional de Planeación (DNP), un proyecto de ley para reformar el Sistema General de Regalías. El objetivo declarado es financiar obras de infraestructura de gran tamaño y frenar lo que el Ejecutivo llama la “atomización” de los recursos en cientos de proyectos pequeños. La decisión no es un asunto de escritorio: de esas reglas depende con qué plata se pavimentan vías terciarias en el Huila, se construyen distritos de riego para pequeños productores o se llevan acueductos y alcantarillados a corregimientos que llevan años esperando.

El anuncio lo hizo el presidente Abelardo De La Espriella durante la Cumbre de Gobernadores realizada en Mompox, Bolívar. Allí expuso las cifras que sustentan el cambio: desde 2012 se han aprobado más de 35 mil proyectos de regalías por cerca de 115 billones de pesos, y desde 2017 alrededor del 80 % de esas iniciativas costó menos de un millón de dólares, mientras apenas el 1 % superó los 20 millones de dólares. En otras palabras, el sistema ha repartido mucha plata en obras chicas y pocas veces ha financiado proyectos capaces de cambiar la vida de una región entera.

La propuesta del Gobierno apunta a concentrar recursos en energía, transporte, agua potable, saneamiento básico, vivienda, agricultura y desarrollo rural, con la promesa de cerrar brechas sociales, generar empleo y mejorar la competitividad. Para los proyectos ordinarios —los más pequeños y cotidianos— se plantean trámites más simples: proyectos tipo y un banco de iniciativas ya estructuradas que cada departamento pueda adaptar rápidamente. El Presidente instruyó al DNP para trabajar de manera directa con los gobernadores y convertir esas ideas en obras ejecutadas.

Qué significa para el Huila

El Huila es un departamento donde la economía cotidiana depende de caminos: el café, el cacao, la fruta, el arroz y la ganadería salen por vías rurales que se vuelven barrizales en invierno. Cada kilómetro sin pavimentar encarece el flete y le recorta ingresos al productor, no al intermediario. Por eso una reforma que priorice proyectos grandes puede ser una oportunidad —vías completas, distritos de riego de verdad, acueductos que cubran veredas enteras— pero también un riesgo: si el criterio se vuelve solo el tamaño de la obra, municipios pequeños con poca capacidad técnica para formular proyectos podrían quedar rezagados frente a los departamentos con equipos más robustos.

Ahí está el punto que gremios, contratistas locales, juntas de acción comunal y asociaciones de pequeños productores deberían vigilar desde ya: quién decide la lista de proyectos priorizados, con qué criterios se reparte entre departamentos y municipios, y qué espacio queda para las obras medianas que hoy resuelven problemas concretos de un corregimiento. También importa el tamaño de los contratos: si los proyectos crecen mucho, las empresas huilenses podrían quedar por fuera de las licitaciones frente a firmas nacionales, salvo que la ley abra la puerta a esquemas de participación regional.

El Gobierno agregó otro ingrediente: como la deuda total de departamentos y municipios es inferior al 2 % del PIB, plantea estudiar mecanismos de financiación para grandes obras y una política de cofinanciación con las regiones. Es decir, endeudamiento territorial acompañado de aportes nacionales. Eso puede acelerar obras, pero también compromete presupuestos futuros, y son los habitantes quienes terminan pagando si un proyecto se estructura mal o se queda a medias.

El anuncio incluyó además medidas para los departamentos golpeados por el terremoto del 10 de agosto, que enfrentan más gasto y menos liquidez: instrumentos fiscales temporales, reorientación de rentas de destinación específica, endeudamiento de largo plazo, vigencias futuras y desahorros del Fonpet.

En los próximos días habrá que seguir el texto que radique el DNP en el Congreso: los criterios de distribución, los umbrales para considerar un proyecto “grande” y las reglas de contratación. De esa letra menuda, más que de los discursos, dependerá lo que llegue al Huila.

admin - Dime Media
Contenido elaborado con asistencia artificial, verificado y editado por el periodista

Con información de: La Nación.

Imagen generada con IA a partir de imagen de La Nación (ver nota original)

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