Museo Nacional retira más de 30 obras emblemáticas de la memoria histórica y cultural del país
Más de 30 obras fueron retiradas del Museo Nacional sin explicación oficial, afectando salas dedicadas a luchas sociales, políticas y culturales del país, incluidas piezas sobre feminismo, comunidad LGBT+, líderes políticos y el proceso de paz de 2016.
El día jueves 15 de octubre, se habría dado a conocer en medios de comunicación como La Silla Vacía, que en el Museo Nacional se habrían retirado de manera injustificada alrededor de más de 30 piezas que hacían parte de la memoria histórica, cultural, social y política del país. Hasta el momento, el Museo Nacional no se ha pronunciado ni brindado información sobre la cantidad de obras que ya no hacen parte de la exhibición ni los motivos por los cuales decidieron retirarlas de sus instalaciones.
Según reportó La Silla Vacía, serían tres las salas mayormente afectadas por la decisión del Gobierno Nacional al retirar piezas alusivas a movimientos como el feminismo, la comunidad LGBT+, líderes políticos, procesos históricos del país, y las memorias del proceso de paz del 2016, dichas piezas se habrían expuesto allí desde hace algunos años.
La mayor parte de las obras retiradas pertenecen a la sala “Hacer sociedad” inaugurada en el año 2019 con el propósito de mostrar los hilos con los que se ha tejido la memoria histórica del país. Una forma de relatar mediante el arte y diversos modos de expresión cómo se ha construido la sociedad colombiana desde sus luchas sociales, políticas y culturales.
De sus paredes se habría quitado la bandera del orgullo gay de la activista Elizabeth Castillo, la fotografía de Humberto Rincón Perfetti de la marcha ciudadana plena LGBT “Por una Colombia incluyente”, y otras más relacionadas a la mujer y la comunidad LGBT+.
Además de ello, se había retirado piezas como el afiche de campaña presidencial del candidato de la Unión Patriótica (UP) Bernardo Jaramillo Ossa, asesinado en 1990 y a la par, el afiche de la campaña de Carlos Pizarro, excomandante del M-19 y quien habría desmovilizado esa guerrilla, asesinado en el mismo año que Ossa.
También, en fotografías recientes se observa que se excluyeron todos los objetos y símbolos de la sala “Reivindicación de Nación - De la Constitución de 1991 al Proceso de Paz de 2016”. Por último, de la sala “Memoria y Nación” se habrían desmontado la mayoría de las fotos que colgaban de su muro y que mostraban en sus imágenes fenómenos sociales que databan de las décadas de los cincuenta y sesenta.
Frente a la situación, la lideresa política y activista por la paz y la memoria María José Pizarro, hija además de Carlos Pizarro, se pronunció mediante un comunicado en redes sociales en el que expresa: “De la Espriella pretende proscribir la figura y el legado de paz de mi padre. Ha decidido, como en los tiempos del fascismo paramilitar, asesinarlo nuevamente. Tan equivocado y tan ruin como quienes lo asesinaron, no sabe que nunca podrán matarlo y que, 36 años después, mi padre está más vivo que nunca…”.
Del otro lado, la Ministra de Cultura, Paola Holguín, manifestó en su cuenta de X, lo siguiente: “El Museo Nacional NO puede ser un espacio de apología al delito o revictimización, tiene que observar los derechos de las víctimas a la verdad, la justicia, la reparación y la no repetición”.
Respecto a lo ocurrido algunos sectores sociales y culturales han mostrado indignación por la decisión que el Gobierno Nacional ha realizado en el marco de las declaraciones que el presidente la nación Abelardo de la Espriella habría realizado sobre sus posiciones conservadoras y políticas “antiwoke”.