Petro Fe y esperanza
La senadora Piedad Córdoba sufrió una descompensación al parecer consecuencia de las secuelas que dejó el COVID19 meses atrás
Si señores: No hay marcha atrás y vendrá un nuevo ciclo en la historia de Colombia, marcado por un cambio en la visión de país, que nos imponen grandes retos: 1. Erradicar la violencia política y social, 2. Superar la excusión y la desigualdad social, que nos hizo inviables como país, 3. Enfrentar con denuedo, la corrupción que carcome el futuro y nos destruye como nación, 4. Combatir la inseguridad. Necesitamos que se nos permita a todos, disfrutar el aire fresco de nuestras montañas y demás bondades de nuestro país. Deseamos poder volver a pescar de noche!
El reto mayor que tenemos como pueblo y sociedad, es no dar marcha atrás y apoyar como un solo hombre, los grandes cambios y realizaciones que se requieren para el logro de una sociedad justa y de oportunidades para todos. Hay que rodear como guardia pretoriana al presidente Petro, para neutralizar cualquier intento de eliminación física y de obstrucción del cambio dramático que decretamos en las urnas.
Necesitamos construir país, desde el más distante rincón de la patria, hasta el centro de poder de las grandes decisiones nacionales.
Es menester que la justicia vuelva por sus fueros para garantizar el respeto y cumplimiento a la ley.
La política debe salir de ese caño maloliente en que se encuentra, para que dicha actividad sea el gobierno del pueblo al servicio de sus propios intereses de bienestar, gobierno y desarrollo. La política no puede ser nunca más, la oportunidad para que una elite residual y corrupta se enriquezca sin trabajar, sometiendo a la ignominia a toda una nación, que estuvo indiferente, mientras nuestro país se caía a pedazos, sin que nadie dijera ni hiciera nada.
Es necesario que la economía nacional y las fórmulas del crecimiento, estén dirigidas al progreso de toda la población y no a la consolidación de dos o tres grupos económicos que venían eligiendo presidentes, no para gobernar en beneficio de todos, sino para someter al 99,99 por ciento de los colombianos, para erigirse como grandes cacaos y magnates del capital, envileciendo a sus connacionales. La educación gratuita y de calidad, es el requisito sine qua non, para superar nuestros males, a través de una lectura y pensamiento crítico de nuestra realidad, que nos permita tomar el camino correcto para la solución a nuestros problemas.
Sí señores: Llegó la hora del cambio!
Tengo fe y esperanza, que será para bien de todos los Colombianos y la última gran oportunidad de armonizarnos como sociedad, antes de destruirnos.