Pelar el cobre

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Pelar el cobre

El Ministerio del Interior señaló que la Alcaldía de Neiva es un ejemplo para otras ciudades del país pues demuestra el compromiso que tiene con la paz y el diálogo con diferentes sectores para buscar una solución a las problemáticas

Comportan una violencia soterrada y perpetua, incluyen la reproducción de un modelo desalmado, y logran sofisticados ejercicios de esclavitud merced a la ignorancia de las colectividades, que la aceptan por físico desconocimiento e indiferencia. No obstante, hay quienes aseguran que la gente sí sabe lo que le viene pierna arriba, en virtud de sus amañadas preferencias políticas en los comicios, luego de vender en metálico su conciencia, y por esto al parecer se resigna en estado de sumisión, que raya en resignación, frente al destino común.



Esos hechos presentan las características de un estigma cuya curación es impredecible, si se tienen en cuenta la fuerza de los acontecimientos recientes y las tendencias a la rebelión de algunos poderes paralelos, como las nuevas generaciones. Veamos algunas perlas para ilustrar nuestro aserto condenatorio: Las presentadoras de televisión nacional -por ejemplo, la primera lectora de los titulares de la emisión central diaria de Noticentro 1 CMI a las 9.30 p.m.- (además de un 90-60-90 obligatorio y hueco por dentro, en muchos casos) gesticulan, editorializan y opinan sobre los hechos durante el desarrollo informativo del día a día. Imponen un criterio algo falaz, y con el movimiento de sus ojos condenan a los desgraciados y a los desafortunados, entre muchos protagonistas de la actualidad nacional que, por temor a la persecución no ejercen a plenitud el derecho constitucional a la réplica, se trata de personajes humildes, tal vez equivocados en sus actuaciones, pero merecedores de respeto.



Estas damas de la televisión son unas verdaderas artistas para opinar con su expresión facial, con su cabeza maquillada y perfumada, hablan así, verbigracia, directamente contra el movimiento social, contra los bloqueos y las diversas formas de la lucha aguerrida, inventadas en el mundo de facto, dejando entrever su maléfico desdén por la suerte de las colectividades en conflicto y pugnacidad, de las que provienen en su mayoría, antes de alcanzar unos azarosos golpes de la fortuna mediática en sus carreras y de lograr el estrellato. Se arrogan el derecho de señalar sentenciosamente lo que está bien y lo que está mal, desde su encumbrado pedestal de actrices y reinas de belleza, la frivolidad es el plato fuerte de sus expresiones, aunque el mundo pretenda ahora pasar la página de lo superficial por razones obvias como el COVID-19, los cambios y los signos de catástrofe y de tribulación. En muchos casos condenan, sin ser jueces, a quienes protagonizan las noticias, cuando éstos no son de sus mismos estratos y de sus clases distinguidas, faranduleras, triviales, arrogantes.



Indisponen veladamente a las audiencias contra sus propios connacionales, a los que subvaloran sin siquiera tomarse el trabajo de contextualizar la realidad dolorosa del país, donde brilla la aflicción de una geografía sagrada, pródiga, pero aún en las manos de mafias criminales impunes. La frivolidad rodea a esos círculos de la prensa, comprometidos con el statu quo, con el establecimiento, del cual son sus voceros autorizados mientras que se benefician de su fama y de su prestigio para alcanzar la gloria terrena. Manejan poses de soberbia y superioridad, lo mismo que muchas cuentas y propiedades, en el fondo al precio de la sangre de las comunidades.



Regularmente son instruidos en el tema militar y en las doctrinas más retardatarias de la sociedad, de tinte exclusivista, incluidos unos códigos neo-feudales ,con los mismos preceptos que hoy se resisten a desaparecer del mapa político en cuestión-. En sus rostros subyace la huella de un adoctrinamiento permanente a manos de sectores dominantes, de preceptores rancios, atávicos...














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