Los retos del Pacto Histórico: Consenso o Capilla

Ricardo Perdomo Pinzon

Los retos del Pacto Histórico: Consenso o Capilla
Como estaba previsto; enero del 2025, no solo es el comienzo de un año nuevo, sino también el retorno de la pandemia política; en donde el cotarro de ese virus, afecta a todos los actores políticos cualquiera que sea su color y sabor.

En la próxima campaña se tienen que establecer con claridad, dos cosas: En primer lugar, el mecanismo de selección de candidatos; y en segundo lugar, los fines o propósitos de la acción política. En relación con los mecanismos de selección de candidatos, estos tienen que ser absolutamente democráticos y transparentes; hay que darle una oportunidad real, a aquellas personas que siempre han estado comprometidas con nuestro proyecto político, que busca fundamentalmente la justicia social y mantener las libertades individuales. Esa línea de procedimiento tiene que adoptar reglas claras, donde todos, incluida la juventud, puedan participar en igualdad de condiciones; pero también, donde se respeten esas antigüedades e historias de vida, de luchadores permanentes por un cambio político en el país.

Debemos tener en cuenta dos antecedentes que resultan muy aleccionadores, de lo que no debe ser una campaña política; la primera lección tiene que ver con las taras cometidas por el nivel central del pacto, en las pasadas elecciones regionales en todo el país; ahí afloraron muchas mezquindades de personas que utilizaron el proyecto político del pacto histórico para sus propios beneficios e intereses; eso no puede volver a pasar. También debemos tener en cuenta las lecciones de lo que acaba de ocurrir en Estados Unidos; donde el partido demócrata no fue capaz de consultar las necesidades más urgentes de la población norteamericana, ni oponer un discurso radicalmente opuesto a la propuesta de Trump, o al populismo que ese truhan encarnaba. Tenemos que mirar esos dos errores que se cometieron tanto en la campaña nacional - regional, como en la elección de los Estados Unidos, para no reincidir en ellos.

Ahora, conocidos los medios y procedimientos, debemos escoger el mejor de los candidatos; y en relación con los fines, no se puede seguir manteniendo un discurso tibio y cobarde, hasta el punto de no haber dado la talla para defender con vehemencia, la obra del gobierno del presidente Petro, que por cierto es bien nutrida en favor de los débiles, sin llevarnos al fantasma o a la narrativa del comunismo, propalada por los obtusos de la oposición. Está demostrado que el país solo puede movilizarse ante un discurso o programa que hable de manera enfática, de la necesidad de redistribuir el ingreso y que en ese propósito de justicia social, también respete las libertades individuales; pues esa es la forma de contrastar las dos formas políticas que hay, contra estos gobiernos de la extrema derecha, que son capaces de llegar a sus máximas expresiones de represión y de promover dinámicas de gobierno para concentrar la riqueza, para que los ricos sean inmensamente más ricos y que los insumos necesarios y esenciales para la vida, queden de propiedad de una minoría, que en todo el mundo apenas llega a la mitad de un digito. Llegará el día en que tres personas (Elon Musk, Mark Zuckemberg o Jeff Bezos), serán los propietarios del agua, el cielo y la tierra, y el resto de la humanidad viviremos alquilados. Necesitamos un discurso que con urgencia se desmarque claramente de esas lógicas, de la extrema derecha; ¿cuál es ese discurso?: En primer lugar, defender una educación que propugne por el pensamiento crítico, para que las personas tengan las competencias necesarias para tomar decisiones mucho más autónomas y no vivan en la ignorancia que significa una educación mediocre y una educación privada. En segundo lugar, poner en el centro de la discusión, la salud, pregonando y sustentando que los recursos de la salud son suficientes para atender este fundamental derecho y seguir en la lucha contra la corrupción de las EPS; por supuesto que se tiene que hablar de la necesidad de proveer a los colombianos de un ingreso que les permita satisfacer las necesidades básicas. Solo con un discurso que contenga esas líneas gruesas de la redistribución de la riqueza, tal vez logremos ganar el favor de las grandes masas de colombianos desprotegidos y que no vayan a ser cautivados por esos discursos descrestadores que está promoviendo la derecha, tanto en Estados Unidos como en Colombia, Alemania, Italia, Francia entre otros, y que terminen los pobres votando por la derecha para que los sigan esquilmando.

La precandidata Presidencial Carolina Corcho, esta realizando un trabajo descomunal, con bagaje, sapiencia y sabiduría, en la dirección que requiere el país y pregona nuestro proyecto político.

La humanidad esta navegando en un mundo de contradicciones y retrocesos pavorosos, que hay veces quisiéramos no enterarnos de esos estropicios, y permanecer en ausencia de conocimiento; pues la ignorancia, en muchas ocasiones nos permiten ciertos niveles de tranquilidad. La gente necesita dos cosas: Primero, resolver sus vicisitudes materiales en vida y segundo, resolver los problemas ocultos, más allá de la muerte. Para resolver lo primero, muchísimos creen, que es por la vía de los políticos y quienes dirigen el aparato burocrático del Estado; mientras que para resolver lo segundo, muchísimos creen, que es por la vía de la fe en la causa y la religión.

Frente al proyecto político que promueve el presidente Petro, el progresismo debe entender que en las próximas elecciones, tanto a nivel nacional como regional, nos jugamos la gloria o el infierno; no podemos olvidar, que las pugnacidades internas de la campaña pasada, nos impidió obtener un mayor número de curules en el congreso de la república, que son la fuente de todos los líos que ha tenido el gobierno, para sacar adelante sus programas, reformas y agenda legislativa. La tarea de todas las vertientes políticas progresistas que empujamos el proyecto político que lidera el presidente Petro, es deponer los intereses personales y pensar en la construcción y consolidación de un proyecto político que genere los cambios y transformaciones que reclama el país.

Las aspiraciones y mecanismos para revalidar la única curul que tenemos en el Huila, debe ser el consenso; y para ello, es necesario definir un mecanismo que garantice la unidad de todos los sectores políticos. Hay que poner de presente, que las curules que se obtuvieron son del proyecto político colectivo y no de un dirigente en particular; y sobre esa base, debemos permitir que los que deseen aspirar o participar del próximo certamen democrático, participen en igualdad de condiciones; pues repito, la curul no es de una persona, ella es de todo ese movimiento amplio que se gestó para conquistarla. En nuestro proyecto político renovador y de cambio, no pueden haber derechos adquiridos e inamovibles que solo terminen cuando muera el congresista; contrario sensu, debemos propender por la construcción de liderazgos desde la base, que giren sobre principios y estructuras colectivas, y no sobre liderazgos fundamentados en intereses personales por encima de lo común. Siguiendo las instrucciones del presidente Petro, debemos formar estructuras y liderazgos sociales, encargados de tirar la línea de lo que debe ser políticamente correcto, con el rol del gobierno y el Estado.

Óigase bien: Si en el Huila se resuelve implementar una consulta interna para la postulación de candidatos de sectores de izquierda y progresistas, es necesario: Desprenderse de egos y envidias; desprenderse de malas y falsas lealtades; tener claro que el común denominador de nuestra acción política, es trabajar en pro de la comunidad y las causas comunes; de lo contrario, si desde la misma consulta interna de candidatos de izquierda y progresistas, no se gesta la unidad, ni vamos a obrar en equipo, con lealtad y buena fe; no tiene sentido alguno, intentar ni siquiera una consulta. Es perder tiempo.

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