LOS RETOS DE PEDRO Y ARMANDO

Ricardo Perdomo Pinzon

LOS RETOS DE PEDRO Y ARMANDO

El presidente Petro ha sorprendido al país con la designación del mayor general Pedro Arnulfo Sánchez Suarez como nuevo ministro de defensa, y de Armando Benedetti, como nuevo ministro del interior. Petro es Petro, y para bien o para mal, se lanza con estrategias y decisiones que sus seguidores y detractores, nunca han imaginado o esperan; decisiones propias de un hombre y líder indiscutible, azotado por el poder de sus grandes enemigos; más los enemigos internos que erráticamente no han aportado su compromiso para que el gobierno ejecute obras, programas y promesas, que aún no se concretan, ni han logrado difundir con eficiencia, las muchas cosas buenas, que el gobierno ha concretado en beneficios sociales para el pueblo raso. Por supuesto que en esa apuesta audaz del presidente Petro, también debe considerarse un cambio en el modelo de gerencia presidencial, en donde la articulación, seguimiento y control, no sea un mero concepto u opinión, sino una práctica cotidiana, que nos garanticen los resultados esperados y prometidos. No puede seguir la desconexión de los ministros con su cabeza, que es el mismísimo presidente; pues es a través de ellos y de sus carteras, que se concretan los planes y programas de gobierno contenidos en el Plan Nacional de desarrollo. Es inconcebible que un ministro no pueda hablar con su jefe, el presidente de la república, sobre los asuntos de gobierno de cada sector; ello es como si don Belisario, prospero finquero Opita, no dialogara con Crispulo, su mayordomo; sobre todos los quehaceres de la finca, para que ella sea productiva y rentable para todos. El gobernante no es el que tira la línea política o filosófica solamente, sino el que gobierna; elije bien con quien gobernar y las características humanas y profesionales de quienes lo van a acompañar; debe tener la destreza de integrar su visión de gobierno con el equipo, y garantizar que marche en la línea suya.


La movida de Petro, es una carambola a dos bandas; que le permite comunicar al país, un cambio de estrategia frente al problema de seguridad, que tanto ha castigado la imagen presidencial y del gobierno, muy a pesar de sus buenas intenciones y jugar sus restos para el logro de la paz total en Colombia. Nadie le podrá reprochar al presidente Petro, que no se haya empleado a fondo en su anhelo de pacificar el país, incluso, gastando inútilmente, parte de su capital político, en éste, hasta ahora, malogrado propósito, con las fuerzas del mal. El otro mensaje de la movida presidencial, es que a partir de un nombramiento que sorprende, impresiona y produce tanto escozor; notifica al país de un cambio de tercio, en el relacionamiento con el congreso de la república y la clase política, que le permitan superar los impases y el desgaste en la agenda legislativa, que bien valen la pena, mirar con otro lente aproximación.


El nombramiento del general Pedro Sánchez, como ministro de defensa, es un acierto y ha generado buena impresión, apoyo y respeto por este joven y curtido militar. Sus declaraciones muestran un hombre ponderado, sereno y firme frente a las responsabilidades mayúsculas, que implican vestirse de everfit, para desempeñarse como ministro de defensa. Es loable el reconocimiento, respeto y admiración que expresa por sus superiores en experiencia y antigüedad; quienes a pesar de la incomodidad que les produjo el salto; han manifestado su disposición de trabajar armónicamente con el nuevo ministro de defensa, en el mejor de los propósitos, para que el país, no termine en manos de la criminalidad, y que podamos volver a pescar de noche. El ministro Sánchez, es un probado defensor de la vida, como derecho inalienable de cualquier ser humano; pero también tiene perfectamente claro, que defender la vida, pasa por enfrentar legítimamente con las armas del estado, a quienes atentan o acaban con la vida de los colombianos inermes.


La llegada de Benedetti, al ministerio del interior, es la gran apuesta del presidente para intentar sacar adelante las reformas que el gobierno tiene empantanadas en el congreso de la república. Si bien es cierto, Benedetti tiene la más feroz oposición a su rol y cercanía con el presidente Petro y su gobierno, por el


vademécum acumulado de errores de comportamiento, que lo han colocado en la lupa de la justicia; no menos es cierto que Benedetti, es un hombre audaz que conoce como ninguno y a profundidad, las movidas en el congreso de la república y el comportamiento de los congresistas y los partidos a quienes representan.


Petro juega sus restos y prestigio con Benedetti; a quien se le puede decir y señalar de todo; menos que sea un político lerdo e inexperto; pues tiene la madera y conocimiento suficientes, para manejar esa jauría, a quienes no se les puede enfrentar con la madre Teresa de Calcuta, sino con una especie de Rasputín, que será de gran utilidad para el balance final del gobierno ante el congreso de la república, en esta coyuntura de transición. Mientras el sistema político no cambie, la política se hará como se ha hecho desde el siglo pasado, al igual que en otros países; se hace con políticos, con desarrollo de proyectos regionales y también, debemos reconocerlo dolorosamente; con dineros de dudosa procedencia; o sino, preguntémosle a todos los que han sido presidentes de Colombia, en los últimos 50 años. Benedetti ya comenzó a poner orden en la casa, para defender la agenda legislativa del gobierno y mover las baterías políticas para las próximas elecciones. Hay que ver si Benedetti, logra con la bancada política del interior, el mismo filing que tiene con la bancada parlamentaria de la costa.


No se pueden manejar los cargos y áreas cruciales del gobierno con personas sin experiencia y que no tienen claridad del rol que les toca desempeñar ante la confianza presidencial; creo que llego la hora de ponerle fin a jefes de gabinete, secretarios privados o jefes de despacho, que aíslen al presidente de sus ministros e inmediatos colaboradores. Los cambios que ha implementado el presidente, son una oportunidad de mejora, en la articulación, ejecución y obedecimiento de las instrucciones del presidente. No más encerronas y a trabajar como corresponde, o si no, nos va a tocar meternos debajo de la mesa, para esquivar las pedreas que desde varios sectores nos tiraran, a los que hemos creído que el país merece una oportunidad de implementar cambios que son necesarios.

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