Ni Tan Reforzado El Cuento (II)
En la columna anterior del ‘cuento reforzado’ tuvimos la intención de demostrar que en Neiva existen hechos criminales muy graves y que tratan de silenciarse, de soslayarse, para no ‘dañar’ la imagen de la antigua ciudad pacífica.
Sin embargo, la percepción de la violencia ciega, absurda, alcanza niveles preocupantes en el territorio, y ajusta varios años en el sentir de los huilenses. Frente al ocultamiento soterrado de las noticias es bueno recurrir a analistas espontáneos del tema, que son fieles receptores de la actualidad, a la que siguen con algo de mística, de entrega, desde el siglo pasado.
Un educador, de nombre Ernesto Rojas, realiza un seguimiento pormenorizado de esas circunstancias concurrentes hoy y ha llegado a la conclusión anotada frente a la censura acomodaticia, impuesta por los gremios y la dirigencia en los últimos años.
El maestro tiene un listado extenso de los hechos que se vuelven invisibles ante el país, y escasamente logran llegar a pequeñas audiencias, con ciertas modificaciones sobre los componentes de la información, además de su nula interpretación.
En torno de la columna sobre el cuento reforzado, publicada en la anterior semana, no es la excepción lo ocurrido con el texto y su publicación parcial en los medios de comunicación. Como consecuencia, de la IA y WhatsApp nos pidieron más precisión sobre hechos nuevos del informe judicial sobreviniente allí, para no incurrir en falsedades y transgresiones aparentes.
De varias fuentes supimos que existe un video sobre el lance en el que fue decapitado un hombre joven en el barrio Álvaro Uribe Vélez, en una zona subnormal, luego de una discusión al calor de unos tragos, sostenida con esos guardas de tránsito, entre ellos una mujer.
Las imágenes dejan ver la acción de un hombre mayor, padre del guarda herido en la cara con una puñaleta, cuando ataca con un machete, de pronto, al civil hasta darlo por muerto. El asesino emprende la huida al asegurarse de un corte severo causado en el cuello de su víctima y que desprende la testa sangrante como resultado lógico del lance violento.
Entonces, los registros de ese episodio existen en forma de archivos disponibles para llegar hasta las últimas consecuencias en el juicio. El mensaje de fondo es la conversión de Neiva en la ciudad más violenta del país en razón de su tamaño geográfico y de su población, como índices de medición actualizada.