Las bestialidades de Duque
Aunque J Balvin no ha mostrado bien el rostro de su pequeño sí ha enamorado a sus fans en diferentes ocasiones con algunas publicaciones que ha hecho de momentos que comparten entre padre e hijo
Sin embargo, no pudo ocultar del todo esa pequeñez intelectual que lo carcomía por dentro -hasta ahora es lo que no menos siempre reviste importancia para conducir al país, como si el hecho constituyera una tradición, un determinismo- en medio de algunas salidas en falso. No obstante, en los actos públicos en caliente, al subir el tono de la voz, era aplaudido a rabiar por sus correligionarios, aquellos que abundan en este país, y que hoy se rasgan las vestiduras frente al triunfo de Gustavo Petro. Lo dejó entrever siempre Iván Duque para defender sus posturas cavernarias, de derecha extrema.
DERECHO Y SOCIOLOGÍ,A A LA BASURA
Se inventó el entonces ejecutivo una caprichosa punición de los manifestantes para la aplicación del derecho y para la restitución de los bienes afectados por los enfrentamientos callejeros, incluso burló la vigencia de las teorías sociológicas alusivas a las multitudes, a las masas amorfas. Las masas en una protesta ciudadana se mueven sin obedecer a una dirección, o a un liderazgo que al ritmo de la calentura las empuje a la destrucción y al choque, mediante órdenes expresas en diferentes sentidos a la vez, entre ellos un posible repliegue. Sus actos son imprevisibles e incontrolables para la sociedad afectada por los líos de orden público, y hasta se podrían enfrentar en bloque a un tanque de guerra sin pensar en las consecuencias (' iexcl,van es pa'delante!'), por lo tanto no es medible su osadía como muchedumbre en un momento determinado. Es lo que definen en preceptiva literaria como una turbamulta hellip, Su actividad nace de un contagio síquico, de un haz de voluntades, y sus acciones no se pueden individualizar o personalizar, juzgarlas podría ser inocuo en un momento determinado.
DDHH EN EL MUNDO
La representante de la ONU para los Derechos Humanos, Juliette Riveros, durante la audiencia pública celebraba en la última semana en el Congreso de la República para el análisis de la situación de los detenidos durante el paro nacional, demostró la cadena de irregularidades cometidas en la judicialización de la llamada 'primera línea' y la consecuente estigmatización de los jóvenes y de la población, en términos generales. Consideró un exabrupto, un esperpento jurídico, acusar a los muchachos de concierto para delinquir y terrorismo, pues no resultan éstos adecuados para sancionar las conductas violentas que pueden surgir en el marco de las protestas. Los tipos penales (la configuración de las conductas juzgadas) predicados por la Fiscalía y por la justicia ordinaria no responden a la realidad y a la verdad de los acontecimientos de orden público, desatados en las refriegas. La utilización del punible de 'terrorismo' (art. 340 del C.P.P.) es excesivo, dijo la experta internacional ante el auditorio convocado en el parlamento, luego de los procedimientos en curso. Algunos de los jóvenes encartados han sido conducidos a cárceles de alta seguridad, pero ahora serán remitidos a sus lugares de origen como parte de la corrección procesal. La postura de la ley aplicada por los jueces representa ,considera- a las primeras líneas como organizaciones que tienen un fin criminal, y que en su seno se habría planificado y acordado la comisión de delitos. Generaliza, con algo de perversión, en torno a que ello forma parte básica de la organización de las protestas, con antelación a los recorridos. Criminaliza en conjunto a los jóvenes que protestan organizadamente.
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