La Surcolombiana requiere rector, aspirantes quieren rectoría

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La Surcolombiana requiere rector, aspirantes quieren rectoría

La Universidad Surcolombiana fue creada en 1968 por la Ley 55, inicialmente como Instituto Universitario Surcolombiano, “cuyo objetivo esencial será el de ofrecer e impulsar la educación superior en el Departamento del Huila y en los Territorios Nacionales Surorientales”.

La Universidad Surcolombiana fue creada en 1968 por la Ley 55, inicialmente como Instituto Universitario Surcolombiano, “cuyo objetivo esencial será el de ofrecer e impulsar la educación superior en el Departamento del Huila y en los Territorios Nacionales Surorientales”. Por eso, como tal comenzó a funcionar en 1970. El artículo 2 de la mencionada ley dice que el Instituto “tendrá como misión específica la de ofrecer en forma progresiva a los sectores populares los beneficios de la formación técnica y humanística en el nivel educativo superior y en la prestación de servicios a la comunidad en que actúa….”, y que “podrá adelantar tareas de investigación, principalmente en lo que respecta a recursos naturales y aspectos sociales y culturales del Departamento del Huila y de los Territorios Nacionales Sur-orientales”. Ese Instituto será el que a partir de 1976 se transforma en Universidad Surcolombiana. De lo anterior es necesario resaltar el ámbito territorial y social para el cual fue creada la Universidad: el Departamento del Huila y los territorios nacionales surorientales, constituidos en ese entonces por la Intendencia del Caquetá y las Comisarias del Putumayo y Amazonas. Ese era el territorio que debía atender y que efectivamente atendió parcialmente en principio la Universidad. Luego, con la creación de la Universidad de la Amazonía en Florencia, se desatendió el Caquetá, y nunca se volvió a pensar en Putumayo y menos en el Amazonas. El Huila se ha atendido con tres sedes en Pitalito, Garzón y La Plata, cada día más desconectadas con Neiva, la sede principal. Es decir que la Surcolombiana se ha venido recogiendo en Neiva, y más que en Neiva en las cuatro paredes de sus aulas, porque pareciera que ya ni la periferia de su área urbana es objeto de estudio y preocupación..

Ese artículo segundo de la Ley precisa la Misión de la Universidad a través de las tres funciones sustantivas que debía acometer: “ofrecer en forma progresiva a los sectores populares los beneficios de la formación técnica y humanística en el nivel educativo superior….” , que no es otra cosa que lo se conoce como la función formativa, que se cumple a través de programas académicos en distintos niveles, pero que hoy solo se hace con programas profesionales, y unos muy pocos tecnológicos y ninguno técnico. Pero lo relevante respecto a este punto, es que esa ley de creación y por tanto la Universidad, cumplió cincuenta años, cuando el país y la sociedad eran totalmente distintos a lo que son hoy, esencialmente porque este ha sido el periodo en que todo se tecnologizó y se globalizó, y por tanto se han producido los cambios más radicales y vertiginosos en todos los aspectos de la vida humana y social en su historia. Sin embargo, a pesar de ello, la Universidad no cambió, no ajustó los programas académicos que ofrece a esos cambios vertiginosos y cotidianos. Los programas profesionales de hoy se ofrecen casi que desde que se creó la Universidad sin tener en cuenta que ese artículo segundo dice que esos programas ofrecidos deben tener en cuenta “la prestación de servicios a la comunidad en que actúa….”y las comunidades del Huila tienen necesidades cambiantes que requieren saberes y conocimientos cambiantes. La segunda función sustantiva, importante, importantísima, asignada por la ley a la Universidad es “….adelantar tareas de investigación , principalmente en lo que respecta a recursos naturales y aspectos sociales y culturales del Departamento del Huila…..”. También esta tarea en principio, durante sus primeros años, la cumplió la Universidad con altura y sus resultados reposan en los documentos de la historia o en la memoria de los grandes investigadores que tuvo, y gracias a los cuales conocimos de la región Surcolombiana, casi en su integridad, sus rasgos relevantes en materia de historia, cultura, recursos, potencialidades, conflictos, etc. Hoy la investigación se ha reducido a la existencia de un sinnúmero de grupos, integrados por uno o un pequeño número de miembros, que en palabras de un profesor de la misma Institución, no son mas que “empresas privadas en una Universidad pública”, para con recursos públicos desarrollar actividades irrelevantes que solo sirven para mejorar sus estatus, y por ende sus salarios y por tanto sus privilegios. Todo porque conocimiento o saberes nuevos útiles para que las comunidades o sociedad regional intervenga o resuelva sus problemas, nada o casi nada. Y lo mismo ocurre con la proyección social, que es el proceso de transmisión de esos saberes o conocimientos a las comunidades para intervenir o resolver sus problemas; sumidos en la disertación al interior de sus oficinas o aulas, no hay tiempo para acercarse y llegar a las comunidades. Esa es la triste realidad que hoy afronta la Surcolombiana y que ameritaría una dirección rectoral dispuesta a recuperar lo perdido, volver por la senda de lo construido en el pasado, promoviendo la evaluación seria y profunda de la actual oferta académica para hacerla pertinente, ajustada a las necesidades reales de la sociedad regional, y no de los intereses particulares de grupos profesorales; igual con la investigación y la proyección social, desmontando esas empresitas privadas y promoviendo la creación de grupos que hagan investigación y proyección social cercanas a las necesidades sociales regionales. Esos son los retos reales y serios que tendría quien aspire con responsabilidad a dirigir la Universidad en los próximos años. Amanecerá y veremos……...

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