Los ojos de la inocencia Sanpedrina
Steeven Martínez alias Pumba o Nino cuenta con antecedentes penales por los delitos de hurto y fuga de presos
Acompáñenme en este viaje lleno de trajes coloridos, comidas maravillosas y lugares emblemáticos que hacen de las festividades de San Pedro un verdadero tesoro para los más pequeños.
Desde tempranas horas de la mañana, el sol se asoma por la ventana y despierta la emoción en los ojos de este niño neivano. Con una sonrisa radiante, se levanta de su cama y se viste con su traje típico, un hermoso conjunto lleno de colores vivos que reflejan la alegría y la identidad de su tierra, con poncho y un pequeño sombrero. Se mira al espejo y se siente orgulloso de llevar consigo la tradición y la historia de su comunidad.
El niño desciende las escaleras y se encuentra con su familia, quienes ya están preparando el desayuno con las delicias tradicionales de las festividades. El aroma del tamal huilense y el café recién hecho llenan el aire, con una fantástica llena de achiras que terminan despertando su apetito y su emoción por lo que vendrá durante el día. Todos comparten risas y anécdotas, creando un ambiente de unión y amor que caracteriza estas festividades.
Con el estómago lleno y la energía renovada, el niño se une a sus amigos y vecinos en parque del barrio, donde se llevan a cabo las preparaciones para la ronda en apoyo a su reina. Las tamboras resuenan en sus oídos, invitándolo a mover sus pies al ritmo de un sanjuanero. Se sumerge en la danza, dejando que su cuerpo se exprese y se conecte con la esencia de su tierra.
A medida que avanza el día, el niño se embarca en un recorrido con sus abuelos por los lugares emblemáticos de la ciudad. Visita la Catedral, un imponente templo que guarda siglos de historia y es un símbolo de fe para la comunidad. Se maravilla ante las escaleras sanjuaneras inauguradas hace poco representando la identidad y la cultura de Neiva.
La hora del almuerzo llega, y el niño se deleita con un delicioso plato de asado huilense, un plato tradicional que lo transporta a los sabores y tradiciones de su región. Comparte risas y anécdotas con sus amigos, creando recuerdos que perdurarán en su memoria.
La tarde avanza y el niño se dirige al río Magdalena, el imponente cauce de agua y sus orillas custodiadas por la Cacicada la Gaitana, por donde en pocos días pasarán los desfiles de reinas y carrozas representativas de cada gesto, cada dialecto y cada costumbre huilense.
Con el anochecer, el niño regresa a casa, pero su corazón está lleno de alegría y gratitud por haber vivido un día lleno de cultura y tradición. Se recuesta en su cama y cierra los ojos, reviviendo en su mente los momentos mágicos que ha experimentado.
A través de los ojos de este niño neivano, podemos apreciar la importancia y la belleza de las festividades de San Pedro en Neiva. Estas celebraciones despiertan la ilusión y la pasión por la cultura, permitiendo que los más pequeños se sumerjan en una experiencia que los conecta con su tierra y su comunidad. Que cada uno de nosotros, al igual que este niño, podamos mantener viva la llama de la tradición y transmitir el amor por nuestra cultura a las futuras generaciones.