Pacto nacional por la vida y la paz: La disputa entre De la Espriella y Cepeda
La suerte está echada y Colombia llegó a las urnas, por fortuna en paz, eligiendo a Abelardo De la Espriella e Iván Cepeda como contendientes para sustituir al presidente Gustavo Petro en la segunda vuelta presidencial. Los ánimos están caldeados, la polarización está a flor de piel, los discursos se han radicalizado y, desafortunadamente, el pueblo se encuentra diametralmente dividido entre dos visiones de país.
La propuesta de Abelardo De la Espriella
El primero promete “extirpar a los contendores”, lo cual resulta altamente criticable, pues legitima un clima de persecución y eventual eliminación de opositores, recordando el genocidio de la Unión Patriótica (U.P.), reconocido por la Jurisdicción Especial para la Paz (Auto 019 de 2018) como crimen de lesa humanidad.
Aunque proclama que perseguirá sin cuartel a la delincuencia, resulta totalmente contradictorio este postulado, dado que su carrera profesional se construyó defendiendo a grupos paramilitares, narcotraficantes y políticos corruptos. Algunos exponen que los abogados realizan esa labor, pero, como abogado y docente universitario, nunca defendería a este tipo de personas, pues soy convencido de que la ética sí tiene una relación directa con el derecho y la moral, tal como lo sostuvieron Gustav Radbruch y Hans Kelsen al afirmar que el derecho está intrínsecamente ligado a la moral y a la garantía de los derechos humanos.
En materia de seguridad, su propuesta se centra en bloques de búsqueda y megacárceles, inspiradas en el modelo de Nayib Bukele, aunque Colombia, con más de 1.100.000 km², enfrenta retos mucho más complejos que El Salvador. El narcotráfico, su principal motor, no dejará de servir de caldo de cultivo de la violencia y la guerra en Colombia, mientras EE. UU. siga consumiendo y comprando el 80% de la droga que producen los grupos ilegales en nuestro país y siga viendo a Colombia como el causante de su verdadero problema de salud pública, que cobra la vida de más de 70.000 personas al año por efectos de las drogas ilícitas (Convención de Viena de 1988 sobre estupefacientes).
En lo económico, plantea revivir el fracking y aumentar la explotación petrolera y de recursos naturales, con consecuencias ambientales negativas para nuestros ecosistemas, ampliamente documentadas y contrarias al Acuerdo de París (2015) y a la jurisprudencia de la Corte Constitucional (Sentencia T-445 de 2016), que reconoce el derecho a un ambiente sano como fundamental. En salud, su modelo replica esquemas anteriores, inyectando recursos sin modificar el sistema, perpetuando un “barril sin fondo” que ha demostrado ser ineficiente e incapaz de resolver los problemas de fondo. Respecto a las mujeres, aunque dice defenderlas, sus actitudes hacia periodistas y su lenguaje sexista contradicen la Ley 1257 de 2008, que protege a las mujeres contra toda forma de violencia, incluida la simbólica y verbal (Recordemos que el señor fue obligado judicialmente a perdir disculpas a una periodista a al que insinuó en plena cabina de radio que mirara sus partes íntimas).
La propuesta de Iván Cepeda
Por otro lado, Iván Cepeda, sucesor del presidente Petro, ha construido su carrera como defensor de derechos humanos, promoviendo el Movimiento Nacional de Víctimas del Estado (MOVICE) y denunciando vínculos entre paramilitares y políticos. Ha liderado más de 30 debates de control político, destacando el de 2014 sobre los nexos del expresidente Álvaro Uribe con narcotraficantes y paramilitares. Ha cuestionado el despojo de tierras, la concentración de la propiedad, la explotación indiscriminada de recursos, la violencia sexual contra las mujeres y las condiciones inhumanas de las cárceles. Su labor ha impulsado investigaciones contra más de 220 funcionarios y la aprobación de la Ley 1719 de 2014, que fortalece la lucha contra la impunidad en casos de violencia sexual.
Cepeda propone una revolución ética frente a la corrupción, lo cual considero una prioridad, sobre todo en la elección de los eventuales miembros de su gobierno y en la selección meritocrática de los altos funcionarios públicos, en consonancia con los principios de transparencia y participación ciudadana de la Constitución Política de 1991 (artículos 40 y 209) y la Convención de las Naciones Unidas contra la Corrupción (2003). La seguridad humana que aborde las causas estructurales de la violencia es mucho más amplia que la pretenciosa seguridad de las balas, pues no alcanzarán las mismas para acabar con la vida de miles de jóvenes que, sin oportunidades, son cooptados por los grupos ilegales, en esa nueva forma de esclavitud de la que solo salen si mueren o son capturados.
En cuanto al narcotráfico, plantea la legalización regulada del cannabis y la hoja de coca, transformando su uso hacia la industria farmacéutica, alimentaria y agrícola, arrebatando el control a las mafias, en línea con debates internacionales sobre políticas de drogas y con la Resolución 58/5 de la ONU (2003). En cuanto a la violencia contra la mujer, propone mecanismos efectivos para implementar la ley y erradicar la violencia simbólica, física y política, reforzando la lucha contra el patriarcado, en consonancia con la Convención de Belém do Pará (1994).
Conclusión: Un pacto por la vida y la paz
Colombia enfrenta dos caminos opuestos: uno que revive prácticas autoritarias y extractivistas, y otro que apuesta por la ética, la inclusión y la transformación social. Como lo recuerda el Evangelio de Mateo: “Por sus frutos los conoceréis”. No son las palabras, sino las acciones las que revelan la verdadera naturaleza de los líderes.
Hoy, más que elegir entre dos candidatos, el reto es construir un pacto nacional por la vida y la paz, donde la democracia se fortalezca, la diversidad se respete y la justicia social sea el eje de nuestro futuro. Votar no es solo un derecho, es un acto de esperanza y compromiso con las generaciones venideras. Que cada ciudadano, al depositar su voto, lo haga como una apuesta por la vida, la dignidad y la paz que tanto necesita Colombia. Y que, por sobre todo, si deciden votar por tal o cual candidato, trabajemos todos juntos por un país donde florezcan los sueños de todos.