¡Mientras Lo Meten A La Cárcel, Empapele A Petro!
La historia se repite. El hoy imputado expresidente Álvaro Uribe, en una de sus insólitas y desvergonzadas salidas políticas, le dijo a un grupo de congresistas que estaban involucrados en el dossier de la parapolítica, narcotráfico y su propia reelección, que “mientras no estén en la cárcel, voten”.
Se refería a que votaran positivamente los proyectos de ley, que para aquel entonces se tramitaban en el Congreso de la Republica.
Por cuenta de la renuncia del “flamante” presidente del Consejo Nacional Electoral, Cesar Lorduy, esta semana que termina, dicha corporación eligió por voto mayoritario, al señor Álvaro Hernán Prada, como su presidente. Que eso haya ocurrido en esa especie de morcilla negra, no extraña a nadie; pues el CNE, es la expresión fidedigna de la podredumbre y desvergüenza que gobierna nuestro país, por cuenta de la clase política de siempre; clase política que no le importo nada, ni se ruborizo, para elegir al señor Prada, como magistrado del CNE, muy a sabiendas, que para el momento de su elección, ya era un ciudadano que estaba sub judice y encartado con la justicia, por los mismos hechos que hoy tienen encartado a su mentor y jefe político, Álvaro Uribe, que muy seguramente terminaran encanados por los delitos de soborno y manipulación de testigos el uno, y por el delito de soborno a testigos y fraude procesal el otro.
La decisión del Congreso de la Republica, de elegir a Prada como magistrado del CNE y la decisión del CNE, de elegirlo como su presidente; es un reto mayúsculo e indignante que los partidos políticos tradicionales le pueden plantear a una sociedad en crisis y asqueada de tanta porquería, cocinada por su clase política; desvergüenza solo comparable con la decisión del Congreso de la República, de ponerse de lado de los narcotraficantes y legislar a su favor, que obligo el hundimiento de una reforma constitucional, en la presidencia de Virgilio Barco Vargas, siendo Ministro de Gobierno, Carlos Lemos Simmonds. La cosa fue tan burda que el presidente de la Cámara de Aquella época, señor Norberto Morales Ballesteros, se atrevió a dar la cara a los medios de comunicación, para dar unas declaraciones en donde sin el menor recato le dijo al país, que legislaban para el narcotráfico ¡y que!
La designación de Prada como presidente del CNE, es la continuación de la hostilidad que el establecimiento político le viene planteando al Presidente Petro, para no dejarlo gobernar y provocar su caída, como salida única, para conservar el statu quo, que nos tiene en la que andamos y evitar que el huracán del inconformismo los arrase.
Prada, con tal de adquirir “notoriedad”, se engolosinó con los dulces políticos que le regalo su mentor Uribe, desde el comienzo de su incursión política, y se ha dejado instrumentalizar como el garrote que tienen los partidos de la oposición para golpear al presidente Petro y enredarlo en una discusión sin fin, mientras termina su gobierno y vuelven por sus fueron para seguir la senda de la oscuridad, que no nos permite encontrar la luz del camino, para avanzar con las grandes reformas que están sobre el tintero de los congresistas colombianos.
La orden que le han dado a Prada en este penoso asunto de persecución al presidente de la república, es perentoria e implacable: Mientras lo meten a la cárcel, empapele a Petro; sin percatarse que lo que los dulces que le ha regalado su mentor y jefe político, estaban envenenados y que por estar de reptil sabanero, arrastrándose hasta pisar su orgullo y el código penal, para obtener reconocimiento nacional; terminara como loro enjaulado y recibiendo a manera de coro de abejones en el oído, el estribillo de la canción vallenata llamada Isabel Martínez, del compositor German Serna, llevada a la fama por los Hermanos Zuleta, mis compadres Poncho y Emiliano Zuleta, que dice: “ Un hombre que está más sucio que un rancho solo, se viene a limpiar las uñas con mi honradez”.
Nota de cierre: Celebro la encuesta nacional de los medios alternativos, en donde la exmi9nistra de salud, Carolina Corcho, aventaja de lejos a sus competidores. Yo le digo a Carolina, como le dijo el caique Diomedes Díaz a su jovencito acordeonero, el Cocha Molina: “Pica pollita; pica, pica, que los que van alante no van lejos, y los de atrás se apuran”.