Organizaciones multicrimen tendrían al Huila, como paso estratégico para sus operaciones
Dario Charry
· Actualizado
Las recientes declaraciones del Presidente Gustavo Petro, respecto a la transformación estratégica de los grupos armados al margen de la ley, le darían piso a la forma como presuntas guerrillas operan en el departamento del Huila.
La constante aparición de imágenes en la que se muestran los movimientos de personas armadas y que se transportan en vehículos de alta gama, por las zonas rurales del departamento del Huila, especialmente por el occidente y sur occidente, demostraría la activación de movimientos estratégicos de grupos al margen de la ley que podrían estar conectados o harían parte de transnacionales del crimen organizado, como es el caso del frente Ismael Ruíz de las disidencias de Iván Mordisco, quienes han atemorizado a la población cívil con sus últimas acciones perpetradas en estas zonas del departamento y que según autoridades operan con apoyo logístico de algunos habitantes de los municipios influenciados.
De acuerdo a datos de las autoridades, en los últimos dos años, las acciones de los grupos armados al margen de la ley han aumentado en el departamento del Huila, los ataques a municipios como La Plata, Tesalía, Teruel entre otros son una demostración clara de que se están reagrupando, pero más preocupante es que parecieran moverse con plena libertad por las vías no solo terciarias.
“Uno los ve a plena luz del día. No tiene reparos en llegar a los centros poblados y aparecer para comprar víveres. Intimidan a la población, se ha vuelto un ejercicio casi que cotidiano, muchas veces se nota más la presencia de estos grupos que de la misma policía o ejército”, señaló un poblador de Belén, jurisdicción del municipio de La Plata.
El mismo habitante de la región reconoce que tras los hechos ocurridos hace varios meses en pleno centro de la capital del sur occidente del Huila, el accionar de los grupos existentes en la zona disminuyó, no así su presencia generando intimidación, miedo y zozobra entre las comunidades.
“Ellos han parado mucho su accionar, dicen que lo que hicieron en La Plata, era para poder despejar las rutas para el movimiento de las drogas. Se asegura que el Huila es clave para poder sacar cocaína y otras sustancias en dos direcciones hacia los puertos del occidente del país, o hacia el interior. El Cauca, el Putumayo, Nariño y Caquetá están conectados con la zona y por eso es clave este corredor”, explica el dirigente de la convulsionada zona.
Hace algunos días el Presidente de la República Gustavo Petro, puso en evidencia la transformación que han venido presentando los reductos guerrilleros que quedaron tras el acuerdo de paz, como también la conformación de nuevas organizaciones cuyo objetivo no es ideológico, sino que hacen parte de organizaciones multicrimen que incluso reciben órdenes y están organizadas desde el exterior, lo que genera y supone retos de mayor envergadura para la inteligencia de las autoridades, pero también para la operatividad a la hora de combatirlas.
El mandatario, señala que estos grupos basan su accionar en el manejo de la cocaína principalmente, que es negociada a través de transnacionales que la pagan a muy buen precio, de ahí la pretensión de querer desestabilizar las regiones para que puedan tener libertad de movimiento, pero también para frenar los duros y contundentes golpes que las autoridades han propinado a esas estructuras criminales.
“Es curioso, porque la gente ya no los identifica como miembros o integrantes de guerrillas, en las regiones se habla de malandros, personas armadas, disidencias, ello demuestra que hay una transformación clara y evidente que supone nuevos retos para abordar la problemática de inseguridad que se percibe en las zonas rurales del departamento del Huila”, señaló un investigador judicial, que opera en las zonas de mayor presencia de estos grupos.
Las investigaciones indican que existe una conexión directa de los cabecillas de estos grupos armados, cuya mayoría ya están plenamente identificados, con enlaces en el exterior, lo que demuestra la existencia de una gran organización internacional, que está dispuesta a dar la batalla y que ha toda costa quiere consolidar operaciones para controlar ´plenamente el negocio, de producción, comercialización de drogas a gran escala.
Mientras esto ocurre, es la población civil la que resulta más afectada, pues por un lado debe vivir con el temor de ser usados como escudos humanos y por el otro de ser señalados de cómplices de esos mismos grupos criminales, ya que entre sus vecinos mantienen informados a los cabecillas de estos grupos, ejerciendo un control detallado de los movimientos y las actividades de la población cívil.
De acuerdo a datos de las autoridades, en los últimos dos años, las acciones de los grupos armados al margen de la ley han aumentado en el departamento del Huila, los ataques a municipios como La Plata, Tesalía, Teruel entre otros son una demostración clara de que se están reagrupando, pero más preocupante es que parecieran moverse con plena libertad por las vías no solo terciarias.
“Uno los ve a plena luz del día. No tiene reparos en llegar a los centros poblados y aparecer para comprar víveres. Intimidan a la población, se ha vuelto un ejercicio casi que cotidiano, muchas veces se nota más la presencia de estos grupos que de la misma policía o ejército”, señaló un poblador de Belén, jurisdicción del municipio de La Plata.
El mismo habitante de la región reconoce que tras los hechos ocurridos hace varios meses en pleno centro de la capital del sur occidente del Huila, el accionar de los grupos existentes en la zona disminuyó, no así su presencia generando intimidación, miedo y zozobra entre las comunidades.
“Ellos han parado mucho su accionar, dicen que lo que hicieron en La Plata, era para poder despejar las rutas para el movimiento de las drogas. Se asegura que el Huila es clave para poder sacar cocaína y otras sustancias en dos direcciones hacia los puertos del occidente del país, o hacia el interior. El Cauca, el Putumayo, Nariño y Caquetá están conectados con la zona y por eso es clave este corredor”, explica el dirigente de la convulsionada zona.
Hace algunos días el Presidente de la República Gustavo Petro, puso en evidencia la transformación que han venido presentando los reductos guerrilleros que quedaron tras el acuerdo de paz, como también la conformación de nuevas organizaciones cuyo objetivo no es ideológico, sino que hacen parte de organizaciones multicrimen que incluso reciben órdenes y están organizadas desde el exterior, lo que genera y supone retos de mayor envergadura para la inteligencia de las autoridades, pero también para la operatividad a la hora de combatirlas.
El mandatario, señala que estos grupos basan su accionar en el manejo de la cocaína principalmente, que es negociada a través de transnacionales que la pagan a muy buen precio, de ahí la pretensión de querer desestabilizar las regiones para que puedan tener libertad de movimiento, pero también para frenar los duros y contundentes golpes que las autoridades han propinado a esas estructuras criminales.
“Es curioso, porque la gente ya no los identifica como miembros o integrantes de guerrillas, en las regiones se habla de malandros, personas armadas, disidencias, ello demuestra que hay una transformación clara y evidente que supone nuevos retos para abordar la problemática de inseguridad que se percibe en las zonas rurales del departamento del Huila”, señaló un investigador judicial, que opera en las zonas de mayor presencia de estos grupos.
Las investigaciones indican que existe una conexión directa de los cabecillas de estos grupos armados, cuya mayoría ya están plenamente identificados, con enlaces en el exterior, lo que demuestra la existencia de una gran organización internacional, que está dispuesta a dar la batalla y que ha toda costa quiere consolidar operaciones para controlar ´plenamente el negocio, de producción, comercialización de drogas a gran escala.
Mientras esto ocurre, es la población civil la que resulta más afectada, pues por un lado debe vivir con el temor de ser usados como escudos humanos y por el otro de ser señalados de cómplices de esos mismos grupos criminales, ya que entre sus vecinos mantienen informados a los cabecillas de estos grupos, ejerciendo un control detallado de los movimientos y las actividades de la población cívil.