Plan nacional de desarrollo y los planes locales

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Plan nacional de desarrollo y los planes locales

<p>Después de culminado el proceso electoral el pasado 29 de octubre empiezan a despejarse dudas, acerca del rumbo que tomaran las entidades territoriales que, lideradas por una diversidad de partidos, movimientos o coaliciones, buscan trazar sus propias rutas de trabajo para el cuatrienio. Esta ruta que se materializa en los planes de desarrollo territorial debe tener en cuenta no solo los planes de gobiernos presentados ante la registraduría, sino también el Plan Nacional de Desarrollo (PND) y las competencias legales que serán el marco para su construcción.&nbsp,</p>

 

Por: Andrés Calderón

En este ejercicio juegan un papel importante los consejos territoriales de planeación y también recién electos concejos municipales, quienes lo adoptarán para el ente territorial a través de acuerdo o mediante ordenanza si es departamental y lo aprueba la Asamblea Departamental, estos serán los actores claves en la construcción del Plan y garantizarán la participación de toda la ciudadanía para su concertación, ojo, no socialización. 

EL Plan de Desarrollo Nacional expedido por una ley orgánica el año pasado con un valor de 1.154 billones de pesos, hoja de ruta a la que deberá articularse las estrategias de los mandatarios locales, marca distancia con los ejercicios de anteriores gobiernos, lo que implica un reto a la hora de pensarse el desarrollo, romper las lógicas de la política tradicional local que ha cimentado nuestro bienestar en la demagogia de la inversión en la obra civil como opción fundamental (hemos hecho, hemos construido). Este PND está construido sobre tres ejes fundamentales que son: 1) ordenamiento del territorio alrededor del agua, 2) seguridad humana y 3) justicia social. 

Hay que saber que los municipios de categorías 4, 5 y 6 que son la mayoría en el país, dependen en gran medida del robusto presupuesto nacional por ser su recaudación tributaria muy baja. El presupuesto nacional para este año fue de 405,06 billones, del cual un rubro importante va para la gestión de proyectos de inversión, lo que requiere buena articulación del PND con los planes de desarrollo municipales y departamentales. Los municipios que siempre han adolecido de ello deben fortalecer sus oficinas de planeación y proyectos. 

El gobernador electo Rodrigo Villalba junto con los 37 alcaldes que le acompañarán en la gestión, van a tener el reto de priorizar el componente ambiental y además plantear nuevas estrategias en los temas de la economía que más nos importa, agricultura y turismo, esto implica un cambio de chip. Para empezar, y teniendo en cuenta nuestra vocación histórica de agricultores,  se debe planificar la producción agropecuaria, los alcaldes que no lo han hecho deben avanzar en el desarrollo del catastro multipropósito, acelerar el paso en la construcción de las vías terciarias (8 billones hay para ello), se deben plantear estrategias en torno a mejorar la calidad educativa y acceso a educación que por lo menos sea técnica superior y construir programas para la inclusión de la mujer en la actividad productiva. 

En su intención seria de abordad el problema del cambio climático, el Plan Nacional de Desarrollo busca el ordenamiento del territorio al rededor del agua como eje estratégico, lo que coloca al Huila en prioridad de recursos para la inversión pública en los próximos cuatro años, dado que es uno de los departamentos con más riqueza natural (para un ejemplo, tenemos 120.000 Ha de páramo). En nuestro territorio nace el río Magdalena que estamos enfermando por la desgracia de no tener planes de manejo de aguas residuales en nuestros municipios. En el departamento solo 15 municipios cuentan con una PTAR y algunos de ellos tienen desbordada su capacidad, allí hay una gran oportunidad a través del ministerio de ambiente. Los municipios deben incluir estrategias regionales de conservación de áreas protegidas basadas en lineamientos como los del acuerdo de Escazú, planes de contención de la deforestación, adaptación de las comunidades rurales al cambio climático, el desarrollo de formas de la agricultura limpia y promover estrategias de compensación por servicios ambientales que pueden gestionarse a través de las CAM, el ministerio de ambiente, recursos del exterior o propios a través de rebajas en el predial, por ejemplo. 

El turismo ha sido priorizado como una de las actividades económicas fundamentales para el desarrollo del país por sus ventajas comparativas frente al mundo y ser una actividad que en el corto plazo puede remplazar más fácilmente los ingresos del sector hidrocarburos. En este escenario, el PND y plan sectorial buscan aumentar la creación de valor social, que se desarrolle un turismo mas incluyente y sostenible. Si bien es cierto el departamento se distingue hoy por haber dado inicio al desarrollo de este tipo de actividad económica, cuyas ventajas comparativas son de tipo ecológico, arqueológico y cultural  principalmente, necesita hoy crear condiciones para que este sea competitivo, el desarrollo de programas de bilingüismo, mejora de los sistemas de transporte municipal en frecuencias  y horarios (resalto el caso de Rivera como principal destino de los neivanos para el descanso con una importante oferta de termalismo hasta las 12 pm pero con servicio de transporte hasta las 7 pm), cimentar la actividad en sinergias con la conservación (caso más delicado a resaltar puede ser el del desierto de la Tatacoa en Villavieja), el fortalecimiento de las pequeñas empresas operadoras turísticas y las alianzas publico privadas. 

Aunque el tema que atañe esta columna ha sido acerca de lo público, para cerrarlo quiero invitarles a la reflexión fuera de él, donde también hay oportunidades. Nuestro desarrollo no debe depender únicamente del capital público y los políticos, podemos también dar una mirada hacia el sector privado y fuera de nuestras fronteras. 

¡A trabajar electos!

 

 

 

 

 

 

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