Los Emberacados
Los siete helicópteros Black Hawk fueron entregados al presidente Gustavo Petro en la base antinarcóticos en San José del Guaviare Estas aeronaves perseguirán a los criminales que destruyen las reservas naturales del país incluyendo la selva amazónica
Pasadas las horas y después de escuchar informaciones de diversos medios de comunicación, opiniones de analistas, funcionarios públicos y la del propio Presidente de la República, mi frustración e indignación se focalizo en contra de todos aquellos servidores públicos, que ante cada revuelta popular que se presenta en el país, por reclamos ante el incumplimiento y abandono del Estado, han creído apagar el incendio con acuerdos y promesas que nunca van a cumplir y solo toman en serio los requerimientos de los ciudadanos o grupos de población, cuando hay sangre en la arena y pérdidas materiales que afectan a ciudadanos que nada tienen que ver en el asunto, es decir, las víctimas se multiplican. Que practica más siniestra y criminal. Considero que ha llegado la hora de legislar para que los funcionarios (del presidente y ministros para abajo) sean sujetos de sanciones disciplinarias, penales y fiscales, por aquella inveterada conducta de prometer soluciones y celebrar acuerdos que nunca se cumplen y generan esta clase de afectaciones materiales, muertes y heridos en cada revuelta, para no hablar de aquellos que comparecen a apagar el incendio con gasolina.
Los reclamos y la reacción generalizada de los indígenas, se han salido de madre y es necesario una revisión a fondo de la viabilidad y pertinencia de los reclamos de la comunidad indígena, para diseñar políticas públicas dirigidas a atender sus requerimientos y necesidades básicas insatisfechas, pues el trato otorgado por la alcaldía mayor de Bogotá a los indígenas Embera, es inhumano, indigno y humillante por decir lo menos, pues conocer el hacinamiento cruel, la falta de agua, energía, la falta de atención alimentaria y de salud, que ha provocado la muerte de 21 niños en solo éste episodio en plena capital de la republica ( sin hablar de más tragedias que a diario y en todo el país, están ocurriendo con esta comunidad), son una prueba fehaciente del nivel de abandono de esta comunidad por parte de la alcaldesa y el gobierno nacional . Si no es porque los padecimientos de esta comunidad la denuncia y reconoce el mismísimo presidente Gustavo Petro, la situación pasaría de agache sin ninguna solución y hasta la próxima revuelta.
Es urgente un cambio de dinámica frente a esta situación con los indígenas, o de lo contrario estamos a un paso de una gran tragedia, causada por la rabia en el corazón que se observa progresivamente en cada protesta.
Preocupa enormemente el rol de la Policía Nacional, que en cumplimiento de sus funciones no ha logrado diseñar claramente una política pública de reconciliación con los ciudadanos y la implementación de protocolos limpios en el manejo de la protesta, situación que se agrava dramáticamente con episodios como el del teniente de la policía, que fue descubierto por estar al servicio de la banda criminal denominada Tren de Aragua, señalada de tener inundada de droga a Bogotá y ser la responsable de macabros asesinatos y descuartizamiento de seres humanos. Por supuesto que este es un caso aislado que no habla por toda la policía, pero sí adiciona un punto más, al enorme desprestigio de la institución, que enfrenta una de las páginas más oscuras de la historia.
Le podría interesar leer: La sota de bastos