Las Yeguas de Diomedes
El mandatario aseguró ante los representantes de los principales bancos públicos de desarrollo del mundo que la economía informal puede convertirse en el principal instrumento de lucha contra la pobreza
nos agobian y son el gran problema que no permiten encontrar el camino de la armonía que tanto requerimos, para convertirnos en una tribu en donde las agendas sectoriales cedan el paso al destino natural, que en condiciones normales la humanidad debiera tener.
En ese mar de contradicciones e intereses sobre la cual nos encontramos navegando, no hemos sacado lo mejor de nuestro tejido humano, para poner a salvo la nuestra patria por encima de los partidos y que la verdad siempre este por encima de la mentira. Nos ocurre lo contrario: Los partidos no son la patria, son apenas grupos residuales de poder, que, anclados en nuestro bajo nivel de educación, usan y abusan del poder, para beneficio de grupos residuales de interés, en desmedro de lo público que es de todos, y sin darse cuenta que esa visión de la vida, nos tiene en los más escandalosos índices de inviabilidad social. Lo que hoy es negro mañana será blanco, o lo que hoy es un hecho cierto y escandaloso, mañana será un episodio más de nuestra escorrentía nacional, en donde los bandidos están afuera y los inocentes están adentro. La hoja de vida transparente de un ciudadano del común, está por debajo del dossier delictivo de un influyente personaje en nuestra dinámica de valores, en donde alguien con amplio prontuario delictivo, llega más fácil que un ciudadano con amplia y meritoria hoja de vida. En nuestra realidad de hoy, trastocamos el pasaje bíblico del camello y la aguja, pues en nuestra amada Locombia, es más fácil que un inocente llegue a la cárcel que un delincuente termine judicializado.
La forma de nuestro proceder en el trámite de las diferencias, actividades, de relacionamiento social o intereses con perfil individual o colectivo, me han traído a la memoria, el pasaje aquel de la mitología griega, cuyo título preside mi columna de opinión. Así como las Yeguas de Diomedes, se volvieron expertas en comer carne humana, nosotros no ahorramos esfuerzos para comernos vivos a nuestros pares humanos, utilizando el arma que sea, con tal de destruir al otro. Nuestros alcances de maldad, van desde el aniquilamiento moral, hasta la propia eliminación física, con tal de sacar del camino a un contradictor o a un competidor. Ese es el pan de da cada día en nuestros medios de comunicación, en los círculos políticos, en los guetos sociales y empresariales, en donde todo vale, menos el respeto, la ética, la dignidad y la misericordia humana.
Las redes sociales hoy, son el ejemplo más patético de un actuar colectivo, dirigido a destruir a nuestro hermano, con tal de lograr un objetivo mundano, sin importar los efectos personales, familiares o sociales, de propalar una infamia en contra de un ciudadano. Nadie puede levantar la cabeza, porque el verdugo social, está listo con la guillotina o el mazo, para propiciarnos el golpe de gracia, que nos pase a los rincones más escondidos de la ignominia humana. Toda gira en torno a la envidia, la codicia material, los antivalores y la autodestrucción, que hoy se anida como patrón cultural, en grandes segmentos de la nuestra sociedad. La crisis es tal, que quiero traer como ejemplo lo vivido en el pasado proceso de paz, pues a punta de desinformación, mentiras y noticias falsas, hicieron fracasar el plebiscito como mecanismo de refrendación popular del proceso de paz, antes de sentarnos a evaluar serenamente sobre la conveniencia de su aprobación e implementación, adoptamos las más imaginarias y agresivas formas de bloquear el proceso, al punto de que tal vez, somos el único país del mundo en que pasó lo que ocurrió: Nos convocaron a través de un mecanismo de participación ciudadana, a manifestarnos si estábamos en favor de la paz o de parar la guerra, y contra todos los pronósticos, preferimos la guerra a la paz. iexcl,Sagrado rostro!
Muchos me cuestionan porque no tengo redes sociales como Facebook, Twitter y cuando embeleco se han inventado para esclavizarnos, vigilarnos y gobernar nuestra propia vida, señalándome como anticuado y por fuera de la realidad. Yo les he respondido: No tengo redes sociales, iexcl,pero tengo tranquilidad, alegría, entusiasmo y un buen vivir!