Los supermercados ambulantes en la puerta de su casa

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Cuando el coronavirus obligó a que la Alcaldía de Neiva decretara un aislamiento total y por la cuarentena impuesta se cerraron muchas empresas, y que en muchos casos el abastecimiento de productos de primera necesidad se hacía difícil, se originó una avalancha total de vendedores y vendedoras por las calles ofreciendo sus productos.



Cuatro libras de plátano, a $3.000, tres libras de mango en $2.000, yuca a $2.000 el kilo,dos docenas de limones en $1.000, aguacates, a $2.000, con esos pregones transcurrieron los días en los barrios de Neiva. Los vendedores ambulantes, algunos con tapabocas, otros con guantes, se estrellaban unos a otros en las calles de los barrios de la ciudad.



Aún hoy cuando las restricciones han disminuido, aunque los riesgos de contagio sigue ahí, los vendedores de las carretas derivan su sustento diario de este trabajo, algunos lo han realizado toda la vida otros buscaron la oportunidad de conseguir unos pesitos durante la cuarentena, pero todos aseguran que es duro. Esto está duro, mira como hay de vendedores, pero hay que hacerle porque esto del coronavirus nos está dejando sin nada y hay que llevar algo a la casa ,, asegura Carlos Garzón.



Comenta que cuando arrancó la cuarentena se quedó en su casa, pero tengo hijos y todo lo que tenía se acabó, por eso hay que salir a buscar la plata para llevar a la casa, cómo hago ,, dice.





Pero como el caso de Carlos son muchos los que la situación los ha llevado a coger su carreta y recorrer las calles de la ciudad, eso si todos ataviados con guantes y tapabocas andan preparados para evitar el contagio. La situación económica es la que impulsa a estos ciudadanos, la gran mayoría de barrios vulnerables de la ciudad a medírsele al trabajo. Sí, un trabajo honrado en el que el dinero se ve día a día, pero sin las prestaciones sociales, seguros, ni primas.



Rosa Amaya maniobra su carretilla, atestada de yuca, tomate, bananos, cebolla larga y cabezona, aunque dice tener 45 años no representa la edad. Antes yo ganaba, con este trabajo levanté a mis hijos. Pero ahora, con este montón de vendedores, ya no se gana mucho. Antes de la cuarentena trabajaba en el Centro pero ahora tocó salir a buscar los clientes ,, dice.



Me levanto diario 25 mil pesos. Esto no da mucho, pero es algo. Es para el medio sustento. Cuando no se había metido esto del coronavirus, yo ganaba mejor ,, recuerda.



Rafael Cumbe, de 26 años, tiene 2 hijos, de 6 y 5 años. Grita a todo pulmón ofreciendo los productos que ofrece. Yo me ganó a veces 30. Traigo dos gorras, dos pares de guantes y dos tapabocas . Ese coronavirus no cree en nadie. Para ser un carretillero se necesita tener espíritu, actitud, que todo lo que saque lo venda. Uno nace con su gracia para este oficio ,.



Aunque muchos de los vendedores ambulantes que hoy recorren las calles de los barrios en las diferentes comunas de la ciudad madrugan a ofrecer sus productos, incluso en la tarde sigue en su recorrido de sector en sector la idea es vender todo y llegar con algo a la casa.



En verdad son unos supermercados ambulantes que la gente espera desde bien temprano. Lo más barato es la papaya, el plátano, aguacate y el mango.



El grupo de carretilleros que se han convertido en verdaderos supermercados ambulantes se concentran muy temprano en la mañana en las inmediaciones de Surabastos y Mercaneiva, donde muchos de ellos se surten de frutas y verduras para iniciar su diario recorrido, el que puede durar hasta bien entrada la tarde.



Estos vendedores ambulantes se convirtieron en el mejor soporte para que las familias se surtieran de frutas y verduras durante los meses de cuarentena y hoy que las restricciones no son tan fuertes los siguen esperando, porque ofrecen buenos precios y todo llega a la puerta de las casas.


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