Las tiendas de barrio el centro de abastecimiento en la cuarentena
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Cuando las autoridades decidieron que se iba a implementar la cuarentena, luego de conocerse los primeros casos de Covid-19, los comercios de grandes superficies se vieron beneficiadas porque las personas recurrieron corrieron a abastecerse de alimentos, productos de aseo y de lo esencial durante el aislamiento social.
Pero a medida que la cuarentena iba avanzado y la imposición del pico y cédula por parte de las administraciones municipales, como en el caso de Neiva, la manera de consumo fue cambiado generando que los usuarios prefieran hacer sus compras en almacenes de bajo costo (68,5%) y en tiendas de barrio (53,3%), según un informe realizado por la plataforma de estudios de mercado LookApp.
Mientras más del 60% de los grandes comercios reportaron reducción en sus ventas, las más de 278 mil tiendas de barrio del país, de las cuáles más de 2.500 están en Neiva, el panorama durante la cuarentena ha sido totalmente diferente pues sus ventas aumentaron considerablemente.
Han sido tan buenas las ventas de los tenderos, que en febrero cuando no se esperaba la cuarentena las ventas promedio eran de $5.250 por persona para pasar a finales de marzo cuando ya se esperaba la cuarentena a un promedio de 12 mil pesos.
Los productos que más variación positiva tuvieron durante esos días fueron: arroz (38,6%), aceites (31,7%), galletas (30,2%), y pan empacado (19,2%).
Todo esto se debe a que los tenderos siguieron trabajando y han sido un gran apoyo para las comunidades, pues son cercanos a sus clientes, venden en pequeñas cantidades, a veces ofrecen servicios a domicilio y hasta fían.
A pesar de la evolución de los grandes supermercados y de la llegada de los competidores de bajo costo, las tiendas de barrio siguen siendo, sin lugar a dudas, el más importante medio de distribución de los productos de la canasta familiar.
Las cifras muestran que las tiendas de barrio en las principales ciudades del país, captan más del 48 por ciento de todo el mercado de la canasta familiar, mientras que en las pequeñas poblaciones su participación se fortalece en un 62 por ciento. Además, no solo aportan económicamente al país, sino que también generan empleo. Un estudio arrojó que 4,25 personas son empleadas por cada uno de estos negocios.