Lo mismo que antes
Ante la Asamblea Departamental se presentó a debate de control político el Gerente de Aguas del Huila Genaro Lozada Mendieta para ofrecer un informe sobre el proyecto de las 851 baterías sanitarias que beneficiarán a igual número de familias de 34 municipios en el Departamento del Huila
La terquedad, con trasfondo político, de algunos sectores como el empresarial organizado, aquel poder agremiado con naturaleza oligárquica, clasista, que ejerce una fuerte presión sobre las decisiones políticas de amplio espectro en la vida social, al mismo tiempo que ataca mediante posturas falaces, las disposiciones de contenido fraternal y justo, de redistribución de la riqueza, a las que puede considerar inconvenientes, lesivas para 'el orden constitucional y legal' que se arroga representar, usa entonces un discurso manido, desde buena parte del siglo anterior, que no se compadece con la actual realidad del país y con la voluntad popular expresada en las urnas durante los últimos comicios presidenciales. Sobre todo, defiende a capa y espada, aunque con el sentido más oculto posible del discurso mediático (ejerce un amplio poder sobre la prensa nacional privatizadora, comprada) las raíces y las entretelas que tienen que ver con su permanencia, con su función superestructural -es decir, la suya propia en la que comparte el poder con los demás factores de dominio 'democrático-institucional', del andamiaje del sistema jurídico- en medio de la manguala eterna, para poner y quitar a su antojo, de cara a un pueblo visto como borrego, hasta ahora. Los historiadores serios ,que los hay para bien del territorio patrio- relatan que a través de la vida republicana los presidentes electos se han visto, y sentido, obligados a consultar en congresos y asambleas sectoriales del ramo todas sus decisiones, incluso a pedir permiso para gobernar, para fijar impuestos. Se puede por igual materializar en ese estrambótico maridaje colombiano una puerta giratoria, de las acostumbradas en el país, cuando en la práctica no se dividen los poderes, y los sectores privados meten la mano en la gobernabilidad, van y vienen, en un permanente multiplicar de su patrimonio: todo un sistema estrafalario ante la faz del mundo civilizado, en cuanto monopoliza la función pública, igual que perpetua el atraso y la inequidad. Es tal la incidencia de estos personajes encumbrados que uno de los últimos presidentes nacionales de Fenalco, Guillermo Botero Nieto, fungió como Ministro de Defensa hasta que uno de los acostumbrados bombardeos a los niños campesinos, en la guerra subversiva lo sacó del cargo, lo mandó de vacaciones permanentes por su tozudez y descaro, aunque a regañadientes. En los intentos anteriores por pacificar el país y alcanzar el progreso a través del diálogo, se respaldaron mutuamente con las fuerzas militaristas, derechistas, de carácter castrense, en su mayoría, para oponerse eficazmente a cualquier asomo de cambio, tal como ocurrió con los presidentes Belisario Betancur y Virgilio Barco en su momento. El actual portavoz de Fenalco, Jaime Alberto Cabal Sanclemente, en 2022, se declara abiertamente derechista en los reportajes de la televisión nacional y se atreve con temeridad a dar un compás de espera al gobierno Petro y al proceso de reformas que comienza, ante los que se opone con vehemencia. (Fuentes: Nueva Historia de Colombia, Planeta Colombiana Editorial S.A., 1989 y Colcultura, edición original, Memorias de la Violencia en Colombia, vol. 4, Taller Cultural 'José Eustasio Rivera')
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