¿Por qué mirar al Asía Pacífico?
<p>China se mueve como un actor internacional relevante cuyo peso define los asuntos regionales y globales con un discurso y un modo de proceder diferente que despierta interés en países en vías de desarrollo y el aporte que hace de no ver el mundo polarizado que busca la confrontación no solo en la guerra comercial y tecnológica sino con un énfasis en la presión estratégica y militar. Acá una mirada desde la Segunda Guerra Mundial y las relaciones comerciales actuales. ,</p>
El mundo lleva más de 200 años viviendo bajo el dominio occidental. Un modelo que ha conseguido beneficios económicos y libertades para algunos lugares y grupos del planeta, pero que se ha mostrado incapaz de avanzar en la justicia y equidad entre los seres humanos o las naciones, eliminar la pobreza, cuidar el medio ambiente o mantener la paz.
China, amenaza o esperanza: la realidad de una revolución pragmática - Javier García, 2023
Finalizada la Segunda Guerra el mundo se dividió en dos bloques: Estados Unidos y sus aliados ganadores, y la Unión Soviética con un modelo de desarrollo socioeconómico y político diferente. También surgió un grupo de países no alineados que padecían la polarización y el inicio de la Guerra Fría, pero la reconstrucción económica dinamizó el comercio mundial e incrementó el PIB global. El libre comercio promovido por el bloque de Occidente incentivó los flujos de capital y de inversión.
Tras la firma del Tratado de Reducción de Armas Estratégicas (START I, 31 de julio de 1991) entre George W. Bush y Mijaíl Gorbachov, concluyó la Guerra Fría y dio paso a la hiperglobalización entre 1990 y 2000. Las innovaciones tecnológicas, la liberalización unilateral y multilateral del comercio y los cambios geopolíticos e institucionales confluyeron en la integración económica global. Luego vino el declive de la URSS, que despejó el camino a USA como potencia que impone su modelo de democracia liberal, libre mercado y pensamiento único.
No obstante, un actor pasivo en la geopolítica mundial empezaba a despertar en oriente liderado por Mao Tse Tung. Tras la victoria del Ejército Popular de Liberación (EPL) sobre los Nacionalistas del Kuomintang en 1949, desde la puerta de Tiananmen de Beijing, se proclamó el nacimiento de la República Popular China. La Revolución Cultural impulsó políticas para transformar la estructura económica semifeudal por la colectivización de la agricultura, la industrialización y la modernización. A la muerte de Mao, Deng Xiaoping le sucede (1978).
Deng inició la Reforma y Apertura de China con el ?socialismo con características chinas? con su pilar en la ciencia y la tecnología.
La clave para alcanzar la modernización está en el desarrollo de la ciencia y la tecnología. Por otra parte, si no prestamos atención a la educación, resultará imposible desarrollar la ciencia y la tecnología: las palabras vacías no llevarán a ningún lugar a nuestro programa de modernización, tenemos que disponer de conocimientos y de personal preparado. (Kissinger, 2012, p.348)
El gran salto a partir de los pilares establecidos por Deng (1978-1989), y seguidos por Jiang Zemin (1989-2002), Hu Jintao (2002-2012). Xi Jinping que asume desde el 2012 a la fecha, China ha experimentado un crecimiento acelerado único en la historia reciente de la humanidad.
En 1980 China tenía un PIB de 303.000 millones de dólares, menos que el actual de Colombia, y cuatro décadas después (2022) cerraría con uno de 17,9 billones de dólares, segunda economía global después de Estados Unidos.
La entrada en la Organización Mundial del Comercio (OMC), en 2001, disparó su presencia mundial, superó a Japón, y se estableció como la segunda mayor economía del mundo. Este crecimiento incrementó la participación en el PIB mundial, que pasó del 1 al 15 %. Multiplicó el PIB per cápita 60 veces. Sacó de la pobreza a 800 millones de habitantes según el Banco Mundial, y erradicó la pobreza extrema.
