La territorial Huila - Caquetá - Putumayo, abandonada por la sede central de la Esap
La ESAP Territorial Nro. 15 atraviesa una crisis de gobernabilidad debido a la falta atención de parte de la sede central, dirigida por el doctor Iván Bula Escobar y el Consejo Directivo Nacional.
La ESAP Territorial Nro. 15 atraviesa una crisis de gobernabilidad debido a la falta atención de parte de la sede central, dirigida por el doctor Iván Bula Escobar y el Consejo Directivo Nacional. Desde hace aproximadamente cinco meses, la entidad carece de un director territorial tras la renuncia del titular. En su lugar, fue encargado el responsable de la sede en Cundinamarca, quien no ha hecho presencia en el Huila. Como resultado, la administración quedó en manos de funcionarios sin autonomía administrativa, lo que impide la adecuada ejecución de los programas contemplados en los planes de acción de la ESAP.
Otro problema grave es la paralización de las obras de la sede administrativa y académica, abandonadas desde hace más de 12 años. Pese a los compromisos adquiridos con los órganos de control y las veedurías, la actual administración no ha tomado medidas para reanudar los trabajos, lo que genera un evidente detrimento patrimonial, ya que los presupuestos se desactualizan y los recursos públicos se desperdician sin avances concretos.
Además, la ESAP ha descuidado su misión de capacitación, asesoría y consultoría a las entidades territoriales del Huila, Caquetá y Bajo Putumayo. A pesar de que los municipios aportan recursos a la institución a través de la Ley 21 de 1982 aporte parafiscal de las nóminas de los empleados, estos fondos no se están reinvirtiendo en la mejora de la calidad académica y administrativa. La comunidad educativa y las entidades territoriales exigen respuestas claras y soluciones inmediatas. Es imperativo que el director nacional de la ESAP visite la región, rinda cuentas a la comunidad y exponga las medidas que se adoptarán para garantizar el cumplimiento de los compromisos adquiridos. Los huilenses, caqueteños y putumayenses no pueden seguir siendo ignorados por el Estado en un asunto de tanta relevancia para el desarrollo regional.
Otro problema grave es la paralización de las obras de la sede administrativa y académica, abandonadas desde hace más de 12 años. Pese a los compromisos adquiridos con los órganos de control y las veedurías, la actual administración no ha tomado medidas para reanudar los trabajos, lo que genera un evidente detrimento patrimonial, ya que los presupuestos se desactualizan y los recursos públicos se desperdician sin avances concretos.
Además, la ESAP ha descuidado su misión de capacitación, asesoría y consultoría a las entidades territoriales del Huila, Caquetá y Bajo Putumayo. A pesar de que los municipios aportan recursos a la institución a través de la Ley 21 de 1982 aporte parafiscal de las nóminas de los empleados, estos fondos no se están reinvirtiendo en la mejora de la calidad académica y administrativa. La comunidad educativa y las entidades territoriales exigen respuestas claras y soluciones inmediatas. Es imperativo que el director nacional de la ESAP visite la región, rinda cuentas a la comunidad y exponga las medidas que se adoptarán para garantizar el cumplimiento de los compromisos adquiridos. Los huilenses, caqueteños y putumayenses no pueden seguir siendo ignorados por el Estado en un asunto de tanta relevancia para el desarrollo regional.