Neiva cae en su inflada categoría fiscal

Luis Fernando Amezquita

Neiva cae en su inflada categoría fiscal

La ciudad no da para tanto bombo frente a sus atractivos aparentes del ‘mejor vividero del mundo’.

 

Vuelve al traspatio del país donde siempre ha estado, aunque ese hecho favorezca a la naturaleza agreste y pródiga de sus dominios naturales, al escenario primordial, al origen, al abolengo. La inversión –para hablar de mercado- más notoria huele a lavadores de activos, a sujetos emergentes, pues con comercio y servicios a la cabeza del índice tradicional no se mueve el producto interno bruto en la aguja.

El desarrollo sigue aplazado en términos infinitos aunque su tratamiento correctivo es perentorio, de vida o muerte. Se agrega a esto que el grueso huilense padece de una ignorancia conformista, mientras el mundo cambia a pasos agigantados.

Los políticos son los responsables del statu quo depredador de las finanzas y no se sabe qué han hecho con tanta plata de los presupuestos –supuestamente para lo social y comunitario- en las últimas décadas. Cuentas… ¡no aparecen! .Según un observador no académico, Neiva es inviable y los activos registran la mayor desvalorización de que se tenga noticia. Fuera carros y vivienda de los afanes acostumbrados: el desplome es de verdad. Al menos a algunos nos alegra esa circunstancia.

El susodicho informante provee servicios eléctricos en esta capital y dice que la construcción en su conjunto está paralizada al tiempo que se lleva por delante muchas tareas conexas, afines a la generación de empleo y de mano de obra no calificada. El municipio debe desmontar los presupuestos inflados por la burocracia dirigente en el Estado alcabalero, sin alma ni equilibrio racional. La producción petrolera, las regalías, el sistema estatuido, fomentaron a nuevos ricos territoriales, una clase aparte en el estrato con forma de superestructura, intocable.

Con falsas premisas se construyó una imagen distorsionada de la realidad socioeconómica en este Valle de las Tristezas que el conquistador logró así bautizar durante sus andanzas tras las riquezas doradas. Este señor ibérico diseñó en la realidad una fortaleza militar estratégica entre ríos, inexpugnable si se quiere, para defenderse de los indios y de los enemigos del camino, según los historiadores regionales.

La reciente caída de la categoría fiscal encierra negras expectativas sobre su futuro, en medio de múltiples factores de desestabilización, incluida la crisis climática –con el mayor impacto frente a buena parte del resto del país-, el sistema financiero-especulativo sin alma, las mafias vistosas (e impunes, de ñapa), la violencia intrafamiliar descarnada, el aumento de cafres irrespetuosos, lejos del control de las autoridades (mañosas históricamente, ajenas a un cambio urgido por la propia comunidad vigilada), las enfermedades, la locura, la guerra, la migración, entre otras.

Todo parece indicar que estamos ante una desbandada de los seres vivos nativos y de los asentados en el departamento.

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