En 72 años de haber establecido el Partido Comunista de China (PCC), los logros alcanzados por China se destacan por su política de estímulo a la ciencia y la tecnología basado en el impulso a la educación. En materia de educación, se estableció su universalidad y mejoramiento: mientras en 1949 registró 90 % de analfabetismo adulto, en 2020 logró reducirlo al 2 %. Las cifras de crecimiento económico sobrepasan el promedio mundial, en tasas entre el 7 y 10 % anual.
Para el Pentágono, aunque la invasión rusa a Ucrania es una amenaza a corto plazo, China es el desafío más importante para la seguridad de USA.
La puja de Estados Unidos por frenar al gigante asiático ha llevado a un viraje del libre mercado hacia el proteccionismo, en defensa de la soberanía nacional y el orden basado en normas de seguridad y derechos laborales. No permitirá que los países utilicen su ?posición de mercado en materias primas, tecnologías o productos clave para tener el poder de perturbar la economía estadounidense o ejercer una influencia geopolítica no deseada?. USA favorece ahora el friendshoring de las cadenas de suministro para un gran número de países.
En 2022 se impusieron unas 3.000 medidas comerciales restrictivas, casi el triple que en 2019. En sus informes sobre utilidades, las empresas multinacionales hablan cada vez más de temas como la relocalización interna, la deslocalización cercana, la deslocalización entre aliados y la desglobalización.
Gita Gopinath, subdirectora del Fondo Monetario Internacional (FMI), explicó:
Estamos viendo que se agrupan los países del bloque este, con todos los afines a China, los del grupo oeste, cercanos a Estados Unidos, y los países no alineados, que han optado por mantenerse al margen de un bando u otro y que al final serán los que menos se afecten por este fenómeno.
¿Se vislumbra una segunda Guerra Fría?
Se repite la rivalidad ideológica y económica entre dos superpotencias. En la Guerra Fría fueron Estados Unidos y la Unión Soviética, ahora Estados Unidos y China con un escenario complejo dado el grado de interdependencia de las economías, el cual genera incertidumbre en la mayoría de países en vías de desarrollo. Actualmente la interrelación entre el comercio mundial y el PIB es del 60 %, en comparación con el 24 % durante la Guerra Fría.
China ya no es el principal socio comercial de Estados Unidos y su proporción en las importaciones ha caído casi 10 % en los últimos cinco años. Las restricciones comerciales impuestas en 2018 han frenado las importaciones chinas de productos con aranceles.
Existen crecientes pruebas de un grupo de países ?conectores? que se benefician de la estrategia estadounidense de reducir el riesgo frente a China. Esto se debe a factores como su ubicación, sus recursos naturales y sus acuerdos de libre comercio. Por ejemplo, los grandes fabricantes de productos electrónicos han acelerado la relocalización de la producción de China a Vietnam, dados los aranceles estadounidenses sobre las mercancías chinas. Sin embargo, Vietnam obtiene la mayoría de sus insumos de China, mientras que la mayor parte de sus exportaciones van a Estados Unidos.
Por su parte, México eclipsó a China como el principal exportador de bienes a Estados Unidos en 2023. Pero muchos de los fabricantes que están abriendo plantas en México son empresas chinas cuyo objetivo es el mercado estadounidense. Según la Asociación Mexicana de Parques Industriales Privados, en los próximos dos años una de cada cinco nuevas empresas será china.
¿Qué se puede hacer?
Tanto Gita Gopinath como Dani Rodik insisten en que
Lo primero que hay que hacer es buscar un acercamiento multilateral para áreas de interés común (cambio climático, regulación de nuevas tecnologías). También hay que generar un acercamiento plurilateral que profundice los vínculos económicos con un amplio grupo de socios y apunte a un angosto grupo de productos y tecnología en temas de seguridad económica.
Para los expertos, es clave que el enfoque esté en el cambio climático, en la regulación de tecnologías y en hacerle frente a la desigualdad. Un punto clave, en medio de la fragmentación, es la cooperación internacional que voces como la del exministro José Antonio Ocampo y Lili Yan Ing, las prioridades de dicha cooperación deberían ser el cambio climático, la tecnología y la desigualdad.
