Los filtros en la Agenda Nacional
Los arroceros hacen un llamado a la ministra para que se implementen soluciones estructurales a corto mediano y largo plazo con políticas públicas viables y concretas
Cuna sui géneris de unas colectividades que se creen de sangre azul y no son más que un producto de mestizajes y de cruces permanentes, centenarios. Además, como pocas aún en este hemisferio, que soportan los más bajos estándares de vida del plano terrestre, en medio de riquezas incalculables pero ensangrentadas, desviadas, acaparadas, por los miembros de unas élites patrimonialistas que no se sacian de engullirlas mediante el uso de una superestructura sociopolítica, 'institucional'. Desde arriba observan mientras abajo les parece feo el conjunto, les apesta. Alcanzan los permanentes beneficios de una juridicidad
amarrada, reforzada por sus manejos de opinión pública con un sentido vertical.
NEGRURAS Y ETNIAS DELEZNABLES
Tras ser establecidos como dueños de la prensa en general, extendidos a las redes sociales, sus afirmaciones adquieren el carácter de verdad incuestionable para los receptores, y con ellas transforman a las comunidades destinatarias en auténticas marionetas, 'veletas', de cara a su incierto destino. La gente llega a aceptarlos como unos verdugos necesarios, al parecer. Como manipuladores de la información califican de acto sacrílego, pese al avance científico en que se funda ese saber, deducir que provenimos de la raza negra, originaria, que de allí emerge la genealogía primigenia, primordial, 'de color' hellip,Cuando el presidente Petro asegura que los medios masivos de comunicación odian, y fomentan el odio contra la vicepresidenta Francia Márquez por ser negra, le asiste la razón desde la plenitud irrebatible del estadista, del
economista doctorado. En estos medios racistas hasta los tuétanos, se promueven actitudes clasistas, exclusivistas, arribistas, plutocráticas, desdeñosas. Es posible que el sistema político vigente sea la causa de esa deformación de la verdad, o de una imposición de formas que multiplica la ignorancia y los falsos orgullos. Mientras los comunicadores ortodoxos y clásicos representen el cuarto poder van a ser voceros de las élites rancias que nos rigen, incluso a formar parte de sus núcleos, dentro de un maridaje estrambótico, sin alma. La derecha diseñó ese mundo supuestamente democrático y único para el transcurso de la historia. Son ellos, sus promotores interesados, entonces, las máximas expresiones del dominio y del control social y, lo peor, aceptados por los connacionales, sin semejanzas ante el resto del orbe. Las reacciones del presidente Petro en las últimas semanas poseen un adelanto del nuevo orden que tiene que instaurarse para bien de la humanidad. El ejecutivo destaca que por primera vez la fuerza
pública llega a salvar a las etnias selváticas y no en el plan de su destrucción y aniquilamiento, como era costumbre. Confía en el entendimiento entre los colombianos, sin excepción clasista. Los cuatro menores indígenas rescatados (de entre uno y trece años de edad), sin embargo, correrían más peligro en sus vidas fuera que dentro de la selva, una manigua que es la madre protectora, es el mundo elemental inteligente y divino. Desde los cinco años reciben formación para construir toldos y refugios mediante la flora disponible, durante sus excursiones habituales. Al final, su ubicación se dio a sólo cinco mil metros del sitio del siniestro aéreo. Tal vez se produjo un rodeo permanente de la zona por parte del grupo extraviado. Un hecho curioso se registra con la muerte de los tres mayores de edad, ocupantes de la aeronave, incluida la madre de los niños, en el accidente, y la salvación de los infantes, con un bebé de nueve meses a bordo. No deja de tener unos ribetes atractivos esta historia de los últimos 40 días. En
lo profundo de su significado anuncia una transición hacia la simplicidad de la existencia, por la humildad y la fraternidad, por un pare en ese camino serpenteado por la crueldad de quienes se creen superiores y de sangre azul. Además, no queda el tiempo disponible para insistir tercamente en lo acostumbrado, en lo aceptado sin reparos morales de consideración.