Petro y el pueblo raso

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Petro y el pueblo raso

Según información ciudadana esta motocicleta fue abandonada por dos sujetos reconocidos por la comisión de diferentes delitos quienes al notar la presencia de la autoridad emprenden la huida por una zona boscosa

Aunque las han llamado bajo el eufemismo de las minorías históricas, su actual presencia pública, su notoriedad, deja ver el profundo cambio que se cuece en el país, a instancias de Gustavo Petro Urrego. La resurrección de las colectividades las convierte en sujetos plenos de derechos y, como tal, con potestad para la interlocución política y para decidir la suerte de sus territorios: nacen para la juridicidad constitucional, en lo fundamental. Esa apropiación de recursos, que les confiere la actual administración, se dirige a un modelo



de justicia social que obedece a la práctica revolucionaria nacionalista ,que predicaba el M 19 con sus golpes publicitarios audaces, un tanto espectaculares en un momento histórico determinado, sin copiar modelos extranjeros comunistas ni socialistas de difícil aplicación en estos caminos de Dios-. Se puede equiparar, como sistema, a una economía de mercado que cuenta con el apoyo del Estado para reivindicar a los connacionales, marginados por la trinca de los dominadores y sus camarillas seculares. De esa manera, la reforma adquiere un contenido espiritual innegable, diferente al supuesto contenido religioso de la derecha farisea. A la vez, una práctica de comunicación social distinta se perfila en los canales públicos y en sus similares y ella entrega protagonismo a los líderes sociales (en lugar de matarlos), ancestrales,



primigenios. Este fenómeno llama poderosamente la atención de los entendidos en la medida que se aparta de los grandes centros de poder y decisión (las fuentes regulares, 'autorizadas') que monopolizan la información y la dirigen con maña. La frivolidad de los medios tradicionales, con su distorsión y 'entretenimiento', comienza a desdibujarse en su calidad de metodología de la opinión pública, plagada de persuasión y engaño, de procesos de imitación (sin formas verdaderas de creación en sus contenidos mediáticos). Algo más de un año después del cambio institucional en rigor, el pulso entre las nuevas y las viejas tendencias se inclina sugestiva y caprichosamente del lado de las comunidades populares en razón de su peso específico ante un escenario ideal, científico: lo que debe ser y no lo que es, sin vuelta de



hoja... A estas alturas de la temporalidad, al país no se le ha permitido experimentar un trámite evolutivo sujeto a la autonomía y a la autosuficiencia de sus ciudadanos en el ánimo de regir sus propios destinos. El mundo aborigen, entre otros colectivos, tiene espacios diarios ahora en la radio y la televisión públicas, como nunca antes había sucedido, para impulsar su cultura y sus tradiciones en la defensa del territorio y de la vida. Las prácticas campesinas y populares hacen lo propio en este nuevo mapa del conocimiento frente a la invisibilidad clásica a la que fueron sometidas como un hecho consustancial que hizo carrera.


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