Se advierten ópticas distintas entre Occidente y el gigante asiático, como lo expresó el presidente Xi en el Foro de Boao (2022):
China se mantiene ?comprometida con los principios de la Carta de Naciones Unidas? y se opone a ?mentalidades propias de la Guerra Fría, al unilateralismo y a la confrontación de bloques?. La crisis en Ucrania, derivada de la acción militar de Rusia en ese país, demostró que China se movería con autonomía y desde una política de principios frente al devenir internacional, como también en las decisiones que vengan al término de esa crisis.
Como sostiene Xulio Ríos,
no falta quien interprete esta coyuntura como un desafío a la hegemonía occidental imperante y, en consecuencia, pondera el riesgo de un conflicto de grandes proporciones, llamado a ser el último recurso para evitar que China recupere la posición, en cierta medida natural por sus dimensiones, que ejerció durante siglos hasta el siglo XIX.
En el siglo XXI son evidentes tres tendencias: (i) China como actor internacional relevante cuyo peso define los asuntos regionales y globales, (ii) tiene un discurso y un modo de proceder diferente que despierta interés en muchos países en vías de desarrollo, la economía internacionalizada, sus inversiones y su proyecto de revitalización de la Ruta de la Seda inciden en cómo es posible mejorar y superar el atraso y el subdesarrollo sin disparar un solo tiro, y (iii) el aporte que hace de no ver el mundo polarizado que busca la confrontación no solo en la guerra comercial y tecnológica, sino un énfasis creciente en la presión estratégica y militar. Otro mundo es realmente posible, una gobernanza que parta de la realidad multipolar y promueva el multilateralismo (García, 2023, prólogo).
Colombia tiene ventajas y potencialidades con China. La reciente visita de Gustavo Petro con su homólogo Xi Jinping elevó la relación bilateral a la categoría de ?asociación estratégica? al tiempo que busca su ingreso a la Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC) junto con México, Chile y Perú como los únicos países latinoamericanos miembros de la Asociación y con los cuales integra la Alianza del Pacífico.
Aunque nuestro comercio exterior es deficitario en su conjunto como lo registra el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), en el periodo enero- octubre del 2023, las exportaciones se ubicaron en US $40.942 millones, para una reducción de 14,2 %, con respecto al mismo período del año anterior.
Se incrementaron las ventas hacia China, India, Ecuador, México, Perú, Polonia y Corea, entre otros países. Por el contrario, se redujeron las exportaciones hacia Estados Unidos, Panamá, Países Bajos, Brasil, España y Chile. Hacia Venezuela se exportaron 532 millones de dólares, para una variación positiva de 3,7 %.
Las exportaciones minero-energéticas se ubicaron en 24.471 millones de dólares en el acumulado a octubre de 2023, para una reducción de 17,2 % con respecto a igual periodo de 2022.
Por su parte, las importaciones a septiembre de 2023 (46.999 millones de dólares) cayeron 20,9 % con respecto a igual periodo del año anterior. Los 15 principales productos importados representaron el 67,1 % del total. Los principales países proveedores son: Estados Unidos, China, Brasil, México y Alemania, que representan el 62 % del total importado.
La reciente Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP28) estableció alejarse del carbón, el petróleo y el gas natural, principales causas del calentamiento global. Las 198 partes de la Convención acordaron un texto que pide una transición justa, ordenada y equitativa.
El costo de la transición energética en Colombia y cumplir con la meta de reducción de emisiones de CO2, pasar de 300 millones de toneladas y estar 51 % por debajo de dicha cifra, según el exministro, Mauricio Cárdenas, le costaría al país el 7 % del PIB (30.000 millones de dólares anuales).
La política de la Franja y la Ruta del gobierno chino se enfoca en el apoyo y financiamiento a los países en vías de desarrollo para que inicien la transición energética y tecnológica, produciendo bienes con mayor valor agregado y menor impacto ambiental. En educación, se debe impulsar la inversión en ciencia, tecnología e innovación. Desde el Gobierno Barco se planteó mirar al Pacífico, pero esta región no se ha definido como estratégica, lo cual demanda una política de Estado.