Los asesinatos de exguerrilleros comprometen la paz en Colombia
El cuerpo de Dimar Torres un exmiliciano de las antiguas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia Farc fue hallado el 22 de abril por sus vecinos en una vereda del departamento Norte de Santander ubicado en la frontera con Venezuela Tenía la cabeza destrozada y cuatro impactos de bala
Por ,SINAR ALVARADO
Fotografi,a. Desde la firma de los acuerdos de paz en noviembre de 2016, al menos 129 excombatientes de las FARC han sido asesinados. El 29 de abril se organizo, una vigilia por los muertos en Bogota,.CreditRau,l Arboleda/Agence France-Presse , Getty Images
Torres, de 39 añ,os, pertenecio, al frente 33 de la guerrilla hoy desmovilizada y siempre vivio, en Campo Alegre, un caseri,o habitado por agricultores. El di,a de su muerte volvi,a en moto desde un pueblo cercano donde habi,a comprado tres machetes para trabajar en el campo.
En una ,primera versio,n oficial, el ministro de Defensa colombiano, Guillermo Botero, informo, que el exguerrillero habi,a muerto durante un forcejeo con un cabo del eje,rcito, al que supuestamente intentaba desarmar. Ma,s tarde, durante una visita de la Comisio,n de Paz del Senado al lugar de los hechos, el general del eje,rcito Diego Villegas admitio, que lo habi,an ejecutado y ,pidio, perdo,n. El propio Villegas es ,investigado ,por una ejecucio,n extrajudicial ocurrida en 2008.
El ministro Botero dijo que el general no consulto, con e,l esta declaracio,n y se vio obligado a confirmar la nueva versio,n, aunque matizo, la responsabilidad del militar implicado. ,Si hubo un homicidio, ha tenido que haber alguna motivacio,n ,, ,dijo el funcionario sobre el caso.
Esta frase del ministro causo, la indignacio,n de poli,ticos y ciudadanos en redes sociales. Parlamentarios de oposicio,n ahora promueven ,una mocio,n de censura ,contra Botero en el congreso, mientras otros piden su renuncia al cargo.
Desde la firma del ,acuerdo de paz ,entre el gobierno de Colombia y las antiguas Farc, en noviembre de 2016 en Bogota,, 129 excombatientes de esa guerrilla han sido asesinados en distintas regiones, segu,n la Agencia para la Reincorporacio,n y la Normalizacio,n. En ,menos de la mitad ,de los casos la fiscali,a ha imputado cargos o ha capturado a algu,n responsable directo.

Simpatizantes del partido Fuerza Alternativa Revolucionaria del Comu,n (Farc) protestaban contra una reforma propuesta por el gobierno para la Jurisdiccio,n Especial para la Paz en Medelli,n, el 13 de marzo. ,CreditJoaqui,n Sarmiento/Agence France-Presse , Getty Images
El 24 de abril, en un ,comunicado, la Misio,n de Verificacio,n de la ONU manifesto, su preocupacio,n por la implementacio,n de las garanti,as de seguridad y por el asesinato de excombatientes desde la firma del acuerdo de paz.
Diez di,as antes de la muerte de Dimar Torres, en Montelara, un caseri,o en La Guajira, al norte del pai,s, una pareja de excombatientes dormi,a con su hijo ,Samuel David, de siete meses, cuando varios hombres armados irrumpieron en la vivienda y abrieron fuego. Los tres recibieron disparos. Carlos Gonza,lez y Sandra Pushaina, los padres de Samuel David, resultaron heridos y lograron salvarse, pero el niñ,o murio, desangrado mientras era trasladado al hospital.
Gonza,lez y Pushaina viven en el Espacio Territorial de Capacitacio,n y Reincorporacio,n Simo,n Trinidad, uno de los campamentos establecidos por el acuerdo de paz donde los exguerrilleros se concentraron despue,s de entregar las armas. La seguridad de esas instalaciones esta, en manos del eje,rcito.
La Agencia para la Reincorporacio,n y la Normalizacio,n, encargada de fortalecer la reintegracio,n de excombatientes a la vida civil, ,encuesto, ,a 10.415 de ma,s de 13.014 registrados y afirma que el 76 por ciento es optimista sobre su futuro. Pero el sondeo tambie,n revelo, que el 44,4 por ciento de los exguerrilleros registrados estima que su vinculacio,n al proceso los pone en riesgo.
Los excombatientes, campesinos con escasa educacio,n en su mayori,a, reciben capacitaciones y algunos apoyos para iniciar proyectos productivos como parte del acuerdo con el gobierno. Sin embargo, ante los asesinatos de sus compañ,eros, la desconfianza empieza a crecer.
Existen antecedentes que estimulan este escepticismo. En 1985, como parte de las negociaciones de paz con el expresidente Belisario Betancur, surgio, la Unio,n Patrio,tica, un partido poli,tico integrado por miembros de las Farc y otros activistas que buscaban el fin del conflicto armado. Casi al mismo tiempo paramilitares y fuerzas gubernamentales empezaron una campañ,a contra militantes del nuevo partido, cuyas vi,ctimas se estiman en ,ma,s de cuatro mil asesinados.

