Lejuras para los malandrines
Con protocolos de Bioseguridad y sin restricciones de aforo volverán a clase los colegios oficiales de Neiva
Aquí, según ella, aplica el sentir popular en cuanto 'no se consigue un policía para un remedio'. Revela la detective en su decir, unas muy graves deducciones frente al orden público local y, entonces, confirma la abierta peligrosidad de vivir aquí y en el área metropolitana incluida. Sus razones tendrá hellip, iexcl,y hay que respetarlas!, como decía el periodista radial Á,lvaro Falla Ramírez durante sus acostumbradas peroratas de las mañanas en esta capital.
Esta señora, quien se hace llamar Diana, como nombre de pila, pertenece a una numerosa familia de policías de Ibagué, de varias generaciones, una capital en la que esa institución todavía funciona para bien de la sociedad tolimense.
No es la primera vez que fuentes ocasionales, con origen estatal y paraestatal, nos describen experiencias relativas a la aparente corrupción policial, imperante en estas lejuras del país y tal vez internalizada por el grueso de la población, beneficiario de los negocios turbios desde tiempos remotos.
Algunos paramilitares provenientes de la Costa y del norte del país, durante su auge prolongado en el territorio, se sorprendieron al transitar por la zona monumental de Los Elefantes ,vía a Surabastos, conectada con la carrera segunda y con la carretera nacional adyacentes- y notar los códigos de señales y los ruidos particulares usados por las patrullas policiales para anticipar, avisar mediante claves pre-acordadas con los mafiosos, con los jíbaros que pululan en una extendida zona franca del vicio, sobre los operativos en desarrollo inminente, en consecuencia, para estos observadores se trataba del lanzamiento amañado de anuncios previos a las acciones dispuestas contra las estructuras asociadas al crimen allí, incluso en los recovecos naturales de los bordes del río Magdalena, tradicionalmente usados para el expendio de sicoactivos, en virtud de presentar varias grutas rocosas, de difícil acceso.
Se integran, pues, en esa zona anotada, la parte suroccidental urbana de Neiva ,como sus goteras- con la frontera del río grande. Por su experiencia permanente en la geografía nacional, los acute,paras acute, dieron en afirmar que nunca antes habían presenciado semejante fenómeno institucional de connivencia con el narcotráfico, a la vista del respetable público.
Al contrario, aseguraban que en el resto del país existían mano fuerte y 'palo venteado' para los jíbaros hellip, Fuentes educativas de la ciudad, al amparo del anonimato, por su parte añaden que una mordaza subrepticia (al parecer impulsada por gremios interesados, mediante la presión publicitaria) ataja los reportes de prensa originados en el Huila cuando intentan informar al país sobre hechos de extrema gravedad penal, de carácter socio-criminal, ocurridos en esta jurisdicción, posiblemente con el fin de lavar una imagen deteriorada por la fuerza de los acontecimientos.
Sin embargo, la entronización del crimen es un factor de poder y de decisión política en la actualidad, difícilmente remontable por las sociedades, de no ser que algo extraordinario ocurra y logre cambiar el sistema de la monetización a ultranza, al menos en Colombia.