Perfil de medios públicos
Quienes vemos televisión emitida por el
actual gobierno, lo que llaman el sistema de
medios públicos, RTVC, podemos asimilar la
ola de cambios fuertes en la emisión y
recepción de mensajes. Es un fenómeno
acentuado en los últimos meses y, como tal,
tiene características sísmicas, telúricas…No
nos toma por sorpresa esa tendencia
desatada en Colombia en razón de la
metodología de la opinión pública prevista
allí por los asesores del presidente y por el
propio Gustavo Petro en sus andanzas
tecnológicas. Contiene formas probadas de
la Teoría de la Comunicación y de sus
numerosas arandelas a través del tiempo, en
vuelo supersónico. Algunas características se
pueden anotar sobre el efecto de esas
aplicaciones actualizadas en el consumidor
de semejantes enfoques democráticos, en
dirección a los niveles de consciencia popular
en alzada. El rescate de la actividad pública
(la apertura de la participación para informar
y ser informado verazmente) con sus
referencias de la vida en comunidad, de la
cotidianidad y de la culturas multifacéticas
–un desmonte de las censuras habituales
para los ‘don nadie’, para los del montón,
vistos así por el gran capital clasista- arroja
muchas expectativas de evolución; al mismo
tiempo puede fortalecer una opinión
transformadora de la realidad colombiana y
sacudir cimientos a mediano y a largo plazo:
más lo primero que lo segundo en cuanto
tiene el acelerador al piso. Ese ejercicio
diario se apoltrona en el territorio nacional
mientras se encarga de desmontar a los
ídolos y a los castillos de arena del país
tradicional, por sí solo, a través de los
medios masivos de comunicación. Contiene
elementos de talante iconoclasta y es
alternativo frente a la lucha armada, al
conflicto. Las comunidades nativas y los
pueblos originarios acceden al proceso de
formación científica propuesto para este
cuatrienio oficial y así lo dejan ver en sus
intervenciones masivas. Su discurso es
hilvanado y pertinente en lo sustancial como
acto político de estos nuevos tiempos. Se
aguardan sus efectos devastadores sobre el
statu quo en la medida que pueda brillar la
verdad tan esquiva durante varios siglos.
Este año viene cargado de sorpresas en el
escenario de la vida digna tras la operación
justa del saber y del quehacer.
actual gobierno, lo que llaman el sistema de
medios públicos, RTVC, podemos asimilar la
ola de cambios fuertes en la emisión y
recepción de mensajes. Es un fenómeno
acentuado en los últimos meses y, como tal,
tiene características sísmicas, telúricas…No
nos toma por sorpresa esa tendencia
desatada en Colombia en razón de la
metodología de la opinión pública prevista
allí por los asesores del presidente y por el
propio Gustavo Petro en sus andanzas
tecnológicas. Contiene formas probadas de
la Teoría de la Comunicación y de sus
numerosas arandelas a través del tiempo, en
vuelo supersónico. Algunas características se
pueden anotar sobre el efecto de esas
aplicaciones actualizadas en el consumidor
de semejantes enfoques democráticos, en
dirección a los niveles de consciencia popular
en alzada. El rescate de la actividad pública
(la apertura de la participación para informar
y ser informado verazmente) con sus
referencias de la vida en comunidad, de la
cotidianidad y de la culturas multifacéticas
–un desmonte de las censuras habituales
para los ‘don nadie’, para los del montón,
vistos así por el gran capital clasista- arroja
muchas expectativas de evolución; al mismo
tiempo puede fortalecer una opinión
transformadora de la realidad colombiana y
sacudir cimientos a mediano y a largo plazo:
más lo primero que lo segundo en cuanto
tiene el acelerador al piso. Ese ejercicio
diario se apoltrona en el territorio nacional
mientras se encarga de desmontar a los
ídolos y a los castillos de arena del país
tradicional, por sí solo, a través de los
medios masivos de comunicación. Contiene
elementos de talante iconoclasta y es
alternativo frente a la lucha armada, al
conflicto. Las comunidades nativas y los
pueblos originarios acceden al proceso de
formación científica propuesto para este
cuatrienio oficial y así lo dejan ver en sus
intervenciones masivas. Su discurso es
hilvanado y pertinente en lo sustancial como
acto político de estos nuevos tiempos. Se
aguardan sus efectos devastadores sobre el
statu quo en la medida que pueda brillar la
verdad tan esquiva durante varios siglos.
Este año viene cargado de sorpresas en el
escenario de la vida digna tras la operación
justa del saber y del quehacer.