LA TERNA SOBRESALTADA
El pasado viernes, 14 de marzo, luego de más de trece horas de sesión, en donde escucharon las propuestas programáticas de los ocho aspirantes y dialogaron sobre ellas, el Consejo Superior Universitario seleccionó la terna conformada por el abogado Abelardo Poveda, el biólogo Rubén Valbuena y el médico Pedro Reyes, quienes disputarán la designación como Rector de la Universidad Surcolombiana para el período 2025-2029, en el marco de una consulta estamentaria convocada para el 24 de abril de 2025.
Previamente, el jueves, 13 de marzo, el órgano directivo negó la proposición realizada por el Gobierno Nacional con el fin de modificar el literal d del Acuerdo 031 de 2004 (Estatuto Electoral), en la cual se proponía que el voto de los consejeros para seleccionar la terna fuera público. Aduciendo a riesgos jurídicos que podrían viciar el proceso, siete de los nueve consejeros prefirieron mantener el voto secreto, aun cuando la modificación no cambiaba las reglas de juego para los aspirantes, sino que efectuaba el principio de publicidad y transparencia en las decisiones de los directivos.
Así las cosas, el procedimiento determina que los nueve consejeros depositan secretamente en la urna, una papeleta con tres nombres de aspirantes diferentes. La votación se hace por rondas en las cuales se descartan a los candidatos que obtengan la menor votación. Finalmente, la terna queda conformada en la última ronda cuyo resultado arroje que las tres mayores votaciones logren, cada una, como mínimo, seis votos.
De esta manera, en la sesión del pasado viernes hubo dos rondas. La primera, arrojó 9 votos para Pedro Reyes, 9 para Rubén Valbuena, 4 para Alexander Quintero, 4 para Abelardo Poveda y 1 para Alfonso Manrique; el resto de aspirantes no obtuvieron ningún voto, por lo tanto quedaron descartados. Finalmente, la segunda y última ronda determinó 9 votos para Pedro Reyes, 8 para Rubén Valbuena, 7 para Abelardo Poveda, 3 para Alexander Quintero y ninguno para Alfonso Manrique. Quedaron ternados los tres primeros.
Lo que podemos inferir de lo anterior, es que el Consejo Superior trabajó sobre la base de un acuerdo en el que Pedro Reyes y Rubén Valbuena eran la garantía para sostenerlo, por eso en la primera ronda obtuvieron la totalidad de los votos de los consejeros. Sin embargo, tras el empate entre Abelardo Poveda y Alexander Quintero (dos aspirantes que representan una visión alternativa), el Consejo Superior mayoritariamente se decantó por Abelardo Poveda.
La decisión final de la segunda ronda evidentemente reflejó el temor y sobresalto que generaba la inclusión de Alexander Quintero en la terna, teniendo en cuenta -entre otros aspectos- que la consulta virtual realizada a los docentes el miércoles pasado, fue ganada por él. De esta manera, su exclusión, derivó en el descontento de un importante sector dentro de la universidad.
Ahora, los ex-aspirantes tendrán un papel importante en determinar la relación de fuerzas de los tres ternados, razón por la cual, esta semana será fundamental en las decisiones que se tomen en medio del comienzo de la campaña que durará cinco semanas y media, atravesada en su recta final por la Semana Santa.
Entretanto, durante la sesión hubo algunos temas abordados por los candidatos que deben ser tenidos en cuenta en el debate académico, como por ejemplo, la actualización del Estatuto General, el plan de reestructuración administrativo y financiero, la política de regionalización e internacionalización, las medidas para resolver el hacinamiento, los programas de bienestar para los estudiantes, la dignificación de la labor docente especialmente en catedráticos, la oferta académica pos-gradual, las nuevas tecnologías de la información y la comunicación y su relación con la pedagogía, la articulación Universidad-Gobierno-Gremios-Sociedad Civil para repensar la universidad prospectivamente ante los retos demográficos y de pertinencia formativa, entre otros.
Por último, como medida estructural para disminuir la judicialización del proceso eleccionario, profundizar la democracia universitaria y permitir la gobernanza estable de la universidad, es necesario que el mecanismo de designación de Rector sea modificado, fundamentalmente porque la discrecionalidad que posee el Consejo Superior para elegir la terna sin ningún criterio reglado, motiva prácticas que trasgreden la autonomía universitaria, limitan la participación directa y genera inestabilidad institucional. Además, la ponderación del voto entre profesores de planta, profesores catedráticos, estudiantes y graduados es desigual y excluyente y, por lo tanto, desincentiva la participación de toda la comunidad en este tipo de procesos. Es un debate que debe retomarse y trascender del contexto coyuntural en el momento de la elección de Rector.
