Longevidad Saludable
Esta mañana me enteré de la llegada de una visita inesperada que llegó para quedarse. No trajo ni café, ni pan, ni menos flores; no llamó, ni mandó mensajes. Se llama... vejez.
Como la canción de Armando Manzanero "Parece que fue ayer", según recuerdo hace unos añitos, entonamos "Es un buen tipo mi viejo, que anda solo y esperando. Tiene una tristeza larga de tanto venir andando", del cantautor italiano radicado en Argentina y que tiene nacionalidad colombiana, el famoso Piero.
También hace unos meses oía "Recuerdo que de niño, con él jugaba yo, que me contaba cuentos, hasta que un día murió" del dueto Silva y Villalba, fundado en 1961 en la ciudad de Neiva, "Se murió mi viejo".
Hace unos pocos días, cantamos con el viejo "Chente", el gran ídolo de la canción mexicana, "Mi vejez". Canción de Vicente Fernández: "Ayer me dijeron 'Viejo'. Por un momento, me estremecí. Después me miré al espejo y al fin noté lo que envejecí".
Todo esto para indicar que los años pasan, nos llegan y, por muy duro que sea el acero, el tiempo lo desgasta y lo va doblando. El Banco Mundial, hace un mes en un comunicado de prensa, propuso o habló de la longevidad saludable. Es un enfoque integral que busca mejorar la calidad de vida y extender la esperanza de vida de las personas, definiendo y priorizando los cambios de políticas y estrategias que puedan salvar y prolongar vidas para las personas que trabajan en el sector informal, a fin de ayudar a cubrir los costos de salud esenciales y contribuir a un envejecimiento digno.
Adoptar medidas audaces para promover una longevidad saludable podría salvar 150 millones de vidas y prolongar la vida de millones de personas más. El ahorro en los costos de atención médica, los estilos de vida más saludables, el aumento de la productividad de la fuerza laboral y la reducción del gasto público en servicios sociales.
Las enfermedades no transmisibles (ENT) —como la diabetes, las enfermedades respiratorias, las afecciones cardíacas y los distintos tipos de cáncer— se interrelacionan con el estrés climático y la vulnerabilidad a las pandemias. Las personas más pobres y vulnerables son las más susceptibles a las ENT, debido al tabaquismo, consumo de alcohol y obesidad, y a la menor calidad de la atención médica que reciben, y tienen menos capacidad para pagar tratamientos y hacer frente a la pérdida de ingresos.
“Las enfermedades no transmisibles mantienen a las personas atrapadas en la pobreza, afectando las oportunidades y la calidad de vida de las generaciones actuales y futuras”.
Esta propuesta incluye varios objetivos clave: fomentar la capacidad funcional, crear entornos amigables, combatir la discriminación por edad, proveer servicios de salud integrales, fortalecer las redes de apoyo social, y sobre todo la igualdad de género. Aunque las mujeres suelen vivir más que los hombres, enfrentan períodos más largos de enfermedad y discapacidad y tienen menos recursos para abordar estos desafíos.
En conclusión, el llamado del Banco Mundial sobre la longevidad no solo busca extender la vida, sino también mejorar la calidad de vida de las personas mayores.