Pablo Catatumbo (al centro) y Carlos Antonio Lozada (tercero a la derecha), excomandantes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, ahora son miembros del partido Farc. Marcharon en marzo contra el llamado del presidente Duque a la propuesta de cambios a la Jurisdiccio,n Especial por la Paz. ,CreditCarlos Julio Marti,nez/Reuters
Ma,s de treinta añ,os despue,s, el costo de sumarse a la paz en Colombia sigue siendo muy alto para algunos. Dimar Torres recibio, cuatro disparos, segu,n confirmo, el fiscal general despue,s de conocer las pruebas forenses, e imputo, cargos contra el cabo Daniel Go,mez por el delito de homicidio. El militar, quien ,confeso, ,que llevaba quince di,as hacie,ndole seguimiento al exguerrillero, ya fue procesado y ,permanecera, recluido en un batallo,n militar ,mientras avanza la investigacio,n.
Los vecinos de Campo Alegre sostuvieron la versio,n del asesinato desde antes de que se conociera la investigacio,n. Jose, del Carmen Abril, miembro de la Asociacio,n Campesina del Catatumbo, cuenta que ese di,a a las 17:20 se escucharon detonaciones en el campamento militar que esta, junto al pueblo. Un muchacho de 14 añ,os alerto, a la comunidad y dijo que vio cuando varios soldados detuvieron a Dimar Torres en un rete,n sobre la carretera.
,Un grupo de unas ochenta personas fue hasta el campamento que tiene el eje,rcito ahi, cerquita a preguntar que, habi,a pasado con Dimar ,, dice Abril. Los militares respondieron que no sabi,an nada, y que era comu,n disparar en esa zona del Catatumbo, donde las guerrillas del Eje,rcito de Liberacio,n Nacional, el Eje,rcito Popular de Liberacio,n y disidencias de las antiguas Farc se disputan el control del territorio y el negocio del narcotra,fico.
Segu,n la oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, esta es la segunda zona de Colombia con ma,s cultivos de coca.

Un joven observaba las fotos de algunos li,deres y excombatientes de las Farc durante un acto conmemorativo en la aldea de Llano Grande, Colombia, el 21 de septiembre de 2018. ,CreditLuis Eduardo Noriega/EPA vi,a Shutterstock
Los campesinos aseguran que esa tarde los soldados, unos veinticinco hombres armados, dispararon varias veces al aire para disuadir al grupo, que al final logro, entrar. ,Encontramos una fosa recie,n abierta donde lo iban a enterrar. Despue,s encontramos el cuerpo de Dimar desnudo ,, cuenta uno de los testigos, quien pidio, no revelar su nombre por temor a represalias.
Despue,s de que los soldados se retiraron, los campesinos de Campo Alegre vigilaron el cada,ver de Dimar Torres durante veinticuatro ,horas, hasta que la Fiscali,a General de la Nacio,n hizo el levantamiento oficial y traslado, el cuerpo en un helico,ptero para realizar la necropsia en Cu,cuta, a unos 250 kilo,metros del homicidio.
Di,as despue,s de la muerte de Torres circularon por las redes sociales fotografi,as de su cuerpo y videos grabados por los vecinos de Campo Alegre. En uno de ellos, un soldado intenta detener a la turba que busca al exmiliciano, un campesino llora y la ca,mara muestra la moto de Torres tirada sobre el pasto junto a su cada,ver.
A rai,z del asesinato de Dimar Torres, el alto consejero para el Posconflicto, Emilio Archila, ,descarto, ,que exista un vi,nculo entre los asesinatos de excombatientes.

Una vista del Espacio Territorial y de Reincorporacio,n establecido en Mesetas, Colombia, un campamento donde viven exguerrilleros que buscan reincorporarse a la vida civil. ,CreditThe New York Times
Pero Carlos Antonio Lozada, uno de los li,deres de la antigua guerrilla y ahora senador del partido Farc, considera que las muertes son sistema,ticas. ,Hay un patro,n que obedece a la incapacidad del Estado para garantizar la seguridad a quienes hemos dejado las armas ,, dijo. ,Es preocupante lo que esta, ocurriendo. Se va perdiendo credibilidad en la voluntad del gobierno para implementar el acuerdo de paz ,.
Muchos excombatientes han abandonado los campamentos donde se concentraron despue,s de entregar las armas, y se han esparcido en distintas zonas por su cuenta. Esto ha vuelto ma,s difi,cil su proteccio,n. La Fundacio,n Ideas para la Paz (FIP) publico, un ,informe ,en el que reseñ,a la intensificacio,n de la violencia en lugares como el Catatumbo, donde fue asesinado Dimar Torres.
Juan Carlos Garzo,n, investigador de la FIP, considera que el reto para el Estado es mayu,sculo. ,Se trata de construir institucionalidad a partir de un proceso colectivo ,, dice. Un esfuerzo ,que entre otras cosas incluye la reconciliacio,n ,.
En las zonas del pai,s donde se ha instalado la guerra durante de,cadas, el poder ha cambiado de manos de forma sucesiva. Norte de Santander fue dominado por los paramilitares, por las antiguas Farc y ahora por el ELN. El desafi,o alli,, segu,n Garzo,n, es lograr que prevalezca el Estado y no los grupos ilegales. ,Con la comunidad y con las autoridades locales hay que construir mecanismos de prevencio,n y proteccio,n ,, dice.
(Tomado de ,nytimes.com/es)