Poncho Zuleta: 77 años de pulmón y parranda
Poncho Zuleta, el Muchacho travieso que se hizo pulmón y garganta; no nació, lo parieron las piedras de Villanueva, Guajira, un 18 de septiembre de 1949, en la misma casa donde el viento entra sin pedir permiso, y donde su padre Emiliano Zuleta Baquero “el viejo Mile”, escribió la Gota Fria, icónica canción que se convirtió en la cedula de ciudadanía, de la música vallenata.
Transcurría la última semana del mes de abril del año 1997, disfrutando de la trigésima versión del Festival de la leyenda Vallenata, en la ciudad de Valledupar, que coronó como Rey de Reyes en el acordeón, a Gonzalo Arturo el Cocha Molina, y como Rey de la canción Inédita, a Emilianito Zuleta, con la canción Mi Pobre Valle. Asistí con la grata compañía de mis amigos Libado Álvarez Sandoval y Armando Cárdenas Morera, también abogados, el uno Juez Laboral del Circuito en Neiva, y el otro Notario Primero de Pitalito Huila. Fuimos a la famosa caseta Rio Luna, para disfrutar de una velada musical vallenata inmejorable, con la presentación de los Hermanos Zuleta (Poncho y Emiliano), Jorge Oñate, el Binomio de Oro entre otras tantas agrupaciones, que integraban la parrilla de artistas ofrecida para esa noche. Nos acompañaba la entrañable Carmen Zuleta Reales, amiga de vieja data en Bogotá, a quien habíamos invitado de manera especial, y quien se apareció con tres amigas, creyendo hacerlo mejor para nuestra compañía. Eran una especie de reinas invertidas, cada una con más de 75 kilos de peso, solo comparables a la gordita que inspiro a Leandro Díaz, en esa formidable canción interpretada por Jorge Oñate, o a la Gorda que inspiro al cantautor argentino Rodolfo Zapata, interpretada magistralmente por Poncho Zuleta y el Cocha Molina. Esas muchachas casi cuarentonas en aquella época, eran un manantial de amabilidad, carisma y disposición no solo para parrandear, sino también para chupar Whisky y comer; pues como buenas gorditas, eran estomacalmente profundas.
Recuerdo que el notario Libardo Álvarez, nos propuso que compráramos un chivo e hiciéramos una parranda en la casa de Carmen Zuleta y como buenos parranderos vallenatos y sin tacañería alguna, dijimos: Va p´a esa, e hicimos la parranda, con abundante comida; y resulta que entre las tres agradables gorditas, se comieron medio chivo guisado y todo el cucayo, que es la pega del delicioso arroz con fideos, que preparó la trampa Zuleta. En cuantas nos vimos para poder abrirnos de esas gorditas; pues la verdad sea dicha, se nos pegaron como garrapatas a todos los eventos del festival, a costillas nuestras y sin poder revirar, porque no podíamos quedar como Opitas tacaños. En cada pedida de Whisky y agua, no hacíamos sino toser de angustia, esperando el guarapazo de la cuenta; pues esas agraciadas gorditas, se tomaban el Whisky, como si fuera jugo de curuba.
La caseta Rio Luna, fue la primera gran fiesta de esa versión 30 del Festival de la Leyenda Vallenata, a la que asistimos; estuvimos muy felices de disfrutar esa privilegiada velada musical; recuerdo que la alegría se nos marchito un poco y palidecimos, cuando nos tocó pagar entre los tres abogados, los $240.000.oo pesos que valió la cuenta, sin contar las boletas de entrada a la caseta; suma que para el año 1.997, era una especie de dineral, para nuestra capacidad económica de aquellos tiempos, en donde apenas estábamos comenzando a trasquilar clientes que visitaban nuestra oficina profesional.
