Nadie es eterno en el mundo

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Nadie es eterno en el mundo

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Los amigos y las novias de la época, cantaban a grito herido estas canciones, noches de trago y rockola, nostálgicas borracheras llenas de recuerdos de malos amores y de viejos que ya no están en este mundo. En realidad, no vivi tan vivida la música de despecho de hoy, en donde los colombianos comenzaron a coger ventaja. Por qué este género es colombiano, la denominada música del despecho , da cuenta de la visibilización de grandes sectores sociales que encuentran en este género musical la re-presentación de sus vivencias, desilusiones y frustraciones, pero también sus anhelos y esperanzas, es decir, de una realidad social que se filtra a través de esta música, y que en muchas ocasiones no tiene relevancia en otros medios masivos de comunicación.

Una música popular que muy pronto, comenzó a determinar los gustos y las estéticas, mediante narrativas que se separan de lo convencional, para entretejerse con el tejido de una realidad social problemática. Composiciones en donde a la mujer le va muy mal, y a los hombres peor, porque siempre posan de víctimas, y eso ya se vuelve sospechoso. Descubrí que si los hombres se identifican con estas canciones su capacidad de enamoramiento es realmente sorprendente. Malsana, pero sorprendente. Y uno comienza a entender muchas cosas de la sociedad actual, cuando uno, no se sabe esas letras y toca preguntar a los amigos quienes son esos cantantes. Uno se lleva una sorpresa, cuando a la mujer que está a mi lado, uno le pregunta por que le gusta esa canción y ella responde casi que furiosa, pues porque con esa música uno puede llorar a moco tendido ,.

Y ante mi cara de poco entendedor, ella, antes de dejarme solo, me respondió: yo creo amigo, que la vida es como una telenovela, hay risa y llanto, hay amor y desengaños, hay buenos y malvados y Darío Gómez nos cuenta en sus canciones todas esas cosas ,. Y comencé a seguir ese nombre ya que lo escuchaba cada nada. Por eso, me retiré a mi casa con aguardiente a la mano, me dijeron que era mejor que la cerveza y comencé a oír juiciosamente su música. Comencé a pararle bolas a las letras de algunas canciones y escuche como se repetían en sus letras las palabras traición, abandono, desdicha, desesperación, pena, engaño, dolor y sufrimiento. Palabras que los colombianos tararean en todas las tiendas de vereda, barrio, pueblo, ciudad, bares, burdeles, balnearios, discotecas, buses y colectivos de este país.

Y uno piensa, si con esas canciones, ,estos cantantes estarán contribuyendo a la construcción o fortalecimiento de la identidad cultural en Colombia?, o, ,de qué manera los procesos sociales construyen espacios de convivencia con géneros musicales como el del despecho ,?, o ,si el mensaje de Dario Gómez vale la pena en un espacio de amor y reconciliación? O si simplemente sirve para aumentar el consumo de aguardiente como paso este fin de semana en Antioquia y aumentar la violencia de sus seguidores. Nadie es eterno en el mundo , la canción más conocida del cantante, es un fenómeno social, con características que deben ser analizadas, porque va más allá de la utilización vulgar del sentimentalismo del pueblo para obtener ganancias a costa del consumo desmedido de alcohol al que induce esta música con sus letras.

Y solo una sociedad en crisis como la nuestra, puede creer que esas canciones mal compuestas y con letras sentimentaloides y superficiales, son validas musicalmente. Y ayudan a construir identidad, Darío Gómez es de la tierra. Es paisa. Por él me aguanto la lluvia. É,l nos enseñó que con el despecho también se puede vivir la vida , como dijo alguien en el entierro del cantante. Pero igual es la expresión mejorada de la derecha colombiana, por eso, el primero en manifestarse fue Alvaro Uribe, y luego fue físicamente a su velorio. Por algo, la música de despecho creció en el el auge de la economía del narcotráfico, y toda la subcultura derivada de sus prácticas y manifestaciones. Ahora falta ver, los desfiles de sus seguidores a su tumba, con grabadora en mano y botellas de licor, para recordar al cantante a ritmo de sus canciones más conocidas.


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