Los temores de la nueva normalidad
El objetivo es disminuir el manejo de dinero en efectivo e implementar pagos electrónicos en el gremio de taxistas
Pero no todos experimentan la misma sensación de comodidad, ya que hay gente que teme el regreso de la vida a los negocios habituales. Hay varias razones por las cuales el final de la cuarentena puede provocar ansiedad en algunas personas. Situación que uno percibe al ver la confusión de lo que va a pasar, empezando, porque ni siquiera hay claridad del concepto a emplear en este periodo, se habla de reactivación, de recuperación, de aislamiento selectivo, de nueva normalidad, es decir la sola definición es compleja, porque nadie sabe en realidad que va a pasar.
La nueva normalidad viene acompañada de inseguridades y miedos, a pesar de que gran parte de la población esperaba con ansia volver a pisar las calles y volver a la vida normal ,, y experimentamos todo tipo de pensamientos y reacciones, como es el miedo al contagio, sensación de incertidumbre o ansiedad, miedo a poder contagiar a personas vulnerables o a nuestros seres queridos, el miedo a que nos pase algo grave, que nos multe un policía agresivo solo porque tiene que llenar un numero de comparendos, miedo derivado de leer información o noticias no contrastadas, ser personas con factores de riesgo, miedo a volver al trabajo o simplemente, el miedo a volver a nuestras rutinas de siempre. Miedos que, por tanto, hemos o estamos experimentado la mayoría de nosotros. Igual, nadie habla de la creación de un consenso social capaz de crear otra normalidad
Además la actitud agresiva y absurda de la administración municipal no nos da mucha confianza. Por qué la nueva ciudad, además de sus respectivas consideraciones económicas y financieras debería eliminar el hacinamiento, pero la principal aglomeración es justamente la alcaldía, permitir el asolamiento y la libre circulación de los vientos, pero la administración favorece a los colegas del alcalde y los constructores siguen firmes en acabar con humedales y cualquier espacio ambiental que la ciudad necesita. Nadie se ha planteado como va ser la nueva relación entre ciudad y medio ambiente, o como retomar la relación entre ciudad y salud y otros proyectos, que reconfiguran la ciudad y la forma en que nos relacionamos con esta. Esta relación entre ciudad y otros sectores diferentes del económico, se sustituye por una relación temerosa y mucho menos optimista entre ciudad y reactivación económica.
En la introducción de su texto, El derecho a la ciudad, Henri Lefebvre planteó el cuestionamiento sobre la forma y funciones de la ciudad como resultado de las necesidades individuales motivadas por la sociedad del consumo. Vivimos en la ciudad en función de lo que producimos y cómo lo producimos ,nuestro trabajo , y de lo que consumimos: educación, ocio, cultura, necesidades y lo superfluo. Lo que se teje entre estas actividades son nuestros desplazamientos para acceder a ambas funciones, a las cuales hay que agregar una tercera función: las relaciones sociales. La búsqueda individual de producción, consumo y relaciones socio familiares están intrínsecamente atadas al hecho de movernos de un lado al otro, definiendo así nuestras vidas en las grandes urbes. Pero tal como lo estamos viendo, en la nueva normalidad, el miedo y la violencia serán los que van a definir la forma y la función del futuro de nuestras ciudades.
Si queremos volver a salir a la calle y retomar nuestra vida, nuestras emociones pueden no ser tan fácil. El miedo ha acabado por inflarse por la sobreinformación y el confinamiento. Esa emoción parece indicarnos que vamos a estar así para siempre y que nuestras emociones negativas no van a desaparecer. En cualquier caso, hay algo que si es cierto, las relaciones sociales son esenciales para el bienestar del ser humano. Y no solo con amigos o familiares, también con la sociedad en general. Durante las últimas semanas hemos mantenido ocupada la gente, gracias a las nuevas tecnologías, pero que a largo plazo no pueden ser un sustitutivo. El ser humano es una especie esencialmente social y no por costumbre. Así que mejor volver a la calle antes que después, aunque sea poco a poco. Eso sí, con responsabilidad.