No dejes entrar al viejo
Envejecer puede ser agradable, incluso divertido, si sabes cómo emplear el tiempo, si estás satisfecho con lo que has logrado y si conservas la ilusión.
"No dejes entrar al viejo / Quiero vivir un poco más/ No se lo dejes a él/ Está tocando a mi puerta/." Canción country.
Toby Keith, el cantante de country, contó que una vez le preguntó a Clint Eastwood, admirado por su energía, cuál era su secreto para mantenerse tan activo. Eastwood respondió: “Mi secreto es el mismo desde 1959: mantenerme ocupado. Nunca dejo que el viejo entre a mi casa.
He tenido que sacarlo a rastras porque ya se había instalado cómodo, sin dejarme lugar para nada más que la nostalgia. Hay que seguir activo, vivo, feliz, fuerte y capaz. No dejo entrar al viejo en que me he convertido —siguió—. No dejo entrar al viejo criticón, hostil, envidioso, chismoso, lleno de rabia y quejas, sin valor, que se niega a ver que la vejez también puede ser creativa, decidida y llena de luz."
Con esa frase resumió su filosofía: no permitir que la nostalgia, la negatividad o el cansancio dominen la vida.
De esa idea nació la canción “Don’t Let the Old Man In”, que significa justamente eso: no dejar entrar al viejo. El tema invita a mantenerse activo y a pelear contra el desánimo, sin importar la edad. Es un llamado a vivir con propósito, disfrutar el presente y no quedar atrapado en el pasado.
La canción aparece al final de La Mula, la película que Eastwood dirigió y protagonizó, inspirada en la historia real de un veterano de la Segunda Guerra Mundial que, ya octogenario, termina trabajando como mula para un cártel mexicano. El mensaje es claro: la edad no define la vitalidad, lo hace la actitud.
Ese “viejo” del que habla Eastwood no es solo la vejez física, sino el espíritu criticón, hostil y pesimista que puede instalarse en cualquiera de nosotros. Es el murmurador que revive traumas, quejas y angustias, y que se niega a aceptar que la vida, incluso en la madurez, puede ser creativa, decidida y luminosa.
Envejecer puede ser agradable, incluso divertido, si sabes cómo emplear el tiempo, si estás satisfecho con lo que has logrado y si conservas la ilusión. Como dice uno de los versos: “Pregúntate cuántos años tendrías si no supieras cuándo naciste.” Porque muchas veces la edad de la cédula no coincide con las ganas y los sueños que llevamos dentro.
Envejecer no significa rendirse, sino reinventarse. La edad es solo un número: lo que realmente importa es la actitud con la que enfrentamos cada día. No dejes entrar al viejo: sonríe, vive y mantente activo.
Por eso, amigo lector, la enseñanza es sencilla y poderosa: mira por la ventana, sonríe y no dejes entrar al viejo.