La torpesa de Castillo
El alto comisionado para la Paz Danilo Rueda reveló que la Segunda Marquetalia grupo armado ilegal liderado por alias Iván Márquez haría un cese a sus acciones terroristas para iniciar los diálogos de paz con el Gobierno de Gustavo Petro
Desde el momento mismo del triunfo, el expresidente Castillo fue objeto de la más feroz e irracional de las oposiciones por parte de los partidos que no pudieron obtener la confianza del hermano pueblo del Perú, para regir sus destinos, por más que su oposición implique ir en contra del mismísimo pueblo a quien dicen representar. Es una novedosa y cruel modalidad del ejercicio democrático. A ese pobre hombre, Semanalmente le estaban tumbando un funcionario y no lo dejaban gobernar, en una estrategia siniestra para llevarlo al fracaso y destituirlo por la vía del Congreso de la República. No se preocupen, que a quienes le hicieron la vida imposible a Castillo para que no pudiera gobernar y después tumbarlo, les tocara comer de su mismo cocinado, porque esa receta de la anarquía política y caos, parece estar incrustada en la genética de los peruanos, o sino miremos por el espejo retrovisor y a muy corta distancia encontraremos similares ejemplos de presidentes caídos, huyendo, presos o muertos en su propia desgracia.
El destino final de Pedro el pequeño, no solo es tuvo a cargo de sus enemigos, él mismo tiene su propia cuota de responsabilidad en lo ocurrido, pues desde el inicio de su gobierno, dio muestras de ser un presidente errático, incompetente, con señalamientos de corrupción y de nula experiencia en el manejo político, que finalmente lo llevaron a cometer semejante torpeza, que provoco la unidad de cuerpo, que termino sacándolo a sombrerazos y esposado del poder. Castillo no realizo el más mínimo análisis sobre los alcances de su determinación errática, pues si en gracia de discusión aceptáramos esa salida, ella no sería posible sin el respeto a la tridivisión del poder, el apoyo del pueblo que lo eligió, un mínimo respaldo político y con el beneplácito de las fuerzas militares.
Los problemas con las fuerzas políticas del Congreso que no lo dejaban gobernar, ha debido manejarlos con un poco de jarabe que se llama Gobernabilidad, y antes de permitir el avance de posiciones y descontento político al interior del congreso, debió conectarse con el pueblo raso, para defender su obra de gobierno si es que la estaba o quería desarrollar, y neutralizar por esa vía, el intento golpista que como fantasma lo perseguía de día y de noche.
Le falto ir oportunamente al médico, para que le recetara una dosis intensa de PETROMICINA, para no dejarse joder de quienes lo hostigaron y obstruyeron hasta último momento. Castillo estaba con anemia política aguda y en lugar de acudir al médico o al profesor Petronilo para que lo recetara, prefirió echar de mano la decisión más temeraria y peligrosa que presidente alguno pueda tomar, en un país que transita los caminos de la democracia.
Que bien le hubiera servido una miradita a la ruta de gobierno que recorre el presidente Petro, en la conducción de este dificilísimo país, de roscas políticas que históricamente lo han asaltado. Hoy Gustavo Petro, gracias a sus capacidades, su trayectoria como congresista (conoce muy bien a todas las cucarachas que habitan ese calabazo), una conexión insuperable con el pueblo que lo eligió, mas todos aquellos que antes lo odiaban y hoy lo respetan, por su talante y liderazgo, gobierna con liderazgo supremo. O sino pregúntenle a los del Centro Democrático y Cambio Radical, que aún están tendidos en el suelo, después de recibir semejante muenda en la moción de censura (solo apoyaron la moción, veinticuaaaatro voticos) contra la ministra de Minas. Esa oposición esta como el borrachito aquel, que tendido en el suelo después de un tramacazo de alguien que no se aguantó su necedad, lo amenaza tembloroso y sin fuerzas para levantarse, iexcl,con no dejar eso así!
Termine de escribir este artículo, en un momento difícil, de nostalgia y desgano, pero mi sentido de la responsabilidad y orientación que tengo frente a mis lectores, me obligaron en esta madrugada a concluirlo.
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