LAS COSTUMBRES MAFIOSAS EN EL ENTORNO
Algunos episodios turbios regresan hoy a la memoria luego de las últimas denuncias de corrupción formuladas por el gobierno Petro en el tema del contrabando múltiple. Se puede decir que el resto del periodo presidencial se podría utilizar, hora tras hora, día tras día en curso (24-7), para destapar los episodios de podredumbre que soporta el país en medio del estoicismo más estrambótico que se conozca en este planeta. Pero se necesitarían varios cuatrienios más para llegar a lo más hondo del negocio criminal. Viene de conductas cristalizadas tras el paso del tiempo a manera de un estigma enraizado en el manejo de la cosa pública. Y eso que el presidente Gustavo Petro habla de un época reciente, de 2016 hacia acá, para el caso más grande de complicidad político-social frente al tema de la Dian, la policía y los organismos de control, entre otras ‘instituciones’. La sumatoria advierte trillones de pesos esquilmados por los bribones y rufianes involucrados, muchos de ellos encaramados en lo más alto de la escala del poder. La Casa de Nariño también se convirtió en una guarida segura, al lado del Congreso y de las Cortes, como su misma localización lo señala, en el propio centro de la toma de decisiones que afectan a los coterráneos. Si el país recupera su patrimonio y su dignidad puede dedicarse a vivir de la renta durante extensos periodos en tránsito, sin despeluznarse. Las décadas finales del siglo XX cocinaron los ingredientes de una olla hedionda sobre la que el ojo de la nacionalidad no se posó, tal vez por la fuerza arrebatadora de los acontecimientos en curso. Eran tiempos en que se llegó a pensar que no existía forma alguna de modificar el statu quo y hasta la educación promulgaba esa modalidad administrativa como una panacea en el camino de la acumulación de la riqueza. No obstante, quedan pensadores, intelectuales y expertos pesimistas frente al cambio operado en el territorio patrio, en virtud del pensamiento criollo y de sus particularidades patológicas. Muchos por igual, aseguran que tendremos más de lo mismo, incluso más grave si regresan los antiguos dueños de la administración pública, con origen ultraderechista, impenitentes, cínicos y tercos hasta más no poder…N. de R.: Como periodistas judiciales de la radio regional denunciamos en 1988 el negocio ilícito del tráfico de drogas por parte de la policía corrupta en el Comando del departamento. Toda su infraestructura institucional puesta al servicio del comercio de sustancias ilícitas, algo estrafalario para entender y compartir como ciudadanos en ejercicio pleno de derechos. Aunque la noticia llegó al resto del país no pasó nada, más allá de unas amenazas de muerte por las revelaciones de prensa.