Posdata: este 18 de marzo todos y todas a las calles a defender las reformas laboral y de la salud. Si el Congreso de la República no quiere debatir las reformas, entonces la ciudadanía debe movilizarse y decidir.
Previamente, el jueves, 13 de marzo, el órgano directivo negó la proposición realizada por el Gobierno Nacional con el fin de modificar el literal d del Acuerdo 031 de 2004 (Estatuto Electoral), en la cual se proponía que el voto de los consejeros para seleccionar la terna fuera público. Aduciendo a riesgos jurídicos que podrían viciar el proceso, siete de los nueve consejeros prefirieron mantener el voto secreto, aun cuando la modificación no cambiaba las reglas de juego para los aspirantes, sino que efectuaba el principio de publicidad y transparencia en las decisiones de los directivos.
Así las cosas, el procedimiento determina que los nueve consejeros depositan secretamente en la urna, una papeleta con tres nombres de aspirantes diferentes. La votación se hace por rondas en las cuales se descartan a los candidatos que obtengan la menor votación. Finalmente, la terna queda conformada en la última ronda cuyo resultado arroje que las tres mayores votaciones logren, cada una, como mínimo, seis votos.
De esta manera, en la sesión del pasado viernes hubo dos rondas. La primera, arrojó 9 votos para Pedro Reyes, 9 para Rubén Valbuena, 4 para Alexander Quintero, 4 para Abelardo Poveda y 1 para Alfonso Manrique; el resto de aspirantes no obtuvieron ningún voto, por lo tanto quedaron descartados. Finalmente, la segunda y última ronda determinó 9 votos para Pedro Reyes, 8 para Rubén Valbuena, 7 para Abelardo Poveda, 3 para Alexander Quintero y ninguno para Alfonso Manrique. Quedaron ternados los tres primeros.
Lo que podemos inferir de lo anterior, es que el Consejo Superior trabajó sobre la base de un acuerdo en el que Pedro Reyes y Rubén Valbuena eran la garantía para sostenerlo, por eso en la primera ronda obtuvieron la totalidad de los votos de los consejeros. Sin embargo, tras el empate entre Abelardo Poveda y Alexander Quintero (dos aspirantes que representan una visión alternativa), el Consejo Superior mayoritariamente se decantó por Abelardo Poveda.
La decisión final de la segunda ronda evidentemente reflejó el temor y sobresalto que generaba la inclusión de Alexander Quintero en la terna, teniendo en cuenta -entre otros aspectos- que la consulta virtual realizada a los docentes el miércoles pasado, fue ganada por él. De esta manera, su exclusión, derivó en el descontento de un importante sector dentro de la universidad.
Ahora, los ex-aspirantes tendrán un papel importante en determinar la relación de fuerzas de los tres ternados, razón por la cual, esta semana será fundamental en las decisiones que se tomen en medio del comienzo de la campaña que durará cinco semanas y media, atravesada en su recta final por la Semana Santa.
Entretanto, durante la sesión hubo algunos temas abordados por los candidatos que deben ser tenidos en cuenta en el debate académico, como por ejemplo, la actualización del Estatuto General, el plan de reestructuración administrativo y financiero, la política de regionalización e internacionalización, las medidas para resolver el hacinamiento, los programas de bienestar para los estudiantes, la dignificación de la labor docente especialmente en catedráticos, la oferta académica pos-gradual, las nuevas tecnologías de la información y la comunicación y su relación con la pedagogía, la articulación Universidad-Gobierno-Gremios-Sociedad Civil para repensar la universidad prospectivamente ante los retos demográficos y de pertinencia formativa, entre otros.
Por último, como medida estructural para disminuir la judicialización del proceso eleccionario, profundizar la democracia universitaria y permitir la gobernanza estable de la universidad, es necesario que el mecanismo de designación de Rector sea modificado, fundamentalmente porque la discrecionalidad que posee el Consejo Superior para elegir la terna sin ningún criterio reglado, motiva prácticas que trasgreden la autonomía universitaria, limitan la participación directa y genera inestabilidad institucional. Además, la ponderación del voto entre profesores de planta, profesores catedráticos, estudiantes y graduados es desigual y excluyente y, por lo tanto, desincentiva la participación de toda la comunidad en este tipo de procesos. Es un debate que debe retomarse y trascender del contexto coyuntural en el momento de la elección de Rector.
Posdata: este 18 de marzo todos y todas a las calles a defender las reformas laboral y de la salud. Si el Congreso de la República no quiere debatir las reformas, entonces la ciudadanía debe movilizarse y decidir.