Estábamos gorgoreando Whisky Old Parr, después de la presentación de Jorge Oñate; cuando de un momento a otro, sentimos una especie ventarrón, movimiento y ruido; y al voltear a mirar con ese instinto chismoso y jullero, que caracteriza a los Opitas, descubrimos que la bulla que se escuchaba, era por el ingreso de Poncho Zuleta, quien en medio de muchas personas que lo seguían, se abría paso para presentarse en tarima. Carmen Zuleta, su prima, llamo a Poncho de un solo grito metálico, logrando que él detuviera su marcha y nos saludara unos minutos. Fue nuestro ingreso triunfal al Festival Vallenato; pues el “pulmón de oro” como así lo llaman en el mundo vallenato, desde hace décadas, que mostró su garra y casta; al enterarse que éramos del Huila, nos invitó muy afectuosamente a una parranda que iba a realizar en su casa al otro día, a partir de las 10 de la mañana, teniendo muchos invitados de la política, el gobierno la cultura, el arte y la televisión. Antes del mediodía, los invitados ya nos habíamos consumido 14 cajas de Whisky Old Parr. Fue inolvidable nuestra participación en esa parranda en el gran kiosco de la casa de Poncho; recuerdo que compartimos línea con el ex presidente Alfonso López (q.e.p.d) y su esposa la niña Ceci (q.e.p.d.), el presidente Ernesto Samper, el comandante del ejército Manuel José Bonet Locarno, Jorge Dangond Castro (q.e.p.d.), fundador de Tele caribe; el maestro Rafael Escalona, Mauricio Pimiento, gobernador del Cesar y Florina Lemaitre, entre otras personalidades. Asistieron también, la vieja Carmen Díaz (q.e.p.d.) (mamá de Poncho y todos sus hermanitos), Maria y Carmen Sara Zuleta Díaz (hermanas de Poncho); Todos los invitados fuimos atendidos con exquisita comida y trago bajo la dirección amable, de esa gran dama, Luz Mila García, esposa de Poncho Zuleta; también nos acompañaron Andrés Alfonso, Héctor Arturo y Carlos Alberto (Kbeto) Zuleta García, hijos de Poncho y Luz Mila. Participaron los compositores Hernando Marín (q.e.p.d), Julio Fontalvo (q.e.p.d), Armando Zabaleta (q.e.p.d), Adolfo Pacheco (q.e.p.d). En el acordeón estuvieron acompañando la voz de Poncho Zuleta, El Chema Martínez (q.e.p.d.), hermano de Luis Enrique y juglar que amenizaba todas las parrandas de Poncho, y los reyes vallenatos Raúl el “Chiche” Martínez y Rafael Salas (q.e.p.d.) entre otros, que mi desvencijada memoria ya no recuerda; pues a mis años, se me olvida hasta que soy casado. Como pueden ver; solo falta que muera, quien estas letras del recuerdo escribe.
Recuerdo que se aproximaba la medianoche y la niña Ceci, quería seguir de farra, con esos Opitas encantadores, según sus propias y sonrientes palabras; pues fue nuestra vecina de silla. Desde esa famosísima e inolvidable parranda vallenata, nació nuestra estrecha amistad con Poncho Zuleta y su familia, que sigue presente, y conservamos, como los valduparenses, conservan al majestuoso árbol del cañahuate. Han pasado muchos años debajo del puente.
En la semana que termina, el mundo vallenato celebró con todas las de la ley y como siempre, los 77 años de existencia, de la figura viviente más importante del folclor vallenato y la música clásica vallenata o también conocida como el vallenato grueso o vallenato yuca, como en algunos tiempos se le denominaba, en los corrillos y salones de la oligarquía vallenata. Los amigos y seguidores de Poncho Zuleta, anualmente están atentos a la llegada de esta fecha especial, para hacerse invitar o colarse en una de tantas celebraciones que se le hacen al famoso y querido cumplimentado, con ocasión de su cumpleaños; porque son celebraciones de amigos, buen trago, buena comida, anécdotas e historias de tanta travesura de ese monstruo llamado Poncho Zuleta.
Poncho Zuleta, el Muchacho travieso que se hizo pulmón y garganta; no nació, lo parieron las piedras de Villanueva, Guajira, un 18 de septiembre de 1949, en la misma casa donde el viento entra sin pedir permiso, y donde su padre Emiliano Zuleta Baquero “el viejo Mile”, escribió la Gota Fria, icónica canción que se convirtió en la cedula de ciudadanía, de la música vallenata.
La historia de Poncho, es la historia de un muchacho que no nació con voz; nació con un cañón. Cuando Poncho arranca a cantar con ese "¡Ayyy!" largo, que parece que va a partir el cielo, no está cantando, está avisando: "¡Entré yo, se jodió la vaina, aquí nadie más canta!". Poncho Zuleta es un artista que está al alcance de todos y hasta de la Santísima Trinidad Vallenata y Parrandera: Gabo, Escalona y López. Si hay alguien que ha vivido con presidentes, premios Nobel y con el que vende el tinto en la plaza, ese es Poncho Zuleta; Porque Poncho no tiene amigos, tiene compadres, y todos caben en la misma mesa, si hay whisky, viandas y acordeón.
Nota de cierre: He sido invitado por la UNAD, para asistir al Festival Internacional Universitario de Música Vallenata, que se realiza en la ciudad de Valledupar, el próximo mes de Noviembre de 2026, en homenaje a Poncho Zuleta y el Cocha Molina. ¡Qué culpa tengo yo!